Antes que nada quiero darles la bienvenida, muchas gracias por visitarme y leer esta historia, la que tanto disfruté escribiendo.

Nada podría hacer para agradecérselo,

Pablo Sanz.


Disclaimer

Los Personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de la señora Stephenie Meyer, autora de la Saga Crepúsculo, y por lo tanto, esta novela es solamente un Fan Fiction de mi autoría, que no guarda relación alguna con ella o cualquier otra cosa referente a su persona.
Aclaro esto, para evitar malos entendidos.

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viernes, 5 de noviembre de 2010

Capítulo Diecisiete: Culpabilidades.



esta parte de la historia está llegando a su fin...

Espero que disfruten de este capítulo,

y recuerden, que la inmortalidad solo se alcanza cuando amas para siempre.

Gracias por todo

Pabli.


Culpabilidades.

Me atemoricé.

Malenne caminaba hacía Steven con todo el poder abrasador de su belleza y feminidad. Tan segadoramente hermosa que el sol, algo inusual y digno de ver en esa región, palidecía a su lado.

Si no fuera por el hecho de que acaba de asustar al muchacho hasta el límite, seguramente Stev también hubiera estado envuelto por el aura de perfección que mi amiga irradiaba.

Raphael todavía lo sostenía entre sus manos, aprisionándolo con fuerza.

– Suéltalo, hermano. – Dijo la vampiresa al acercarse. – Es mi turno...

Raph le hizo caso, dejando caer al humano con si fuera un trapo sucio, que estaba manchándole sus perfectas manos pálidas y pétreas. Cayó al suelo en un gran estruendo, y se puso de pie muy rápido, sabiendo que estar allí, lo ponía en una situación de mayor desventaja de la que ya estaba...

No podía explicar las sensaciones que me invadieron en ese momento. Mis amigos estaban jugando con Steven, humillándolo, tal como él hacía con las muchas chicas que pasaban por su vida.

Pero eso no fue capaz que sintiera lastima por él. Se merecía cada una de las cosas que Raphael y Malenne querían hacerle, sin embargo, no podía precisar hasta donde podrían llegar.

Mi rubia amiga estaba parada de frente al muchacho, que volvía a temblar fuertemente.

– ¿Así que eres de los chicos a los que le gusta ver a las mujeres humilladas? ¿Te gusta tratarlas como objetos? – Preguntó destilando veneno con su voz de sirena.

Steven no respondió, atemorizado con el tono acido de la voz de Malenne.

– Yo no hago esas cosas... – Susurró. Su voz era prácticamente inaudible, de no ser porque éramos vampiros, nos hubiera resultado imposible percibirla.

– Mientes... – Acusó Malenne. – Tienes que aprender... tienes que respetar a todas las personas que se te cruzan en el camino.

Se acercaba más y más a él. Con un andar felino, de predador. Me recordó mucho al momento en el que los tres estuvimos de caza.

Pero ella no iba a hacer eso... no se iba a alimentar de él...

No, eso no podía pasar. Ella era vegetariana, igual que Raphael y que yo.

No iba a hacer eso, bajo ningún concepto.

Sin embargo, que cerca que estaba de su cuello. Medía cuarenta centímetros menos que Steven, y su cabeza apenas llegaba al pecho del muchacho, aunque este se encontraba encorvado por el miedo.

En otra situación, hubiera sido ilógico que un chico de su porte se asustara con la pequeña talla de mi amiga, sin embargo, todo su poder estaba plasmado en el brillo salvaje de sus ojos.

Pero a pesar de tener esa mirada, era incluso más hermosa de lo que podría llegar a ser una criatura sobre la faz de la tierra.

Raphael estaba a su lado, mirando a Steven, que también le echaba una que otra mirada cuando podía escapar del abrasador contacto de los ojos de Malenne.

– Yo estoy aquí, puedes jugar conmigo todo lo que quieras... – Habló entonces Mallie tras un breve momento de silencio. – No soy tan blanda como las otras chicas a las que has lastimado...

Esa frase hizo que los ojos de Steven terminaran de abrirse por completo.

– Anda, – Lo sedujo. – He visto como me miras cada vez que te paso por al lado... Veo que tienes ganas de besarme... y muchas otras cosas más – Estaba utilizando toda su belleza para engañarlo. – Eso no es nada malo... Y tú eres un chico tan hermoso.

Deslizó sus blancas manos por el torso de Steven. Los cuatro llevábamos impermeables, aunque de hecho ninguno de nosotros tres lo necesitaba, sino solo él.

Recorrió con sus dedos el contorno de la frágil cintura del humano. Desabotonó su chaqueta y dejó entrever la camiseta que tenía Stev debajo de su abrigo.

– Eres tal cual me gustan... – Comentó. – Esbeltos y bellos.

Con otro movimiento imperceptible para él, y con un leve ruido, desgarró el impermeable y la remera. Eso logró que Steven palideciera de pánico.

– ¿Ya te has dado cuenta de con quien te has metido? – Preguntó entonces Raphael, con la voz suave como la seda. Era como si estuviera discutiendo el estado del tiempo, pero la amenaza estaba completamente impregnada en cada silaba que pronunció.

– Basta, chicos. – Pronuncié, esperando que esta vez me hicieran caso.

Malenne se giró hacía mi.

– Te dije que lo iba a hacer pagar por lo que te hizo. – Murmuró. – Y ahora tengo un motivo más para hacerlo. ¿Te das cuenta de que no es solo por ti? Es malvado, la clase de persona que no merece segundas oportunidades...

– No esta en nosotros juzgar eso, Mallie. – Le dije. – No somos nadie para impartir castigos a los humanos. Por favor, no le hagas nada...

– Permitiendo que siga actuando de mala manera, estaríamos obrando mal, lo mismo sería que hiciéramos lo que él hace... – Opinó Raphael. – Esto debe terminar ahora.

Estaba sola. Ambos estaban de acuerdo en hacer justicia.

– No lo mataremos, Renesmee. – Dijo entonces Malenne, al ver que estaba callada, y seguramente mi rostro denotaba mi aflicción. – Pero se lo merece... Ha dejado a una chica sola e indefensa en la carretera.

Steven seguía callado.

Contemplando en silencio nuestro intercambio de palabras.

– ¿Qué son? – Preguntó entonces,

Malenne lo observó de nuevo.

– Somos algo con lo que siempre has soñado... Algo que ha producido tus peores pesadillas... Los peores monstruos que puedas encontrar en este mundo, y los últimos a los que deberías haber molestado... – Mi amiga se deleitaba con su pánico, tal cual yo misma había hecho minutos antes.

– Somos algo, que ha marchado entre tu gente desde los mismos principios de los tiempos, y ha formado parte importante de la historia. Criaturas de la noche... Criaturas que lamentarás haber cruzado en tu camino... – Continuó Raphael, empleando el mismo tono siniestro que su hermana.

Cada palabra sumía a Steven en la locura. Su rostro se desfiguraba con cada segundo que pasaba.

– Díganme... – Gimoteó, aterrado.

– Dile lo que somos, Renesmee... – Susurró Malenne, sin desviar la vista del muchacho, que no le sacaba los ojos de encima.

¿Qué sentido tenía oponerse? ¿Qué sentido tenía callarse si en realidad seguramente ya lo sabía? Porque dos más dos, siempre da cuatro. Era inevitable que no se diera cuenta. Porque si mi madre lo había averiguado en su momento, ¿Que podría llegar a evitar que Steven llegue a la conclusión correcta?

– Somos vampiros... – Murmuré, pero lo suficientemente alto para que llegara a sus oídos.

Y entonces, el mortal colapsó. Sus piernas se doblaron, y si no hubiera sido por el hecho de que Malenne lo tenía fuertemente agarrado del cuello, habría caído nuevamente sobre frío suelo del campus.

– Levántate, aún no hemos terminado contigo... – Exigió Raphael.

– ¿Y ahora? ¿Todavía quieres besarme, Steven Collins? ¿Quieres que mis dientes se acerquen a tu delicioso cuello? – Bromeó macabramente Malenne, para luego sonreír ampliamente, y enseñarle por completo su dentadura brillante.

Acercó su rostro al de él, que debido al leve desmayo que había tenido, estaba prácticamente a la altura de mi amiga. Él quiso moverse, pero Malenne lo detuvo con la mínima presión de sus dedos, haciendo que sus fríos labios de mármol, se estrecharan con fuerza contra los calidos y humanos de Steven.

Comenzó a besarlo, casi con violencia. Él hacía todo lo posible para zafarse, pero era imposible.

– ¡Estas helada! – Gimió entonces Stev, una vez que la vampiresa lo soltó, y pudo volver a respirar.

– Llevo muerta casi doscientos años, hermoso. – Contestó con sorna. – Claro que estoy fría.

Raphael no hacía nada más que mirar el espectáculo. Todo el alumnado de la universidad se encontraba en clases, y nosotros allí, atrás de ese arbusto, torturando a Steven.

– ¿Qué pasa, Stev? – Preguntó Malenne. – Creí que te gustaban las chicas hermosas y predispuestas... – Rió y el trino de su risa se esparció por todo el lugar. – Aquí me tienes, mucho más bella de lo que podrías pedir, y a tu alcance...

Lo sujetó de nuevo, obligándolo a tocar su estrecha cintura de sirena. Haciéndolo recorrer todos los planos divinos de su silueta de ensueño. Imaginé la sensación que debería haber sentido Steven en ese momento.

La dureza marmórea de su piel albina, la gélida temperatura, la textura suave como la seda, y el perfume intenso a orquídeas y narcisos.

Toda una invitación a la tentación.

– Tienes un intenso aroma a pinos y menta... – Dijo Malenne entonces, adelantándose otro centímetro para inhalar con fuerza. – Se me hace agua la boca...

Stev no había dejado de temblar un solo segundo en los últimos diez minutos.

– No te desconcentres, hermana. – Le advirtió Raphael. – Sabes muy bien hasta donde debemos llegar. Céntrate, o esto terminará mal.

– No te preocupes, hermano. – Respondió ella. – Jamás, en estos doscientos años, he estado más controlada que ahora. – Aclaró, para luego centrarse de nuevo en su humillada presa. – Entonces, ¿Sigues empecinado en seguir con el mismo comportamiento?

– Noo.... – Susurró Steven, su rostro mostraba que estaba al límite de sus fuerzas tanto físicas como mentales. – Nunca más haré eso...

– Me parece bien... – Aprobó Malenne. – Por que de verdad, aunque matarte no fuera problema, sería una molestia hacer que todo parezca un accidente.

El corazón de Stev se aceleró bruscamente y su carrera aumentó varias veces en velocidad. Estaba sudando a montones, y parecía que no pudiera resistir mucho más.

– ¡No! ¡Por favor no me mates! – Suplicó, arrodillándose ante la pequeña figura de Malenne. – ¡Por favor, no! ¡Haré lo que sea! Puedo servirte para siempre... ser tu esclavo....

– Tu concepto de para siempre no es el mismo que el mío, mortal... – Aclaro la vampiresa.

– Pero puede serlo... – Musitó tímidamente.

La mente se me detuvo en seco, y seguramente, lo mismo pasó con mis amigos, porque los tres dejamos de respirar durante un segundo, y nos dedicamos a sopesar sus palabras.

Malenne se giró hacía mi, echándome una mirada evaluativo, como si me estuviera preguntando que era lo que debía decir.

Raphael se mantuvo, tieso como una escoba unos pasos atrás de su perfecta hermana. No entendía, o no quería entender la petición detrás de las palabras del chico.

– ¿Qué quieres decir? – Pregunté entonces a Steven para evitar toda duda.

– Háganme como ustedes... – Propuso. – vuélvanme vampiro...

– No tienes idea de lo que estas diciendo... – Murmuró Malenne, que tras recibir semejante proposición, se había olvidado hasta de seguir con su actuación malvada.

– Sí que entiendo... voy a ser inmortal y hermoso, como ustedes... – Afirmó.

– Eso solo demuestra lo tonto que eres... – Sentenció Raphael. – La mayoría de los nuestros cambiaría la inmortalidad y la belleza por una vida...

– No sabes, Steven, lo que estas pidiendo... – Le dije, mirándolo a los ojos.

– ¿Tú también eres como ellos? – Inquirió. Todavía estaba muerto de miedo, pero nuestra reacción a sus palabras lo había hecho tomar un poco de confianza. Sin embargo, su voz seguía teñida de pánico. – Tú no eres fría como el hielo... eres calida... como yo.

Miré a Raphael y Malenne. Ambos asistieron, incitándome a contestarle.

– Soy mitad humana, y mitad vampiro. – Confesé, entonces. – Pero mi condición no se adquiere. Se nace con ella.

– Transfórmenme, por favor. – Suplicó de nuevo.

– ¿Te das cuenta de lo que estas pidiendo? – Preguntó Malenne. – La inmortalidad es más bien un castigo que un don. Y desde luego, no somos tan malvados como para transformarte.

– Te serviré para siempre, y te adoraré por el resto de la eternidad, hermosa Malenne. – Dijo Stev.

– No me interesa tu adoración, mortal. – Contestó ella. – Ni la de nadie.

– Eres lo suficientemente idiota como para creer que esta forma de vida es un regalo... – Repuso Raphael. – Quizás debamos transformarte para que lo vieras por ti mismo.

– ¡No! – Casi grité. – Ni se te ocurra hacerlo. – Miré a mi amigo a los ojos.

– No pensaba hacerlo... – Comentó él. – Solo quería ver su reacción.

Las cosas se nos estaban saliendo de las manos. Steven había manifestado un deseo abierto de convertirse en vampiro, y ninguno de nosotros estaba listo para recibir semejante noticia.

Primero porque estaba equivocado con respecto al concepto que tenía de nosotros, o de ellos, en caso de que yo no entre en la categoría de “Vampiro”. No comprendía las consecuencias de una decisión tan apresurada.

¿Quién más que Raphael para hacerlo? Cuando su vida había terminado así por la precipitación de sus actos.

– ¡Vamos! – Continuó. – Nadie me extrañará, tienen razón, ¡Soy una basura! Mis padres ni me hablan y mis hermanos huyen de mi compañía, no tengo amigos ni nadie que me apoye jamás... ¿Para que quiero esta vida? Prefiero vagar para siempre como un incógnito, antes de estar rodeado de una familia que no desea que esté con ellos. ¡Nunca me han querido...!

¿Había una lágrima cayendo por su mejilla?

¿Ese era el motivo por el cual Steven Collins era tan malvado con todo el mundo? ¿Porque nadie jamás le había demostrado la mínima cantidad de afecto? ¿Por qué ahora, a pesar de todo lo que había hecho, sentía lastima por él?

Raphael y Malenne lo miraban, preocupados. Nos habíamos extralimitado, habíamos quebrado su muro emocional, y se había derrumbado ante nosotros...

A mi amiga le dio pena, y sin duda se sentía tan culpable como yo.

– La inmortalidad no te ayudará a limpiar esas heridas... – Dijo Raphael. – Por el contrario, sentirás un dolor mil veces más profundo. Es mucho lo que arriesgas al querer transformarte en esto. El cambio es permanente, no es algo que se prenda y se apague, Steven. Mi hermana y yo llevamos doscientos años sufriendo las consecuencias de un error que cometí en el pasado.

– ¿Acaso ser vampiro no es lo mismo que ser humano? – Preguntó entonces Stev.

Los hermanos Blancquarts rieron amargamente.

– No hay nada que sea más diferente a sentirse humano... – Contestó Malenne. – No podrías imaginar, aunque te lo contara.

– De verdad, Steven, medita lo que dices, porque este tipo de vida, o por lo menos como nosotros elegimos llevarla, no es nada fácil. – Aclaró Raph.

– ¿Ustedes son diferentes a otros vampiros? – Inquirió.

– No nos alimentamos de sangre humana. – Contesté. – Nos nutrimos de animales.

Compuso una cara rara.

– ¿Por qué?

– No eres nadie para que te contemos todo, Steven. – Dijo Malenne.

El muchacho asintió, con miedo.

– Por favor. – Pidió de vuelta. – Transfórmenme. Es verdad lo que digo, nadie me quiere... mi familia me detesta.

– Siento escuchar eso... – Susurró. – En serio. Ahora veo porque eres así... Aunque no es una excusa, Steven Collins. Yo también tuve una infancia y una adolescencia difícil, crecí sin amor y aislada de todo, pero no por eso voy por la vida destruyendo el autoestima de los demás...

– Por favor... quiero ser como ustedes... – Suplicó por última vez.

– No seríamos capaces de condenarte así, incluso aunque nos lo pidas. – Dijo Raphael.

Malenne se puso de pie, mientras que Stev caía desplomado en el suelo. Ahora preso de las lágrimas.

Era tonto que sintiera pena por él después de todo eso. Porque él no era considerado con nadie. Malenne tenía razón, no tenía justificación alguna para su falta de escrúpulos.

– ¿Qué vamos a hacer ahora? – Susurré, de nuevo aterrada por el giro de los acontecimientos. – Le hemos develado la verdad. Debemos transformarlo o... matarlo – Susurré con pánico debido a las dos opciones que teníamos. Ninguna era buena para nosotros.

– No haremos ninguna de esas cosas, Renesmee. – Me contradijo Raphael.

– ¿Entonces que? – Musité – ¿Dejarlo ir y que cuente todo lo que sabe?

– Claro que no, amiga. – Rió Malenne. – No somos irresponsables...

Los tres estuvimos meditando una pequeña cantidad de tiempo.

– Lo mejor será que olvide... – Murmuró entonces mi amiga.

– ¿Puedes hacerlo? – Pregunté. – Es mucho lo que debes hacerle olvidar.

– Soy capaz de ello. – Susurró entonces. – Pero es probable que no olvide todo por completo. Aunque si logro borrarle los primero recuerdos, seguro creerá que lo demás fue una pesadilla o algo parecido.

– ¿Pero porque creería que lo demás fue una pesadilla? – Me extrañé.

– No era nuestro intención hacerle nada, solo queríamos asustarlo, Ness. – Dijo Raphael.

– ¿Creen que ayudará de algo que le introduzca algunas visiones? – Consulté.

– No estaría mal. – Se mostró de acuerdo Raph. – Eso podría incluso ayudar. Tendrá muchas pesadillas y sueños muy vividos. Si a eso le sumamos el poder del don de Malenne, todo debería salir bien.

Me mordí el labio.

¿Estaba bien hacer eso? Aunque... ¿Teníamos otra alternativa? No, claro que no... Habíamos abusado de nuestro poder, y habíamos prácticamente torturado a Steven.

Malenne caminó una vez más hacía Stev. Se puso de rodillas de frente al muchacho, que estaba medio inconsciente.

Luego, la vampiresa colocó su mano en su pecho desnudo y cerró los ojos.

– Olvidarás todo lo que te hemos dicho, olvidarás que te confesamos nuestro secreto, olvidarás que hemos mantenido esta conversación. – Murmuraba, mientras los ojos de Steven se desenfocaban más y más con cada nueva orden que ella realizaba. – Renesmee, acércate, y hazlo ver cualquier cosa que lo desoriente.

Caminé hacia donde se encontraban, no nos separaban más que unos cinco pasos.

Me coloqué al lado de Stev, y como Malenne había hecho unos segundos antes, ubiqué también mi mano sobre él.

En ese momento, pensé en varias imágenes inconexas. Imaginé como sería una pesadilla de Steven. Pensé que sería bueno que el corriera, que corriera de alguien, de algo.

Creé con total eficacia una imagen en la que lo perseguíamos. No fue difícil lograrla, porque yo había tenido un sueño demasiado parecido cuando conocí a mis amigos vampiros.

Se convulsionó ante mis descargas de imágenes.

Al terminar, yacía completamente inconsciente en el frío suelo de la universidad.

– ¿Y que hacemos ahora? – Pregunté.

– Debemos llevarlo a su casa. Que despierte en su cama y que crea que todo fue un sueño. – Opinó Malenne.

– No sé donde vive. – Confesé.

– Eso podemos averiguarlo, Ness. – Contestó Raphael. – Puedo colarme en la oficina de alumnos y averiguarlo.

– Ve, entonces. – Dije. – Te esperamos en el auto de Steven. – Se sacó su chaqueta negra y me la dio.

– Póngansela, seguramente tiene mucho frío.

– Sí me parece bien. No tenemos mucho tiempo antes de que despierte nuevamente, hermano. – Anunció Malenne.

Raphael asistió secamente una vez antes de desaparecer.

Pusimos manos a la obra inmediatamente el vampiro se fue. Tomamos a Stev entre las dos, le sacamos las llaves del bolsillo de su chaqueta destruida y lo arrastramos. Cualquiera de las dos podría haberlo echo sola, porque para nosotros no significaba un peso alguno, pero si alguien nos veía, hubiera sido empeorar las cosas. Por suerte para nosotras, no había ni un alma merodeando por allí. Caminamos con disimulo hacía su auto, un Senda bastante viejo, y lo metimos en el asiento de atrás. Desde luego no fue difícil, no pesaba prácticamente nada para nosotras. Antes de que el motor se pusiera en marcha, en medio de un ruido con el que no estaba familiarizada, Raphael estaba sentado a mi lado, en el asiento del acompañante. Malenne iba atrás, conteniéndolo, para que no se derrumbara en el auto.

– Su casa no esta muy lejos de aquí. Sigue por la primera paralela a la universidad, y luego dobla a la derecha. Conozco la zona, te guiaré. – Anunció.

Manejamos en silencio. Doblamos varias veces, pero no era lejos de la universidad. Al llegar me sentí desvalida, nuevamente. El hogar de Steven, o quizás sería mejor decir la casa, era un lugar mustio, y carente de vida.

Hogar es aquel lugar donde vuelves siempre, donde te sientes contenido, donde están aquellos a los que amas sobre todo lo demás, un lugar donde no importa el lujo o la riqueza, un lugar donde disfrutas estar sin importar las condiciones. Pero no se aplicaba a ese sitio. No podría ser nada más que un lugar donde dormir, solo una escala en la vida de una persona. Nada en el invitaba a relajarse.

La construcción no era pequeña, sin embargo, podías sentir que los muros te comprimían el pecho, el ambiente estaba cargado de negatividad y rencor.

Pude darme cuenta en ese momento que Steven no había mentido, no esta vez. Todo en ese lugar denotaba que las personas que la habitaban no eran felices.

A pesar de que había claridad en el ambiente, las sombras dominaban los planos en los cuales la luz, tras el velo que generaban las nubes, no llegaba para alumbrar. Me invadió una ola de desencanto. La casa no estaba descuidada, por el contrario, era incluso bonita.

Era lo imperceptible a los ojos lo que me decía que el amor nunca estuvo presente entre esas paredes.

Raphael salió del coche y abrió una de las puertas traseras. Sacó a Steven en brazos como si éste pesara lo que un niño pequeño, a pesar de que el muchacho medía diez centímetros más que el vampiro.

En ese momento, una vecina salió de casa contigua a la morada de Stev.

– ¿Pero que ha pasado con él? – Preguntó. Se notaba que lo hacía por entrometida, y no porque fuera algo que le importara. Estaba segura que nos quería sacar información para luego comentarlo por todo el vecindario.

– Se ha desmayado en clase. – Contestó Malenne con una completa seguridad en sus palabras. – Lo hemos traído hasta aquí, para que descanse.

– No hay nadie en la casa, sus padres trabajan y sus hermanos prácticamente ya no viven con ellos. – Explicó la mujer.

– Nos dijeron que debíamos dejarlo en casa, – Explicó Raphael. – Tenemos sus llaves. – Señaló, y señaló el manojo que yo tenía en manos.

– Esta bien, entonces. – Se resignó en su análisis de la situación. Se dio la vuelta, y entró de nuevo a su casa. Obviamente, había salido solo para entrometerse.

Coloqué la llave en la puerta y entramos.

La casa era por dentro tal cual me la imaginaba antes de ingresar a ella.

No había en ningún rincón de esa morada algo que hiciera creer que fuera un hogar. El ambiente estaba cargado de efluvios humanos. Cinco, si no me equivocaba. Uno de ellos era el de Steven.

Su rastro sobresalía entre todos los demás. Seguramente se debía a que el que pasaba más tiempo en ella era él.

La casa era cómoda, pero no lujosa. En ese momento me di cuenta de porqué Steven nos llamaba niñas tontas y ricas a Michelle y a mí. Simplemente porque lo éramos. Su casa no era precaria, sino un ambiente común, que no hubiera sido aprobado bajo ningún concepto bajo los cánones de mi abuela Esme, pero que, sin embargo, estaba bien decorada. Aunque todo en ella era frío, no había amor volcado entre esas paredes. Era una sensación extraña, como un sexto sentido que me decía que Steven tenía razón. No había amor en esa familia. No pude evitar nuevamente sentir lastima por él.

Subimos la escalera, los tres muy pendientes de todo. La casa estaba escasamente iluminada, dado que no había nadie en ella, aunque eso no nos afectaba, nuestras visiones eran lo suficientemente eficaces como permitirnos ver con total claridad.

Había un rastro claramente marcada por el efluvio de Steven que conducía hacía la habitación del fondo del pasillo en el que desembocaba la escalera.

El cuarto era pequeño. Bueno, tal vez lo era para mí. En él había una cama, un closet en el cual no hubiera entrado ni un cuarto de toda la ropa que tenía, una pequeña televisión, el ordenador sobre un escritorio de segunda mano. No era sucio, pero sí un poco desordenado.

Raphael caminó hacía el lecho, y apoyó a Steven en él. El humano se retorció levemente, acomodándose.

– Si quieren hacer algo más, este es el momento. – Anunció Raphael.

Miré a Malenne a los ojos, intentando ver en ellos si era necesario que nos aseguremos más aún que Steven no diga nada.

– Déjanos solas, ya bajamos. – Dijo la vampira.

Su hermano la miró un segundo, buscando el motivo oculto detrás de esa petición.

– Las espero abajo. – Dijo antes de marcharse.

Seguramente, al igual que yo, se preguntaba que era lo que Malenne pretendía. Al escucharse sus pasos deslizarse por la escalera, mi amiga susurró:

– ¿Qué tanto estas dispuesta a hacer para resguardarnos? – Preguntó.

Dudé. ¿Qué tanto estaba dispuesta a hacer?

– No lo sé. – Contesté al fin.

– No es algo malo lo que te voy a pedir... – Dijo. – Solo que nunca lo he hecho, así que no se que pueda resultar. No estoy hablando de transformarlo... – Aclaró al ver la mueca en la que se estaba convirtiendo mi rostro.

– Entonces, ¿A que te refieres? – Corroboré.

– A que usemos nuestros dones juntas. Si lo hacemos, la sensación que lo obligue a recordar un hecho que no paso, y que tú crearás, será mucho más fuerte. – Explicó.

– ¿Pero por qué tanto misterio? – Quise saber. – ¿Por qué querías hablarlo solo conmigo?

– Porque eres tú la que tiene que aceptar, solo por eso. – Se escogió de hombros. Aunque luego prosiguió. – La cuestión es que no estoy segura si eso le hará bien a su mente, no en el estado en el que se encuentra ahora. Verás, tu don es muy poderoso, ni hablar del mío, temo que estando juntos, puedan hacerlo colapsar. Verás, es necesario que lo dejemos convencido de que tuvo una pesadilla, y si bien ya hemos hecho bastante, no podemos dejar cabos sueltos. Sabes lo importante que es mantener el secreto, Renesmee.

Claro que lo sabía.

– Esta bien, hagámoslo. – Murmuré no muy convencida.

– Bien, cuando cuente tres, crearás una imagen, una secuencia que lo haga creer que estuvo soñando. Yo lo obligaré a creer que esas imágenes son sueños. ¿Has entendido?

Asentí una vez, secamente.

Ambas iniciamos un nuevo contacto nuevamente. Rememoré la charla que habíamos tenido unos minutos antes, e imaginé como hubiera sido verla desde el punto de vista de Steven. Modifiqué la escena, oscureciendo y haciendo borrosos los bordes...

– A la cuenta de tres... – Susurró Malenne. – Uno... Dos... Tres...

Introduje los falsos sueños en su mente en ese momento, mientras mi amiga tocaba el pecho de Steven en el lugar donde estaba su corazón.

Todo fue un sueño – Murmuró.

No parecía que estuviéramos provocando mal alguno. Sus parpados temblaban un poco, pero bien podía ser por la cantidad de imágenes que estaban sucediéndose en su cabeza, y que al mismo tiempo Malenne estaba haciendo que parecieran recuerdos de un sueño.

Cuando ya estábamos terminando, algo extraño pasó.

Los ojos de Steven se abrieron, tan grises y hermosos como de costumbre, pero no estaban enfocados. Estaban vacíos, carentes de toda emoción o sentimiento. Comenzó a balbucear incoherencias, palabras que no existían, y de repente volvió a cerrar sus ojos y a temblar levemente.

– Stev... – Lo sacudí ligeramente, aterrada. – Steven, ¿Me escuchas?

No daba señales de entenderme, continuaba temblando y no respondía a ni a mis palabras ni a nada.

– Malenne... – Gimoteé.

– Ha pasado justo lo que temía. – Se lamentó. Realmente parecía alterada y consternada. – La fuerza de los dos dones ha hecho colapsar su mente...

– ¿Qué haremos? – Pregunté, aterrada.

– No podemos hacer nada... – Se mordió uno de sus hermosos labios. – Mi don no tiene poder sobre la locura...

– Oh por Dios. – Dije, repentinamente asustada. – Malenne, la vecina nos ha visto entrar... ¿Te das cuenta en el problema que nos hemos metido?

Me dejé caer en el lecho de nuestro compañero humano, que seguía prácticamente delirando.

Sentí que todo se nos había ido de las manos, de nuevo. ¿Por qué demonios no había sido capaz de detenerme al momento de ver a Steven en el campus? ¿Por qué había dejado que Malenne y Raphael se inmiscuyeran en un asunto que solo era mío? ¿Por qué ahora el humano estaba con la mente colapsada, al borde de la locura?

Porque se lo merece. Pensó una voz dentro de mí. Porque es la clase de persona que no merece segundas oportunidades.

Pero eso no era suficiente para mitigar las emociones que me azuzaban, todo lo que estaba de pie se estaba colapsando a mí alrededor.

– Renesmee... – Dijo Malenne. – No te pongas así, por favor. Tal vez en unos días vuelva a la normalidad. Debemos protegernos nosotros. ¿Acaso tú quieres que los Vulturis se enteren que estamos revelando el secreto?

Claro que no quería eso...

¿Pero debíamos salvarnos a costas de la salud mental de Steven?

– No es eso lo que quiero. – Contesté al fin.

– Entonces comprende que debemos hacer lo mejor para protegernos. Tú eres nuestra amiga, Nessie. Y Stev es dañino, no solo te lastimó a ti, sino que mira todo lo que ha pasado con Michelle. ¿Por qué crees que venimos preparados con Raphael? Sabíamos que no ibas a aguantar. – Confesó. – Sabíamos que ibas a querer descargar tu frustración en él.

¿Era tan previsible? Al parecer sí.

Bordeó la cama y se sentó a mi lado.

– Solo quiero protegerte, amiga. – Susurró a mi oído, para luego pasar su pequeño brazo sobre mi hombro. – Sabes que te quiero mucho.

– Yo también, Malenne. – Contesté. – Eres mi mejor y única amiga.

– Confía en mí... – Continuó. – Nunca haría nada para lastimarte...

Sabía eso. Sabía que ella y Raphael me querían realmente, y deseaban mi bien.

– Fue un error que hayas pasado la noche en tu departamento. – Comentó. –Deberías haber vuelto con nosotros. Te hubiéramos ayudado mucho más... Te lo digo por experiencia, a veces la soledad es buena consejera, pero la mayoría de las veces solo hace que aumente la ansiedad, y provoca que no veamos todos los aspectos de una decisión. Tal vez no lo sepas porque eres pequeña, y eso lo digo sin querer ofenderte. – Aclaró. – Pero, Ness, llega un momento en la vida de toda persona en la que debes decir “Esto es suficiente”. No debes soportar siempre las decisiones del destino. No estas atada a las circunstancias. A veces, hay muchas más opciones de las que te imaginas.

Tenía razón, en eso y en todo.

– ¿Qué haremos con la vecina? – Pregunté.

– Ahora debemos borrarle la memoria, también. – Apuntó. – O debo hacerlo yo, mejor dicho.

– Ten cuidado, por favor. – Supliqué. – No quiero más problemas.

– Esto es simple, solo debo borrarle el recuerdo, nada más... – Explicó. – Quédate aquí, ahora vuelvo.

– ¿Dónde está Raphael? – Pregunté antes de que se marchara.

– Está abajo, esperándonos. – Musitó.

Y sin decir nada más, se levantó de la cama, y salió de la habitación.

Estuve sentada unos minutos, mirando a Steven, cuyos temblores ya había cesado, pero que seguía diciendo incoherencias.

Intenté hablarle de nuevo, preguntarle si me entendía, tocándole la punta de sus dedos para ver si sentía el estimulo, pero no respondía. Luego de unos momentos, fue capaz de enfocar nuevamente la mirada, pero seguía tan autista como al principio.

Habíamos destruido su mente.

Malenne había dicho que podíamos evitar algunas cosas que resultaban inevitables. ¿La locura de Steven entraba en esa situación?

Intenté hacer algo, a pesar de que sabía que tal vez eso empeoraría las cosas.

Coloqué ambas manos en su cabeza.

Había dos fotos en su repisa, una de él, cuando seguramente tendría cinco o seis, y otra de sus padres, en la que también aparecían un bebé y otros dos niños. Me di cuenta de que los quería, y que todos sus comportamientos se debían a que nunca había tenido amor. ¿Cual había sido el error de Steven para que su familia no lo apreciara? ¿O es que no había tenido ninguno? En el retrato familiar había un hombre, muy parecido a él, y una mujer, con los mismos ojos grises. Supe cual era mi compañero, porque era el único que había heredado el color de ojos de la madre. Era el más pequeño de todos. No tendría más de un año en ella. Los otros pequeños seguramente tendrían cinco y ocho años.

Vi algo en la fotografía que me llamó la atención.

Steven tenía en ella unos escarpines rosados.

Me hundí un segundo en las conjeturas, atando cabos dentro de ese desastre...

El hogar sin amor, las palabras de Steven. “Mis padres ni me hablan y mis hermanos huyen de mi compañía, no tengo amigos ni nadie que me apoye jamás... ¿Para que quiero esta vida? Prefiero vagar para siempre como un incógnito, antes de estar rodeado de una familia que no desea que esté con ellos. ¡Nunca me han querido...!”

¿Era por eso que no lo querían? ¿Deseaban tener una niña? ¿Por eso lo habían dejado de lado toda su vida? ¿Y porque era notoriamente más hermoso que sus hermanos? No los conocía, ni había fotos de ellos en la habitación, pero se podía adivinar que era el más guapo de los tres. En la imagen, Steven parecía un querubín de mejillas color durazno. Y bueno, a pesar de que me había causado daño no solo a mí, sino también a Michelle, no se podía negar que Steven fuera un humano hermoso. Medité un segundo sobre que tan bello sería si se transformara. La experiencia decía que cualquier vampiro es agradable a la vista, pero cuanto mas bello se es en vida, más hermoso se logra ser al transformarse. Mis padres, mí tía Rosalie y Malenne eran un claro ejemplo.

¿Pero podía limitarse su falta de cariño y compresión a eso? ¿Al hecho de que tuvieron un hijo y no una hija? ¿Había en este mundo gente tan desalmada?

Pensé en mi propia historia un segundo. Mi madre me había dicho que al principio de su embarazo, y durante todo su transcurso siempre había visto en su mente un niño. Un Edward Jacob Cullen, “E.J.”. Pero eso no había provocado merma alguna en su amor al momento de saber que no era un varón. Todo su cariño quedó intacto, re direccionado a mí. Renesmee.

Entonces sentí mucho más que compasión por el. Sentí su rencor, incluso justifiqué el odio que podría tenerle a sus padres. Pero no, él no los odiaba. Sufría al ver que ellos no lo querían.

¿Cómo no iba a ser un monstruo rodeado de personas como aquellas?

Me concentré más aún de lo que ya estaba.

Busqué en mi mente nuevas imágenes, un regalo para Steven, que pudiera hacer que su calvario fuera menos doloroso. Tal vez mis amigos dijeran que no se lo merecía, pero era algo que quería hacer. Me sentía culpable, demasiado, porque una acción no justifica la otra. Su falta de corazón no me autorizaba a hacer justicia por mano propia. Y mucho menos a asustarlo hasta enloquecerlo.

Observé el retrato, memorizando los rostros de sus padres.

Y allí comencé...

A inventar recuerdos...

Recuerdos en los que lo abrazaban, recuerdos en los que le decían que lo amaban, recuerdos, donde ellos eran feliz al tenerlo cerca, recuerdos donde lo alentaban a ser mejor persona, imágenes que tenían un trasfondo de amor y felicidad, una que Steven Collins nunca había recibido, una que yo había tenido de sobra, y por la cual era completamente capaz de irradiarla. Podía hacerlo, porque el amor había sido un sentimiento recurrente a lo largo de mi vida. Amor de mis padres, de Jacob, de mis tíos, de mis abuelos, de sus amigos, y ahora de mis amigos. De Malenne, de Raphael...

Supe que estaba funcionando cuando una sonrisa se extendió por sus labios, iluminando su rostro, pero era una sonrisa diferente a la que había visto antes. Era menos amplia, pero mucho más sincera. No era forzada, como cuando intentaba ser encantador.

También entendí en ese momento todos esos comportamientos. Sus gestos atentos, sus sonrisas tan bellas...

Siempre había hecho lo posible para que sus padres lo quisieran...

Pobre Steven...

Y aunque no era una completa victima de todo, al menos su falta de corazón tenía un motivo concreto.

En ese momento, introduje un último pensamiento en su mente, uno que desde hace tiempo guiaba todas mis acciones, y que incluso él había logrado que aprendiera...

No hay adversidad que te tumbe definitivamente, solo hay épocas en las cuales luchar se vuelve más difícil... Levántate, porque aunque sea más fácil caer, al final, todo cobrará sentido, y serás feliz...

Ahora estaba mucho más tranquilo, parecía dormido.

Me levanté y salí de la habitación.

Al bajar las escaleras, Raphael y Malenne se encontraban en el umbral de la casa.

– Todo esta resuelto, amiga. – Informó la vampiresa. – ¿Quieres venir a casa? ¿O vamos a la universidad?

– No tengo ganas de estar en clases. – Informé.

– Entonces vayamos para Douglas. – Dijo Raphael. Se acercó a la puerta y cerró con llave. Luego dejó todas las llaves sobre la mesa baja que se encontraba al lado de la puerta. – No podemos salir por el frente. Debemos irnos por la parte de atrás.

Nos deslizamos rápidamente por la ventana de la cocina, y salimos al exterior en cuestión de segundos.

Nos dimos cuenta que habíamos ido hasta allí con el auto de Steven, por lo que caminamos las calles que nos separaban del campus. El camino fue silencioso, incluso incomodo.

Los tres nos sentíamos mal. Terriblemente culpables.

– Raph, ¿Puedes manejar tú? No estoy de ánimo... – Dijo Malenne al llegar de frente a su auto.

– ¿Haremos como el otro día? – Me preguntó Raphael. – ¿Manejo tu auto y ustedes dos van en el nuestro?

– En realidad, no me importa dejarlo hoy aquí... – Dije, encogiéndome de hombros... La seguridad de mi convertible ya no me parecía algo primordial. – ¿Viajamos los tres en el nuestro entonces? – Consultó Mallie.

– Sí, vamos. – Contesté, y abrí la puerta de atrás para sentarme.

Mi amiga me siguió solo un segundo después.

Raph puso en marcha el auto, y abandonamos el campus.

En el camino, nadie tenía mucho para decir. Pude sentir en el pecho como la tensión iba desapareciendo. Me estaba alejando de Juneau, y estaba llegando a Douglas, mi nuevo segundo hogar, luego de Forks.

– ¿Qué haremos hoy, Nessie? – Preguntó mi amiga, fingiendo un tono de jovialidad que disminuyera la atmósfera extraña que nos envolvía.

– No lo sé, Malenne. ¿Qué quieres hacer tú? – Dije.

– Podemos ir de compras... – Murmuró, pero luego vio mi rostro, y me pasó el brazo sobre los hombros. – No te sientas mal, Nessie... No fue nuestra intención hacerle eso...

– Ya sé, pero eso no cambia lo que pasó... – Musité. – ¿Sabes? Creo que hasta he entendido porque Steven es así con todo el mundo.

Les relaté mis conjeturas, y lo que había hecho con mi don.

– Sí esa teoría es bastante probable. – Afirmó Raphael. – la mente humana genera mecanismos de defensa, y todo ese tipo de cosas...

– ¿Y dices que sonrió y todo eso? – Preguntó Malenne, extrañada.

– Sí, eso es lo que hizo. No se si se recuperó, pero bueno, al menos mejoró bastante.

– Eso es un comienzo... – Musitaron ambos, casi al mismo tiempo.

Llegamos a la casa, y como esperaba, me pareció que ese era el lugar al que pertenecía.

Al cruzar la puerta, el sentimiento se confirmó. ¿Por qué había pasado eso?

No podía saberlo, la transición había sido lenta, casi imperceptible.

Era extraño encontrarse en una situación así, hacía tan solo cinco días, todo era normal, tenía a mis amigos vampiros, y a mi amiga humana. Ahora pocas cosas quedaban en pie.

Nos sentamos en su sofá, cada uno ensimismado en sus pensamientos, tal vez compartiendo las culpas silenciosamente.

– No ha sido todo nuestra culpa... Ness – Murmuró Raphael luego de un rato. Claro, había entrado en mi mente. – Su mente ya estaba dañada, solo era cuestión de tiempo para que colapsara...

– Eso no justifica nada. – Contesté tristemente. – Lo único que puede reconfórtame ahora es que al menos pude contribuir un poco a su alivio.

– Eso está bien, amiga. – Dijo Malenne. – Fue todo tan rápido, te vimos echa una fiera, parecías dispuesta a despedazarlo... – Recordó. – Nos te culpes por lo que pasó, si hay culpables, somos Raphael y yo. Nos dejamos llevar por la ira que teníamos por lo que te hizo, a ti y a tu amiga.

– No intenten sacarme de todo esto, chicos. – Suspiré. – Soy tan, o más responsable que ustedes. Además, él ya sabía que había algo raro en mí, les conté, el sabía que no era humana, o por lo menos no una normal. Fue una estupidez encararlo de nuevo, nerviosa como estaba...

– Ya pasó todo, Nessie. – me contuvo Raphael. – Antes de irnos entré en su mente... ya estaba bastante más ordenada.

– Eso es un alivio. – Contesté, algo más relajada.

Era cerca del mediodía, nuestra aventura en la casa de Steven nos había llevado gran parte de la mañana.

– Subiré a mi cuarto. – Dijo Malenne luego de un rato. – Necesito cambiarme, y despejarme un poco.

– Yo también lo necesito. – Agregué.

– Está bien, nos vemos en un rato. – Dijo Raphael, quien no se levantó del sofá.

Su rostro estaba perturbado, algo en la experiencia del día lo había mortificado, incluso más que a Malenne y a mí, que éramos las que habían cometido los errores más grandes.

Subimos con mi amiga las escaleras, recorriendo el pasillo que ya me era familiar, con sus paredes de espejo pulido.

Mallie se detuvo en la puerta de su habitación.

– Si no tienes mucha ropa, puedo prestarte algo de la mía. – Dijo suavemente.

Sonreí.

– Tus pantalones me quedarán muy cortos... – Dije en broma.

– Claro, la señorita es tan alta... – Convino. – No estés triste, por favor.

– Lo intentaré. Aunque estar con ustedes siempre aplaca mis malos sentimientos.

– Me alegra mucho escuchar eso... – Musitó. – Anda, cámbiate y luego veremos que hacemos del resto de este mal día.

– Sí, estoy de acuerdo. – Murmuré.

Entró en su habitación y antes de cerrar la puerta me guiñó un ojo.

Continué caminando, rumbo a la habitación que ellos me habían preparado en su casa, y entonces algo llamó mi atención.

La puerta de Raphael estaba abierta. Estaba apoyada prácticamente en el marco con lo cual, si mirabas de reojo, parecía cerrada.

Recordé el momento en el que Malenne me había dicho que a él no le gustaba que entraran a su habitación.

En ese momento la curiosidad fue más fuerte, y no se porqué, caminé hacía la habitación.

Deslicé mi mano por el picaporte y abrí la puerta...

Entonces me topé con algo que no hubiera esperado encontrarme.


IR A CAPITULO DIECIOCHO

46 comentarios:

Anónimo dijo...

wowww!! Con ke se encontrara?? hay noo muero por ver el otro capitulo!!

Alecsia Cullen dijo...

Qué es???? me gusta como van las cosas, aunque algo brigidas pero mas interesante.

me gusta como escribes, eres bien detallista y redactas de maravillas.

Por experiencia te digo que la practica hace al maestro, sigue continua ah!! y lee y relee lo que escribiste al principio, te daras cuenta como has mejorado y cambiado. tambien te va dando nuevas ideas.

Visita mi blog, se que me sigues, pero no se si me lees, me gustaria tu opinion.

saludos y suerte.

http://desolydelluvia.blogspot.com/

majithoO dijo...

NOOOOO...COMO LO VAS A DEJAAR ASIII...ESO NO SE HACE!!
QUE HABRA VISTO!!???
NO TARDES EN PUBLICAR EL OTRO PORFIIISSSS
MUY BUEN CAPITULO!!!!

ELMIRA dijo...

Huy!!!! Bueno esto esta bien interesante... aunq QUE HAY EN EL CUARTO?!!!! me muero de la curiosidad... aunque.. hay que esperar...
Te felicito por tu icreible forma de redactar y escribir; me cuestiona mucho lo interesante de tus ideas y pensamientos.. Como lo logras??? Como logras inquietarnos y emocionarnos tanto???...
Espero con ansias el siguiente...

Anónimo dijo...

ohhhhh como puedes cortarlo ahi !!
eso no se hace ajajjaaj te quiero decir que estubo muy bueno , me encanto el capitulo, segui haci no cambies

katty dijo...

AAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!1 ESO ES CRUELDAD!!!

como nos dejas asi???? ya quiero leer mas!!!!

andrea dijo...

que vio la curiosidad me va a matar!!!!!!!!!
publica pronto porfa..........

Anónimo dijo...

!!!!! otra vez mas suspenso??...es genial como escribes pro no se si a este paso tolerare mas incognitas(1 capitulo por semana:/) me parece q son muy pocos...sigue asi
Atte
Valee

Mickytaa dijo...

Digamos que mientras leia el capitulo se me ocurrio una forma de que ness no se vea encerrada en ese trio y es que los hermanos blacquarts (o como se escriba) le hagan algo malo. Lo que ness pudo haber visto en esa habitacion eran fotos de los cullen. que los hermanos por algo los odiaran, inclusibe podrían no ser los "hermanos blaquarts" sino algunos que querian venganza y aprovechan a nes para eso.
Es muy raro como Mali al principio era de lo mas irrespetuosa con nes y despues de la nada AMIGAS! :/ y que nes tan rapido sienta su mancion como hogar.. me parece que algo del don de malie sirve bastante...
Para qe todo sea mas creible la ayudan con determinadas cosas. pero no es mas que simple acto para hacerle creer todo y ella entro redondita en la trampa.
o por ahi los hermanos tengan algo encontra de jacob y los lobos.. Si tubiera tiempo rememoraria los muchos personajes qe aparecen en amanecer pero no tengo tiempo, solo me parece que que los cullen no los conozcan, seria demasiada concidencia :/

Anónimo dijo...

eso no se vale!!! como lo dejas asi y nos dejas con toda la intriga jakjakj pero esta genial el capitulo sigue asi pero porque no publicas un capitulo cada cuatro dias en vez de siete pliss solo es una sugerencia :D

Anónimo dijo...

TA DEMASIADO WENO EL CAP!!!!!!!!!
pro kmo pudist dejarlo asta ahi???????
m muero de ganas de saber k se encontro
en a abitacion
T felicito escribes muy muy bn =)

Anónimo dijo...

estuvo increible este capitulo pero ke mal esperar una semana para ver lo ke encuentra ness en el cuarto de raph....muchas felicidades pabli!!!

Maria dijo...

ahhh? m vas a dejar con esta curiosidad :(

Anónimo dijo...

NO COM SE TE OCURRE DEJARNOS ASI POR LO MENOS UNA PISTA UN INDICIO PRO NO LO HUBIERAS CORTADO TAN DRASTICO
BUENO PERO FUERO DE ESO EL CAPITULO ESTUBO GENIAL MUY INTERESENTANTE Y ESA DEMOSTRACION DE DONES ME ENCANTO

Anónimo dijo...

Que curiosidad!!

Anónimo dijo...

me muero de curiosidad por saber con que se topo Ness...
se me ocurren un millon de cosas...
no puedo esperar hasta el proximo capitulo.
:*

MariJo' ♥ dijo...

Sinceramnte, creo qe ste es el capitulo mas emocionante d la historia de Nessi!

Dios Mio! Se me cae el cabello d la curiosidad! Qee habra en el cuarto d Raphael...? Qizas Mickita tnga razon, pero en sta semana penzare en mis propias teorias e.e'

Mui bueno el capitulo, saludos :D

elizabeth dijo...

pabli felicidades el capitilo esta super bueno y con mucha trama por cierto.......por favor publica el otro rapido para calmar esta hanciedad ya q al igual q ha nesee la curiosidad me mata.............

Taty dijo...

mmm estuvo bueno el cap,interesante peroque paso con michelle? y pobre steven lo entiendo pero no por eso se puede justificar y ps pabli te voy a decir algo ... es trampa que nos dejes con un misterio o en suspenso en cada final de cap, tu sabes que te adoro a ti y a tu manera de escribir pero no nos hagas eso!!! en fin tocara esperar otra semana mas... avanza mas en la historia por fis...
un beso y cuidate y ya sabes hay muchas personas esperando el proximo cap...
asi que no te demores tanto!!!

Jesica dijo...

noooooooooooooo que intriga!!!!!!!!!!!!!!! Con que se encontró por dios!!!!!!

Janeth dijo...

Dios cuando vas a decirnos que paso con michelle....??????y ahora tambien falta saber que pasara con steve y que diablos hay en ese cuarto..........????quiero leer el proximooooo

NANDA dijo...

NOOOOOOO NOOOOOO NOOOOOOOO OTRA V3Z X FAVOR NOOOO NOOOO PUD3 S3R ......X DIO5 ME V4 4 D4R UN ATAQU3 DE T4NTO K M3 D3J45 ASI UFS UFS...........DIME DONDE VIVES AHORITA PIDO UN VUELO Y ME VOY A ROG4RT3 K SUB45 EL PROXIMO CAPITULO.....
WENO ESTUB3 RE RE BI3N EL CAPI.........PERO K SER4 K VIO????? UN MUERT4 A SU AMIG4 DESAPARECID4 J4J4J4J NO CREO .....SERIO K PASO CON ELL4????????
TE FELICITO PABLI...MAS K BI3N EL CAPI.......

tanya dijo...

aaaaaaaaaaaaaaaaa esta demasiadoo buenisisisismoo pablii sabs q siempre leo tus cap lo q pasa es q me da fastidio comentar cn mi compu q es super lenta... me fascinooo y espero q puedas leer la mia t dedicare un cap xq me fascino un fragmento q pusist en el cap anterior... =D kiero sabeeerr q vio nesss....=D

samhira dijo...

hay nooooooo ya quierooo leer el 18 ... hay que mal como nos vas a dejar asi pabliiii con ese suspensoooo tan fuerte que sera lo que hay en el cuarto de rafa .... hay que impaciencia y tener que esperar una semana enteraaaaaaaa nooooo..... jaja
NOTA: muy bueno tu libro pabli te felicito de verdad sigue con esto que se nota que es tu pasion y lo haces super bien de nuevo te felicito...Kiss

Anónimo dijo...

no me gusto mucho este capitulo pero si me encanto la parte de q ellos estan en la universidad y lo estan tortuando a steven y tambien la q ella entra al cuarto de raphael

Anónimo dijo...

si no me equivoco elle fanning va a hacer de renesmee en amanecer

Anónimo dijo...

que habra en su cuartoo ?
me muero de la curiosidad Pabli
estoy ansiosa de leer el proximo capitulo
Raph me parece tan tierno y wow la manera de como lo redactas
que miedo con lo q va a ver Nessie :S

Anónimo dijo...

me encanta este libro espero que el proximo capitulo sea igual de interesante

vivi denali dijo...

dios con que se encontró ness en el cuarto de raphael ?????''

Anónimo dijo...

Esta buenisimo... pero no se porque siento que estas desviando el tema central, que era supuestamente ness metida en algo, algo muy malo relacionado con los vulturis. y segun ahora le estas dando fin a este capitulo. no entiendo!

Sary Madera dijo...

Buenisiimo este capitulo Pabli...!!
Ojala no quede del todo lokito el Steve, yo tambn me compadezco de él...
Esperando el proximo para ver con que se encuentra Ness...

valitaunseen dijo...

Pabli, Pabli, Pabli, Pabli!!! ¿Porqué nos dejas así? jajaja
Exelente capítulo, lleno de emociones, no me cansaré de repetirlo 'Amo como escribes' ^_^ de verdad, a mi parecer expresas tan bien como se siente Ness... Es raro, siento que si Steph hubiera seguido escribiendo su historia, imagino que las emociones hubieran sido las mismas, como que logras escribir tal cual la hubieran criado Edward y Bella, junto con los Cullen...
Eres Genial Pabli :) sigue así, y espero el siguiente con ansias, ya que quiero saber con que se encontró Renesmee..
Cuidate.

Nessie Araujo dijo...

estaaa superr estee capss!! felicidades al eskritorr!! diosss ia kiero saber tambn ke se enkontro nessie!! wiii ia kiero el otro kaps estaa super buenaa esta historiaa!!

Anónimo dijo...

La verdad es que m encantaron todos tus capítulos como llevas toda la historia al principio me pareció que tenía mucho de Meyer pero la verdad es que la historia me envolvió y me encanto devore los capítulos completos en tan solo unos días me olvide de todo y solo me concentre en la historia la verdad es q m atrapo en sus redes por completo ahora espero con ansias los siguientes capítulos. Grax por hacer posible esto.

Anónimo dijo...

Guaaa escribes a la mar de bien.....no me lo imagine yo me leí todos los capítulos q has escrito en un un día y medio waua esta buenissisimo si como dicen los demás espero con hancias el siguiente capitulo........en verdad estan geniales

Anónimo dijo...

wow..de verdad que cada capitulo nos deja intrigada...y ahora que hara visto nessie???..nunk hubiese imaginado las cosas por las que sufria steven y se comportaba de esa manera...me encanta pabli...todo ocaso es espectacular!!!!....
espero el proximo...
se te kiere..desde colombia
nohemi alvarez

Anónimo dijo...

NO NOS PUEDES DEJAR ASII !!
es que acaso no nos quieres ??

que se supone que hay en el cuarto ??.. T_T
ya puees.. no se valee.. nos dejas en suspensoo !! ... OMG OMG !!

bueno bueno.. entre todo esto... FELICITACIONES !! escribes de maravilla reina !!.. te agradesco & creo que no solo yo si no todas las que leemos tu blog !! por seguir apoyando nuestra ilusion !! :) ♥♥

Anónimo dijo...

esta muy bueno este capitulo mmm pero k ya siga el 18 plizzz

Anónimo dijo...

OMG!!!! quede curiosisisima de saber que es lo que vio nessi en la habitacion de raph.... solo espero que llegue yaa el viernes
felicitaciones pabli

Anónimo dijo...

MUY BUENO SIGUE ASI ESPERO EL PROXIMO CAPITULO QUE PASO

Anónimo dijo...

Gracias por traernos esta parte de la historia !! Tu desenlace es genial y a cada capitulo mejoras mas y mas. Y la verdad tu historia es adictiva !! Yo que me empecino en escribir historias y me cuesta mucho encontrarle un "sendero" para que se desarrolle lo mas interesante posible.. notoriamente mejoraste y nos has atrapado. Y eso de esperar los capítulos es parte del suspenso , no? Igual me muero de ganas de leer el próximo. No abandones la historia que esta muy buena.!! Brenda Quintero

joce dijo...

waa!!! que abra encontrado nessie??
sigue escribiendo.....igualmente ya quiero ver la parte narrada por edward y bella.
=)

Isabel Ng Wu dijo...

K fue lo k encontro?
K fue?
:o
Buen capiitulo
Pero m dio pena al pobre de steve!!!
:(

Anónimo dijo...

hey q mala cortarle ahi a la historia lo bueno es q yo no esperare tanto pa el otro capitulo..lyon

Lisy dijo...

Nessie por querer ayudar a resolver lo de su amiga actuo sin pensar en las consecuecias. Los vampiros perdieron el control al tratar de castigar a Steven por ayudar a Nessie pero cuando la situacion se les escapo de las manos ninguno fue capas de alejarse y dejarlo abandonado a su suerte . Al final el gran corazon de Nessie se conmovio por todo el dolor que Steven habia sufrido en su vida y cambiandole las imagenes de su mente le sembro el amor en su alma.

Todo en este capitulo fue demostracion de verdadero interes y cariño por los demas.

Pabli, tu tambien tienes un gran corazon y lo reflejas en tus pensamientos que vas dejando en tu historia.

Besos y abrasos con cariño..

LISY

Anónimo dijo...

ahora si que me dio lastima de stiven pobre chico... ness siempre es tan buena.... kt