Antes que nada quiero darles la bienvenida, muchas gracias por visitarme y leer esta historia, la que tanto disfruté escribiendo.

Nada podría hacer para agradecérselo,

Pablo Sanz.


Disclaimer

Los Personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de la señora Stephenie Meyer, autora de la Saga Crepúsculo, y por lo tanto, esta novela es solamente un Fan Fiction de mi autoría, que no guarda relación alguna con ella o cualquier otra cosa referente a su persona.
Aclaro esto, para evitar malos entendidos.

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viernes, 12 de noviembre de 2010

Capítulo Dieciocho: Visita Inesperada



Simplemente no puedo hacer otra cosa más que agradecerles por todo sucariño, comprension, aliento, sus ganas de leer...
¡Todo!

¡Llegamos al final del libro Uno...!

Este capítulo es el más largo que escribí hasta ahora, en el que más trabaje...
Espero que lo disfruten.

¡Se lo dedico a algunas personas que son una fuente de aliento!

A Diana Balvanera, que es una de las personas más divertidas que conozco,
A Fran Sazo, incondicional, siempre esta aquí!
A Mariana Rosas, porque su impaciencia me hace sonreir.
A Maria Moreno, por ser una gran persona,
A Maria Betania, porque siempre se preocupa por que esté bien!
A Diana G, porque esta siempre apoyandome en esto...
A Banshee, por que hace poquito que hablamos pero me cae realmente bien...!

¡Gracias a ustedes!

¡Gracias a todos!

Los quiero,

Pabli


Visita inesperada

Entrar en esa habitación fue como viajar en el tiempo.

Retroceder un poco más doscientos años en el pasado, y toparme de lleno con la Francia revolucionaria.

Su ambientación era la clásica de los principios del siglo diecinueve. Las paredes estaban revestidas con planchas de madera oscura, finamente labrada con detalles de rosas y bajorrelieves de época. Había una cama enorme, también de madera oscura, con un alto dosel que dejaba caer cortinas de un color verde profundo. El resto del mobiliario combinaba perfectamente con el de la decoración. Había una pequeña mesa con su respectiva silla, un pesado escritorio, enorme y de aspecto antiguo, pero envuelto en un gran señorío y esplendor.

El techo estaba tapizado con una tela de un color muy parecido al de las cortinas del lecho, y las de las ventanas eran de un tono un poco más claro que el de la cama.

Siempre me había preguntado porqué tenían camas en sus habitaciones, y ahora entendía el porqué. Al fin de cuenta, habían pertenecido a la burguesía francesa. Para ellos la etiqueta, el protocolo y todas esas cosas, eran importantes. Y por eso, a pesar de que una cama no significaba nada para ellos a fines prácticos, era necesaria porque esa era la forma en la que un cuarto debía ser amueblado.

El piso era de madera, pero no era perfectamente plano. Me dio toda la impresión de que estaba así a propósito, para mantener el encanto de que ese cuarto no pertenecía al siglo veintiuno.

Una hermosa y gran araña de luz colgaba desde el techo llegando a casi unos veinte centímetros de mi cabeza, y ésta era la única que poseía algo de tecnología, aunque después de inmiscuirme en ese escenario, me causó mucha extrañeza que el artefacto tuviera focos en vez de velas.

Me adentré en él, por la misma impresión que me causaba verlo, y a medida que observaba con mayor detenimiento, más fácil era darse cuenta de que todo en la habitación llamaba al recuerdo, añorando tiempos que se había convertido en pasado hacía mucho.

¿Por eso no quería que nadie entrara? Pensé.

La repuesta me pareció sencilla. Ese era su lugar. Un sitio donde podía convivir sin máscaras con la culpa. Un espacio en el cual solo él ponía las reglas. Donde nadie le decía lo que tenía que hacer, donde sus decisiones no afectaran a nadie más que no fuera él mismo. Algo completamente diferente al pasado, donde uno solo de sus errores, había devengado en todos los acontecimientos que pasaron después...

Evidentemente, ese día era uno en el cual sentía los sentimientos de culpas de todos cuanto me rodeaban. Primero de Steven, ahora de Raphael.

La habitación era muy grande, cargada con majestuosidad donde se mirara. Parecía los aposentos dignos de un rey. Había pinturas en lienzo con marcos dorados, en las cuales se retrataban diferentes personajes de la época en la que los Blancquarts habían sido humanos. Sin embargo, tres cuadros lograron llamar mi atención sobre los demás.

Uno era el de un hombre de unos cuarenta y tantos de años.

Pude darme cuenta de quien se trataba.

Era manifiestamente humano, desde luego. El cabello era rojizo, aunque no tan pronunciado como el de su hijo. Los ojos verdes brillantes, como seguramente lo habían sido los de su hija cuando era humana.

Aunque no era solo eso lo que compartían los chicos con él.

Los labios eran los de Raphael, la nariz la de Malenne. El contorno de rostro era el mismo que el de ellos dos.

Ese hombre era el antiguo señor Blancquarts.

Al principio había pensado que Raphael y Malenne eran demasiado diferentes físicamente como para ser hermanos, sin embargo, ahora que veía a su padre, me daba cuenta de que eran más parecidos de lo que imaginaba.

El lienzo y el óleo en él, a pesar de estar muy bien conservado, estaban algo agrietados, como toda pintura que tiene sus buenos doscientos años.

Al lado de ese primer retrato había otro. Una mujer impactantemente hermosa, rubia y blanca como la cal. El mismo tono de piel que mi amigo vampiro, aunque tal vez no tan pálido. Sin duda, también una humana. Su porte era muy parecido al de Malenne, aunque sus rostros eran diferentes, porque mi amiga era mucho más bella. La mujer del cuadro se veía feliz, sonreía con una dentadura blanca perfecta, y el autor de cuadro había sido capaz de darle vida a los ojos, que brillaban a través del lienzo y parecían reales. Como si en verdad me estuvieran viendo a mí. Era extraño el contraste que estos daban con el resto de su rostro, porque eran de un color negro, profundamente negros.

Esa era la mujer que había enloquecido, la que había perdido a su esposo y a tres de sus hijos. La que había machacado a Malenne toda su corta vida, la que se había suicidado...

¿Por qué en mi mente la tenía como una mujer vieja, arrugada y desvastada? Como si fuera casi un fantasma, una aparición.

Aunque claro, ese retrato seguramente había sido pintado antes de que todo pasara, por eso ese semblante risueño y lleno de vivacidad. Cuando mis amigos me contaron acerca de su madre, la imagen mental que se me había formado había sido muy distinta.

Pero claro, los Blancquarts habían sido felices en algún momento. Incluso Malenne lo había dicho, “En los tiempos en los que éramos felices, todo en casa brillaba, papá se encargaba de ello...”

Contemplé el último de los cuadros. El único cuya existencia conocía. En él había un muchacho, uno que era obviamente hijo de los personajes de los otros retratos. Era un joven hermoso, muy parecido a su padre, pero con los mismos ojos negros que su madre. La belleza del retratado era muy grande, aunque no se comparaba con el semblante inmortal que había adquirido con su conversión.

Esa era la pintura de la que Malenne había hablado al contar su historia.

Quise analizar por qué Raphael hacía eso. ¿Por qué había echo de su lugar privado un sitio donde recordar constantemente el ayer?

Cuando no había mucho más para ver, en las paredes por lo menos, comencé a deambular por ese magnifico espacio.

Estaba tan ensimismada, contemplando la perfección del lugar, que no me di cuenta que alguien estaba atrás mío.

– ¿Qué haces aquí, Renesmee? – Susurró tan bajo Raphael a mis espaldas que el sonido casi fue inexistente. Un leve movimiento del viento. Al girarme, su semblante estaba ligeramente irritado, y a escasos centímetros de mi rostro.

Retrocedí, en un salto inconsciente.

– ¿Por qué entraste? – Preguntó. No parecía molesto en ese momento.

– Lo siento. – Me disculpé, mis mejillas se encendieron, seguramente brillando por la gran vergüenza que tenía. – La puerta estaba abierta y me entró la curiosidad.

Me observó un segundo.

– Está bien, pero seguramente Malenne te dijo que no me gusta que entren aquí, ni siquiera ella. – Dijo con voz suave.

– Realmente lo siento, no quise ser entrometida. – Dije.

– No te preocupes, no estoy enfadado. – Continuó. – Solo que este lugar es muy privado para mí, y no me gusta compartirlo con demasiadas personas, incluso Malenne entra poco. – Sonrió levemente.

– ¿Por qué no te gusta que entre nadie? – Pregunté, aunque ya creía conocer la respuesta.

– ¿De verdad quieres saberlo? – Inquirió Raph.

– Eres mi amigo, me preocupa todo lo que te pasa... – Susurré.

– Es bueno saber que puedo contar con una persona como tú, Renesmee. – Dijo el vampiro. – Pero dudo que puedas ayudarme. Tampoco mi hermana, prefiero sufrir en soledad.

– Sufrir – Repetí.

– Es solo una forma de decir las cosas. – Bromeó, aunque en su rostro no había ni siquiera un poco de humor.

– Vivir en el pasado no te ayuda a estar bien... – Opiné, aunque luego me arrepentí, no era quien para decirle como debía manejarse en su vida.

Él me observó, pendiente de mi rostro. Sus ojos estaban muy dorados, hacía dos días que habíamos salido los tres de caza. Intenté identificar algo en ellos que pudiera darme una pauta. El lunes había sido un día demasiado fuerte, por lo que no me había puesto pensar en otras cosas, pero de repente vino en un primer plano todo esos demás asuntos, también preocupantes.

– El pasado es lo único que valió la pena a lo largo de mi vida... – Musitó.

– Estás equivocado... – Le contradije. – Tienes motivos para ser feliz... Tienes a tu hermana, que te ama, me tienes a mí, que soy tu amiga.

– Tengo a Malenne porque fui lo suficientemente egoísta para transformarla... – Dijo. – Si no fuera por eso, estaría solo, y de seguro tampoco te hubiera conocido...

– El destino tiene muchas vueltas, quizás hubiera pasado lo mismo, eso no lo sabes.

– Tal vez tengas razón... – Murmuró.

– Generalmente lo hago... – Intenté bromear con él.

Me dedicó una sonrisa un poco más parecida a la que era habitual en él.

– Pero eso no cambia nada. Las cosas pasaron, y ya no hay nada que pueda hacer, solo desear que no hubiera sido así. – Dijo.

– Estar aquí encerrado, pensando que todavía es 1806 no te va a ayudar, Raphael. – Comenté. – El tiempo ha pasado y es hora de que aprendas a perdonarte a ti mismo.

– No es tan fácil hacerlo como decirlo... – Respondió con voz cansada. Como si en verdad hubiera intentado en ese tiempo hacer lo que le dije. – llevo más de doscientos años lavando mis culpas... pero eso todavía no ha ayudado a que no me sienta tan mal por ser el único responsable de todas las desgracias de mi familia.

– Las cosas se dieron así, no eres el culpable... – Seguíamos uno frente al otro, mirándonos a los ojos.

En ese instante recordé todas las escenas de los días anteriores, en las cuales había visto algo que no debería estar en los ojos de mi amigo. Aunque no debería haberlo echo, me acerqué a él, y lo abracé. En ese momento tenía más ganas de consolarlo que de poner barreras a sentimientos que no sabía si tenía.

Él reaccionó algo torpe a mi abrazo. En principio porque nunca lo había abrazado así. Se quedó tieso, y luego de un segundo, extendió sus manos y también me enredó entre ellos. Acarició un poco mi cabeza y la parte de debajo de mi espalda, pero luego me liberó y se alejó un poco de mí.

– Gracias, Renesmee. – Musitó. – No sabes cuanto me agrada que estés aquí conmigo.

– Podemos hablar de lo que quieras, sabes que estoy aquí para escucharte. – Le dije, para influirle ánimos.

– Me pregunto si eso estaría bien... – Reflexionó. – Hay varias cosas de las que he querido hablar contigo últimamente...

En ese momento, el estomago se me contrajo de nervios.

Bueno, yo había abierto la boca, así que todo era por mi culpa. Ahora Raphael quería hablar conmigo de algo.

Algo que yo sabía completamente de que se trataba.

Algo que había visto antes en su mirada, pero que me había forzado en ignorar.

– ¿De que quieres conversar? – Pregunté en voz baja.

Dudó. Al parecer, yo no era la única que había hablado de más.

– Me preguntas por qué no puedo hacer nada para evitar sentirme así... – Comenzó. – Pero lo entiendes... has visto este lugar, y has comprendido todo. Los Blancquarts eran personas felices. Has visto los retratos de mis padres. Mi madre era una mujer hermosa. – Se acercó hacía el lienzo y apoyó la nívea mano sobre él. – Y era feliz con su marido... Su belleza era una leyenda en nuestra época, nobles y burgueses deseaban desposarla, hasta había rumores de que el propio Luís XVI la quería, tal era su belleza. Incluso aunque luego, como sabes, se casó con Maria Antonieta. Mi madre, Stefenia De la Roqquette, amaba a Jean Blancquarts, y a él fue a quien entregó su corazón. Luego de dos años de matrimonio llegué yo. Su primer hijo, un varón, todo cuanto ellos deseaba. Y después Dios bendijo su unión con otros tres niños más.

¿Cuánto más podían pedir? Bueno, ciertamente recibieron mucho más que una familia prospera e hijos hermosos. Mi padre no era rico cuando se casaron, pero luego vino la bonanza económica, y el éxito social... muchas personas querían estar rodeadas de los Blancquarts, pues eran un signo de la buena fortuna y la prosperidad en las calles de París.

Y el tiempo pasó. Crecimos, y llegó ese último tiempo. Mi padre era muy rico, ganaba mucho dinero e incluso tenía aspiraciones políticas. No se entrometía mucho en esas cosas, la revolución estaba fresca, y no quería que lo tomaran como un exponente en medio de esa masacre, pues quería protegernos a todos de ello.

¿Sabes?, cuando tenía siete años me llevó a ver la ejecución de Luís XVI.

Fuimos a la plaza de la Revolución, era temprano. Prácticamente todo el pueblo parisino estaba presente, clamando lo que ellos llamaban “Justicia”. En ese momento yo no comprendía mucho las cosas. Era un niño. La hoja de la guillotina colgaba en lo alto del escenario que habían preparado, y el monarca avanzaba hacía su muerte. La gente reía y disfrutaba de lo que veía...

Se detuvo repentinamente.

– Lo que quiero decir, es que ni en tiempos como aquellos, el preciso momento en el que el mundo comenzó a cambiar, toda nuestra familia era muy unida, y Malenne fue la última bendición que recibieron mis padres. Era un bebé hermoso. La envidia de toda la región. – Sonrió, ante el recuerdo. – Algunos vampiros dicen que luego de varios años los recuerdos se desvanecen, y es cierto, mucho se han ido... quizás solo puedes conservar los más fuertes, en los que piensas con mayor frecuencia, tal vez paso demasiado tiempo añorando el pasado. Pero es imposible no sentirse como me siento, Renesmee.

– Basta, Raphael. Debe dejar de ser así. – Casi le grité. – ¿No te das cuenta de que pierdes el tiempo de esa forma? – Pregunté. – No ganas nada más que lamentos siendo así.

– No puedo hacerlo, Ness... – Contestó – ¿Sabes lo difícil que es mirar a la cara a mi hermana todos los días, sabiendo que ella es lo que es, que ambos lo somos, y que toda nuestra familia se destruyó por un error mío?

– ¿Acaso eres tan tonto como para darte cuenta de que ella no te guarda rencor por ello? – Le dije. – Malenne no esta enojada contigo por tus errores, amigo.

– Eso lo sé... – Intentó sonreír. Fue un intento patético. – Mallie me ama mucho más de lo que merezco. Y eso es peor, si me odiara, si me aborreciera, podría convivir mejor con la culpa...

No tenía idea de que hacer. Raphael estaba teniendo una crisis de culpa, y simplemente no tenía idea de cómo contenerlo.

– Raph, por favor... – Me acerqué un poco a él. – No estés así, me hace daño verte tan triste...

Me observó atentamente, en respuesta a mi anterior afirmación. Pude darme cuenta de que no miraba solo mi rostro, lo analizaba. Pude percibir como evaluaba cada uno de los planos de mi semblante. Los ojos, la nariz, y por ultimo los labios...

Se detuvo demasiado tiempo allí.

Estas jugando con fuego, Renesmee Cullen, otra vez... Dijo una voz en la parte de atrás de mi cabeza.

Tragué compulsivamente.

Ese momento fue suficiente para que todas esas cosas no expresadas en palabras, se materializaran en ideas claras y concisas. Yo sabía que él estaba más que interesado en mí, y él sabia que yo sabía... un silencio incomodo se extendió a sus anchas por toda la habitación, imposibilitándome hablar, mientras Raphael me observaba, y también mientras yo hacía lo mismo con el.

– Veo que te has dado cuenta de todo... – Dijo, muy sereno luego de ese momento. Casi con satisfacción.

– Lo sé solo hace unos días... – Contesté. – De verdad nunca fue mi intención que pasaras por algo así...

Caminó hacía mí muy rápido. El metro de distancia que nos separaba, se había vuelto escasos centímetros. Podía sentir su frío aliento en la nariz. Respiré, tranquila, no había necesidad de estar nerviosa. Solo teníamos que hablar, solo hablar, y resolver todo de una forma madura y razonable.

Pasaron unos segundos, y mi propio discurso dejó de tener sentido.

Él no quitaba su dorada mirada de la mía, evaluando mis reacciones.

– Ya te dije, cuando nos conocimos, lo extraño que nos resultó tu existencia... – Murmuró. Su aliento frío y dulce invadió mi nariz.

El ambiente a nuestro alrededor era tenue, las cortinas de color verde oscuro eran demasiado gruesas como para dejar que la escasa luz solar entrara con toda su luminosidad. Por ende, la habitación estaba más oscura que el resto de la casa, donde el diseño arquitectónico permitía que aunque no hubiera sol por toda la región, se pudiera aprovechar al máximo la que sí había.

– Sí, me lo dijiste el viernes en la noche... – Contesté.

– Bueno, nunca había visto un ser como tú... eres un vampiro, pero también una humana. Un ser intermedio, que despertó mi curiosidad. Por eso te observaba, intentaba analizar todo aquello que te hacía única. Me sentía como un científico ante un gran descubrimiento... – Rió de si mismo. – Pero luego comencé a conocerte más y más... y todo lo que veía era bueno. Todo lo que veía me gustaba. Entonces el científico me abandonó, y solo quedó un tonto vampiro que se deslumbraba con cada nueva faceta que descubría de ti...

Fue como un ladrillo pasando desde mi garganta hacia el estomago, cayendo en medio de un estropicio único y devastador. Las conjeturas se había vuelto hechos, y ahora no había escapatoria alguna.

– No se puede negar que eres hermosa, amiga mía... – Continuó ante mi silencio, con su voz de ángel. – pero no hablo de tu belleza física, eso es demasiado obvio... eres una persona interiormente bella. Tan buena, tan delicada, eres todo lo que un hombre podría soñar, e incluso más... la gentil, la noble, la maravillosa Renesmee Cullen. ¿Cómo no van a tenerte envidia todas y cada una de las chicas de la universidad...? Eres perfecta... – Tomó mi mentón entre sus fríos dedos y lo acarició suavemente. – la más sublime mujer que mis ojos hayan podido ver...

Su declaración había logrado que mi estomago se revolviera incluso mucho más de lo que sabía que podía.

La voz de mi cabeza me acusaba. Estás contenta, ¿no? Me decía. Has logrado lo que querías... el chico está muerto por ti... tal vez Steven y Michelle no estaban tan equivocados después te todo...

Pero yo no quería eso. Jamás hubiera deseado que Raphael se me declarara de esa forma tan... ¿Hermosa? Sí, había sido muy hermosa su forma en describirme, y desde luego que estaba equivocado, demasiado.

Porque si fuera todo lo que dijo, no hubiera dejado que se metiera en semejante problema...

– Di algo, Renesmee. – Suplicó. – Llevo días pensando en como decírtelo, y te quedas callada.

Claro, ahora tenía que enfrentar las cosas...

– ¿Qué quieres que diga, amigo? – Susurré – ¿Quieres que te diga que no debes sentir eso por mí? Estoy lejos de ser la persona que acabas de describir. Una buena persona, para empezar, habría puesto los límites necesarios para que estas cosas no pasaran...

– Es un poco tarde para dar consejos, ¿No te parece? – Murmuró. – Pero no estoy enamorado de ti... creo que todavía no... Tengo demasiadas cosas en la cabeza. A veces pienso mucho en ti, más de las que debería, más de las que la lógica me dice que son normales. Puede ser que sienta algo, no lo sé. Sería bueno comprobarlo...

– ¿Cómo? – Pregunté estúpidamente. Hubiera sido obvio para cualquiera.

Se acercó hacía mí, más aun de lo que ya estaba.

Y mi mente entró en un dilema demasiado grande. Porque una gran porción de mi mente, la tranquila, la racional y la que amaba con todas sus fuerzas a Jacob Black, decía “Haz algo, no dejes que te bese...”, aunque la otra parte, más pequeña y casi insignificante en comparación con la primera, pero también más bulliciosa, más rebelde y enloquecida, me mantenía inmóvil, incapaz de dar una sola respuesta a todo lo que estaba pasando. Incluso expectante, esperando que el vampiro estreche sus labios con los míos...

Imaginé durante un segundo escaso como sería el momento, ¿Cómo sería besar a un vampiro? O más bien, ¿Como sería besar a mi amigo vampiro? Desde luego, algo muy diferente a lo que estaba acostumbrada, porque Jacob me besaba con labios tan candentes como lo eran los míos. Pero ni siquiera eso podía permitirme, imaginar era un lujo que no podía darme, porque no eran mis necesidades, o mejor dicho, las necesidades de una pequeña fracción de mi mente, por las que tenía que velar. Tenía que pesar en alguien que no fuera solo yo, y ese era el momento ideal para hacerlo...

No lo dejé avanzar, puse mi mano ardiente sobre su pecho pétreo. No opuso resistencia, se detuvo inmediatamente. Eso me dio una nueva pauta para sentirme peor. No me iba a obligar a hacer nada, no me iba a apabullar con su presencia, ni intentaría persuadirme de hacer algo que no quería hacer...

Porque no quería hacerlo, ¿Verdad?

Esa era la diferencia entre un caballero, y un imbecil, como Steven.

– No quiero lastimarte, Raphael. – Dije, casi sollozando.

– No tienes por qué sentirte culpable, Renesmee, tú no has hecho nada para que las cosas sean así...

– Exactamente, no hice nada. Nada de nada, ¿No te das cuenta de mi error? Dejé que las cosas se dilataran, ya sea porque no lo percibí desde el primer momento, o por cualquier otro motivo... – Comencé. – Es exactamente lo mismo que si te hubiera engatusado, soy igual de culpable, porque yo no te puedo entregar mi corazón, ya tiene dueño... Realmente lo siento mucho, Raphael. Jamás hubiera querido que las cosas terminaran así...

– No digas eso, Renesmee. En estas cosas no hay culpables... Sabes, creo que todo se debe a que eres muy parecida a ella... bueno, no la conocía demasiado. – Pensó un segundo, en el cual frunció el ceño. – A decir verdad, creo que nada. Pero me recuerdas a ella...

– ¿A ella? – Pregunté, a pesar de que sabía a quien se refería, y es que yo había estado pensando en la vampiresa que le robó el corazón unas noches atrás, un tiempo que de repente me parecieron mil años, a pesar de que no habían transcurrido más de dos días.

– Sí, a la única mujer por la que he sentido algo intenso... no lo sé, no puedo comparar lo que siento por ti con eso, es demasiado diferente... – Murmuró. Lo hizo tan bajo, que me pregunté si en realidad no lo estaba haciendo para sí mismo.

– Por favor, Raphael... – Dije, con la voz teñida de pánico. – Dime que no es demasiado tarde...

– Estoy demasiado confundido como para saber que me pasa, Renesmee. Hace dos meses, creía que todo estaba en orden en mi vida... tenía a mi hermana, y creo que no estábamos mal... – Conjeturó. – No me malinterpretes, Ness. – Aclaró igualmente. – No te estoy echando la culpa de nada... solo quiero decir que tu apareciste en mi horizonte, y reviviste al Raphael que alguna vez fui...

– ¿Cómo puedo hacer para arreglar esto? – Pregunté. – ¿Quieres que me vaya ahora mismo de tu casa? Partiré hoy mismo de la cuidad si eso es necesario para no lastimarte más...

– No quiero eso... – Frunció el ceño nuevamente. – Quiero que te quedes aquí, y estés con nosotros... conmigo, y con Malenne. Yo no soy el mismo tipo de compañía para ella como tú. Mi hermana nunca me lo dijo, pero hace tiempo que necesitaba una amiga. Una mujer, como ella, con la que pueda compartir cosas que conmigo no puede. Tu eres muy importante para ella... y para mí.

Era tierno que estuviera pensando en el bienestar de su hermana en vez del propio. Prefería que estuviera con ellos, a pesar de que eso podría lastimarlo, siempre y cuando Malenne no estuviera sola.

– Ustedes también lo son para mí. Pero no quiero ser egoísta y lastimarte. Además, si te causo daño a ti, lo mismo le hago a ella, aunque sea indirectamente.

– Ella sabe lo que siento por ti. Es mi hermana, se lo he contado todo... – Suspiró. – Y está enojada conmigo. Bueno, no enojada, disgustada. No me lo ha dicho, pero la conozco. Hubiera preferido que no complicara nuestra relación contigo por esa causa.

– Pero eso no es algo que este dentro de tu control, ella no debería molestarse contigo... – Musité. – Debería estarlo conmigo.

Me sentí extraña al hablar así, de sus sentimientos, como si estuviéramos hablando del clima. Había dicho que sentía algo profundo por mí, y que había revivido a un Raphael que hace mucho tiempo que no aparecía en escena, y yo me encontraba a mi misma incapaz de decir nada coherente, simplemente tomando la salida fácil. Huir, y dejarlo solo con sus problemas, cuando yo había formado gran parte de ellos.

– Te quiero mucho, Raphael. – Dije luego de que ninguno de los dos hablara por un momento. – Pero no de la forma en la que te gustaría...

– No es necesario que lo digas, se a quien pertenece tu corazón... – Contestó. – Aunque nunca está de más soñar... los sueños son el alimento que los hombres tienen para nutrir su alma... y bueno, yo soy un vampiro, pero creo que se aplica el mismo principio.

– No deseo que me esperes, Raphael. No te ates a mí, no de esa forma...

Ambos seguíamos de pie, tan cerca uno del otro, en medio de esa gran habitación.

En un segundo de delirio, me imaginé como si fuera una dama francesa de la sociedad en la que mi amigo se había criado. Imaginé el vestido de faldas amplias, el peinado elaborado entretejido en mi cabeza, los guantes de seda en mis manos, y él vestido con un traje de época. Pero eso solo era una escena imaginaria, que no tenía base en nada, solo en la proyección de mi culpa.

– Tal vez solo sea mejor que olvidemos que tuvimos esta conversación. – Propuso.

Reí por lo bajo, con amargura.

– No puedes pedirme eso... – Dije. – Es cruel.

– Es la mejor forma de que te quedes con nosotros... – Murmuró. Levantó la mano, que colgaba a su costado, y sujetó de nuevo mi mentón. – Soy una persona muy complicada, Renesmee... no se lo que quiero, quizás no sea más que alguna confusión... tal vez... no lo sé.

No creí esa reacción, seguramente estaba ocultando sus sentimientos. ¿O decía la verdad?

Me observó con sus ojos dorados, abiertos completamente. En ese instante, pude ver su alma. Tan dócil y atemorizada, asomando por sus pupilas melancólicas.

Suspiré, por mi estupidez, sabedora de que lo correcto era apartarlo de mí. Decirle que no podía hacer eso.

– Tus ojos son hermosos... – Sonrió. – Nunca había visto unos iguales.

Se inclinó un poco más, y esta vez, no tenía la voluntad de rechazarlo, a pesar de que esas partes de mi mente gritaban como si estuvieran desde los dos extremos de un gran campo de deporte.

¡Aléjalo! No te lo perdonarás nunca si lo haces... Gritaba una.

Cierra los ojos, y bésalo de una vez... Alentaba la otra.

Al final, bajé los papados, me hundí en mi propia oscuridad, y como la cobarde que era, dejé todo en manos de Raphael.

Sentí como su frío semblante se acercaba hacía mí, a pesar de que no veía nada. Su gélido rostro me hacía sentir un hormigueo sobre la superficie caliente de mi piel, a medida que se acercaba más y más hacía mí.

Cuando me rendí por completo, y mientras me maldecía a mi misma por ser una chiquilla tonta e inmadura, sus labios se estrecharon a mi mejilla. En el punto exacto donde mi boca y la piel de mi rostro limitaban, convirtiéndose en un punto incierto. El beso fue demasiado inocente, tan solo apoyó sus labios sobre esa parte de mi rostro, pero aún así, estaba cargado de mucha ternura, y aunque no fue uno de esos besos en los cuales desatas la pasión que tienes dentro, la cual muchas veces intenta salir por si sola, sentí como el cariño que ese vampiro me tenía se transmitía por todo mi cuerpo.

Inhaló una vez, como queriendo grabar el perfume de mi piel en su memoria, y se alejó.

Todo había terminado. No me había besado.

La parte cuerda de mi mente comenzó a relajarse. La otra, la malvada, o mejor dicho, la que no se mentía a sí misma, se quejaba de mi falta de decisión.

Había desarrollado un cariño anormal hacía mi amigo, no tenía sentido estar allí, de pie, con nuestros rostros solo distanciados por escasos centímetros.

– Gracias por no hacerlo. – Dije, abriendo los ojos, y tomando su mano entre las mías. – Habría sido mucho peor para los dos si algo pasaba.

– No te obligaría jamás a nada, Renesmee... – Murmuró en mi oído con dulzura. – Prefería arder en el infierno antes de lastimarte de algún modo.

– No hables más así... – Lo miré a los ojos. – No me halagues, no digas que soy buena, ni tampoco que no me preocupe por tus sentimientos... soy malvada, y no te merezco ni siquiera como amiga, eres demasiado bueno, para mí o para cualquiera... tal vez algún día encuentres a esa persona que pueda amarte de la forma en la que yo no puedo. – Apreté su mano. No tenía sentido guardar distancia, las cartas ya estaban todas sobre la mesa. –

– Es lo que pienso. – Respondió. – No puedo evitarlo. Llevo doscientos años evitando pensar en cualquier cosa que me haga recordar en ella. Desde que llegaste, no pienso tanto en Julia, la única mujer por la que sentí algo profundo.

– Todavía la amas, Raphael. – Dije. – No la puedes sacar de tu cabeza... desde que te conozco, desde que me contaste tu historia supe que nunca la pudiste olvidar.

– Sí, eso es cierto... – Admitió. – Cuando un vampiro ama, ese sentimiento no cambia a través del tiempo, pero hay veces en las que incluso el corazón más obstinado debe olvidar... es la única forma en la que podemos sobrevivir al dolor. Aunque los sentimientos no desaparezcan, puedes encontrar una forma de vivir con ellos sin que destruyan.

Si hubiera tenido la certeza de que un rayo me habría partido al medio, seguramente hubiera deseado con todas mis fuerzas que cayera sobre mi cabeza.

– La vida no se trata de convivir con el dolor... – Le reprendí. – Se trata de disfrutar cada momento, de sentirse bien...

Suspiró con suavidad.

– Me alegra mucho que pienses eso, Ness. – Contestó. – Pero hay veces en las que las circunstancias nos muestran otras facetas de la existencia... – Recalcó la palabra, dando a entender que el no consideraba que estuviera vivo. – Hay veces en las que deseas rendirte.

– Eso es lo fácil, Raphael... lo simple. Rendirse. – Discutí. – De verdad creí que eras más fuerte que eso. No me había dado cuenta de que en verdad eras un cobarde...

No reaccionó ante mi intento de provocación. Quería que me dijera que lo iba a intentar, que iba a ser fuerte. Por él mismo, por su hermana, por mí.

– Tú no lo entiendes... – Contestó sin alterarse. – el amor estuvo presente en tu vida desde que abriste los ojos... Has amado y has recibido amor toda tu vida. No comprendes a la perfección el rechazo, el dolor que implica no recibir la misma respuesta que el ser por el das la vida. Quema, Renesmee. Te hace sentir como si estuvieras muriendo con cada segundo que pasa, te hundes en el dolor, y nadas en él como si fuera acido. Deseas que el sufrimiento se vaya, pero es tan caprichoso que se aferra más a ti, y no te deja respirar.

Otra vez me demostraba que no conocía nada del mundo, ni de la vida.

Tenía razón, ¿Qué sabía yo del rechazo? ¿Qué sabía de las penas de amor? Muy poco, solo lo que había leído en libros románticos, solo la pena de personajes que no existían en la vida real. Ni siquiera conocía la pena que había sentido mi madre cuando papá la dejó por su propio bien. Ella no hablaba mucho de eso.

Evidentemente, no podía responder a sus palabras.

Tomó mi mano, que todavía estaba en contacto con la suya.

– No es que sea cobarde, solo que sé cuanto más puedo soportar... no quiero estar mal, no quiero que Malenne me vea así. Tengo que ser fuerte por los dos. Tal vez pienses que me rindo, pero no es así.

– Perdóname, al final, creo que solo les compliqué la vida. – Me disculpe. – Todo hubiera sido mejor para ti si no me hubieras conocido.

– Si no te hubiera conocido, jamás habría sabido que tengo la capacidad de amar... creí que la había perdido. Eres especial, Renesmee. Que suerte que tiene Jacob Black al ser dueño de tu corazón. Lo envidio.

Otra vez me había dejado sin palabras. ¿Como podía ser tan romántico? ¿Cómo podía serlo conmigo? Si sabía que no podía corresponderle, si sabía que no cambiaba en nada su hermoso discurso. ¿Cuánto puedes herir a una persona al no sentir lo mismo que ella siente por ti? La sensación en mi pecho era demasiado pesada. La culpa dominaba todos los rincones de mi cuerpo, y deseaba no haber pisado Juneau jamás...

Pero luego deseché ese pensamiento. Haber venido a Alaska fue una de las mejores decisiones de mi vida. Había conocido a dos seres tan maravillosos y buenos que no me imaginaba la vida ahora sin ellos. Mis amigos.

Mi mente acusó de nuevo. Otra vez estaban pensando en mí. En lo que era mejor para , lo que me gustaba, el rumbo que habían tenido mis decisiones...

El egoísmo siempre había estado presente en mí... no de una forma mezquina y autoritaria, pero estaba, porque a lo largo del corto tiempo que tenía en este mundo, todos a mí alrededor habían pensado primero en mí que en ellos mismo. A la menor necesidad, esta era satisfecha. Nunca fui privada de nada, y ese era el motivo por el que no comprendía en profundidad los conceptos que Raphael enumeraba.

El amor no correspondido, eso sí era algo que no entendía. Las penas de amor, el dolor que puede inflingir amar. Raphael tenía razón en eso. Bueno, en todo.

No tenía idea de lo que era amar a una persona que no te ama. Toda mi vida había volcado afectos puros hacía mis padres, mis tíos, mis abuelos, mi Jacob. El amor era un camino de ida y vuelta, había un retorno. Una reciprocidad de sentimientos. Todo estaba construido sobre sólidos cimientos, y era imposible que un amor así se derrumbara.

– Es bueno que tú no hayas tenido la mala suerte de pasar por algo así, pero debes entender, Renesmee, que el mundo no es un lugar bueno, no para las personas como tú, con un alma tan pura. – Dijo. – Mira lo que pasó con tus amigos humanos. Steven es un bastardo, y Michelle una desagradecida. No estoy diciendo que se merecen lo que les pasó... bueno, al menos no ella, pero todo lo que haces a lo largo del tiempo tiene una consecuencia, y tarde o temprano te alcanzará. Seguramente ambos pagarán con creces haberte lastimado...

– No necesito, ni quiero que paguen por nada... – Me mordí un labio, nublada por la preocupación que generaban esos acontecimientos tan desafortunados. – Michelle desapareció, y no tengo idea de si la volveré a ver algún día, y Steven esta prácticamente loco, creo que no necesita nada más.

– No deseo verte mal, Ness. Todo estará bien... Nosotros estaremos contigo.

Se acercó y me abrazó. Era ilógico, e incluso tonto, que él me estuviera consolando a mí... cuando la que complicaba su vida era yo. Lo normal, lo único esperable de toda esa situación, era que me vaya corriendo de Douglas, empacar y correr al aeropuerto.

Pero eso no iba a pasar, me conocía demasiado a mí misma como para hacerlo.

Deshizo el abrazo y se alejó de nuevo.

– Creo que no tenemos mucho más de que hablar... – Finalizó mi amigo, era él el que había estado guiando la conversación los últimos minutos. – Espero que no cambie nada lo que acaba de pasar. Ten presente que eres muy importante para mí, pero sé cuando algo se escapa de mis manos. No te molestaré más.

Comenzó a salir de la habitación. Él estaba saliendo de su habitación.

– Me parece que soy yo la que tiene que irse... – Dije. – Tal vez no ayude de mucho, pero te quiero, Raphael. No soy la persona que crees, tengo cientos de defectos, y estoy segura de que también los has percibido, pero no quieres admitirlo. – Lo miré a los ojos. – Ya te lo dije, pero lo repito... Mereces algo mucho mejor que una tonta chiquilla inmadura que no conoce nada de la vida.

– A veces lo que mereces no es lo que quieres... y lo que es más frecuente aún, lo que quieres no es lo que mereces... – Dijo. – Y no te merezco, desde luego...

– No digas más. – Caminé hacía la entrada. – De verdad, me siento un monstruo, Raphael. Créeme, que si estuviera en mis manos mitigar tu dolor, lo haría con gusto.

– Está en tus manos hacerlo... – Dijo casi sonriendo. – Solo que no esta en tu corazón.

No pude contestar a eso.

– Realmente deseo que seas feliz. Algún día, y sé que será muy pronto, encontrarás esa persona que justifique tantos años de soledad... – Murmuré, con una mano en el picaporte.

– Sí, tal vez sea solo cuestión de tiempo. – Contestó, aunque su semblante demostraba que no estaba de acuerdo conmigo.

¿Qué más podía decir?

Salí de la habitación, dejándolo solo con su pena de amor y con la carga insoportable de doscientos años de culpa.

No besarlo había sido lo mejor. Bueno, él me había besado, pero no una forma que me hubiera echo arrepentir toda la eternidad.

Le debía demasiado a Jacob como para engañarlo de esa forma.

Pero también había adquirido una deuda con Raphael. Una deuda que me dejaría marcada para el resto de mis días.

¿Cuántas personas podrían amarte a lo largo de la vida sin que uno pueda retribuírselo?

Las penas de amor eran tan antiguas como el mismo hombre, como los mismos vampiros.

Recorrí en resto del pasillo y entré en la habitación que me pertenecía en esa casa.

Me senté en la cama, y por una vez en mi vida, no lloré.

Las lágrimas no iban a servir de nada. Solo me pondrían en un papel de victima que no me pertenecía. No, yo era la victimaria, la que infringía dolor en las demás personas. ¿De cuantas formas posibles puedes destruir a alguien? ¿De cuantas formas posibles puedes hacerle daño?

Recordé cada segundo de la conversación que acaba de finalizar, y me di cuenta de muchas cosas.

La primera, y la más importante de todas. Amaba a Jacob Black.

La segunda, Raphael sufría por mi causa. Y también en ese momento me di cuanta de que lo quería. No lo amaba, pero si sentía algo. Una especie de necesidad. No me costó demasiado hallar de que se trataba. Toda mi vida había sido el ser débil, el indefenso, al que todos protegían. Ahora había encontrado a mi amigo, que aparentaba ser fuerte, al principio, pero luego podías ver si fragilidad, la profundidad de su dolor.

Pude darme cuenta de que sentía esos sentimientos porque tenía la necesidad urgente de protegerlo, la necesidad de ayudarlo, de calmar todos esos sentimientos que le quemaban el pecho. Había encontrado a alguien a quien proteger, después de haber pasado una vida siendo protegida.

La tercera, no podía hacer nada para ayudarlo, más que alejarme de ahora en adelante. Cualquier cercanía solo serviría para lastimarlo más.

Medité en esas tres cuestiones, tan ensimismada que no me di cuenta el momento exacto en el que Malenne tocó a mi puerta, y entró sin esperar respuesta.

– ¿Podemos hablar, Renesmee? – Preguntó con su hermosa voz. Sonaba algo preocupada.

Bueno, ahora me toca escuchar la otra parte..., Pensé.

– Por supuesto. – Dije.

Avanzó hacía mí, con toda la gracia con la que disponía, luciendo perfecta mirase por donde la mirase. Se sentó en la cama, tan suavemente como si fuera una aparición.

En ese momento, se escuchó como se abría la ventana del cuarto de al lado. Luego a alguien saltar, y correr.

– Raphael se ha ido a despejar. – Anunció, ante mi cara de confusión.

– ¿Es algo que hace con frecuencia? – Pregunté.

– Últimamente más que de costumbre... – Confesó.

– No debería preguntar por qué ¿Verdad?

– Ya lo sabes... – Anunció.

Desvié la mirada de mi amiga. ¿Qué es lo que quería decirme? ¿Quería regañarme? ¿Quería decirme que era una mala persona por herir a su hermano? ¿A la única persona que ella tenía?

– Dime, por favor, que no te irás de Juneau por lo que Raphael te ha dicho.... – Susurró luego de un momento.

La observé un segundo.

– Eso es lo que debería hacer... – Contesté. – Pero no puedo ni quiero irme. No por ahora...

– Me hubiera gustado que se guardara sus sentimientos para sí... – Dudó un segundo. – Ahora todo será diferente.

– ¿No te parece que en cuanto más claras estén las cosas, más fácil será prevenir las consecuencias? – Me mostré en desacuerdo.

– No en este caso. Tienes razón en lo que dices, pero ¿De que sirve conocer la verdad si, a fin de cuentas, nada cambiará entre ustedes dos? Tú seguirás amando a tu prometido, y él no conseguirá lo que quiere. ¿Para que ponerte en esa situación? ¿Para que ponerse él esa situación?

– Visto de esa forma, tiene sentido... – Contesté. – Pero sigo creyendo que es mejor que ambos sepamos que esperar.

– No discutiré eso, él y tú son los implicados en este tema... – Finalizó.

– ¿Por qué nunca me lo dijiste? – Pregunté, entonces. – ¿Por qué no me advertiste?

– ¿Qué querías que te dijera, amiga? – Murmuró. – “Cuidado, mi hermano se esta enamorando de ti...” Era algo bastante obvio, no sé por qué tardaste tanto tiempo en descubrirlo... tal vez simplemente no lo querías ver. Además, no podía traicionar su confianza.

– ¿Era tan evidente? – Estaba desconcertada. ¿De verdad tantas cosas pasaban a mi alrededor sin que yo me percatara en lo más mínimo?

– Era muy evidente, a veces me pregunto si en verdad hacía algo por disimularlo. – Conjeturó.

Con cada una de sus palabras, me sentía más tonta.

– Me duele que sufra. – Declaré.

– Eso es algo que no puedes evitar, Renesmee. – Su cara se contrajo de pena, por su hermano. – Raphael lleva años siendo así. Intento contenerlo, lo más que puedo, pero a veces se me va de las manos... ¿Sabes? – Me miró a los ojos. – Él cree que me protege a mí, que resguarda mi bienestar y mis sentimientos, pero es al revés. Yo velo por él. Es un ser muy frágil, Renesmee. Todo culpa y romanticismo. Tiene demasiados demonios y melancolías dentro.

– Eso esta bien, es bueno que lo cuides... – Pensé un segundo. – Pero tenía que aparecer yo, para complicarlo todo. ¿No?

– No complicaste nada... – Me contradijo suavemente. – El corazón de Raphael esta dañado, Renesmee. La única mujer que amó en su vida lo convirtió en algo que odia y luego lo abandonó. Era lógico que en algún momento volcara todo el amor que siente en alguien. Lo hace conmigo, me ama y estima en mucho más de lo que valgo. Y ahora se enamoró de ti. Eres un ser encantador, amiga. – Opinó. – Cualquier hombre que estuviera lo suficientemente cerca de ti, sentiría algo. Su dolor comenzó a menguar cuando descubrió que ya no pensaba tanto en Julia, por pensar en ti. Y ya casi no me tuve que ver obligada a contener su dolor...

Sus últimas palabras despertaron demasiado mi curiosidad.

“Ya casi no me tuve que ver obligada a contener su dolor”

Esa sola frase, esa sola aclaración, fueron suficientes para que algunas dudas salieran a la superficie.

La primera imagen en primer plano fue la de Malenne apoyando su nívea mano sobre el señor James McGreggor.

Olvídate de todo, había dicho...

Alto. Mi memoria retrocedió en el tiempo...

¿No había dicho que su don solo dudaba unos minutos...? ¿Cómo lograba suprimir un recuerdo si el efecto era temporal? ¿Con James, con Steven, con la vecina?

– Tú... – susurré. – ¿Qué quisiste decir con eso?

Ella me observó, dedicándome una mirada llena de significado.

– Quiero decirte muchas cosas, Renesmee. – Contestó. – La primera, es que he mentido... a ti y a mi hermano. Mi don tiene mucho más alcance del que confesé... es mucho más fuerte de lo que imaginas...

– ¿Pero como? – Pregunté.

– No necesito tocar a la gente... no necesito realizar una orden directa. – Describió. – Es mucho más fácil de lo que te imaginas. Puede actuar de un modo silencioso, casi imperceptible.

– ¿Y por qué me lo dices? – La miré, casi horrorizada. – ¿Por qué me lo cuentas ahora? ¿Qué sentido tiene?

– Te lo cuento porque quiero que lo sepas. – Suspiró.

No podía evitar que aquello me molestara.

¿Había dicho que gobernaba las emociones de Raphael?

– No me juzgues por proteger a mi hermano. Tú harías lo mismo en mi lugar.

– No lo sé. Nunca me hubiera imaginado tener semejante poder... – Confesé francamente.

– Créeme que no es ningún don, sino una desgracia, una maldición. – Advirtió. – Tal vez no lo entiendas, pero llevo años haciendo esto. Tengo que mantener a raya el dolor de Raphael, obligarlo a estar bien... me parte el corazón verlo mal. Me hace acordar a mi madre... y su locura. No quiero lo mismo para él. Merece mucho más que enloquecer por esa vampiresa ramera que lo convirtió.

– Entonces crees que no me ama. – Conjeturé. – Él ama a Julia todavía.

– Raphael tiene un afecto muy especial por ti. Lo has escuchado, el no recuerda mucho a la vampiresa que lo convirtió. Pero puedo arriesgar que lo que mas le atrajo de ella fue su singularidad... lo encandiló. No tuvo tiempo para conocer nada más de ella, porque luego se fue. Entonces, hace unos meses te conoció a ti... y lo deslumbraste por tu propia singularidad – Recalcó la palabra. – Pero aquí fue diferente... él te conoce, y le gusta tu forma de ser... él no está deslumbrado por lo te hace única, te quiere por lo que eres. Y puedo asegurarte que no tengo nada que ver en eso. – Aclaró. – pero aparte, sí, creo que todavía siente algo de amor hacia Julia, aunque conocerte lo desestabilizó.

– ¿Nunca ha intentado buscarla? – Pregunté. – ¿En todo este tiempo?

Malenne dudó un segundo, antes de relatar.

– Sí, una vez hace casi un siglo ya, y esa fue la primera que vivimos separados. No fueron más de diez años, igualmente. Eran principios de siglo, y el mundo estaba colmado de nuevas novedades de la tecnología. La gente hablaba del “Nuevo siglo” como si fuera gran cosa. – Me observó con tranquilidad, procurando que su relato tuviera el efecto que buscaba en mí. – Mis poderes no estaban del todo desarrollados, como lo están ahora, por lo que no pude detenerlo a tiempo. En un gran ataque de ansiedad, se dispuso a buscarla. No quise acompañarlo, y entonces partió sólo. Esa fue la única vez que estuvimos separados desde que nos reencontramos en Francia en 1825.

Habíamos discutido, porque estaba en desacuerdo con esa búsqueda. A mi entender, él no tenía nada que hacer con ella. Era necesario que lo superara, No sabía exactamente cuando pasaría eso, pero por su bien esperaba que fuera pronto. Discutimos violentamente antes de que se marchara. Nos herimos de muchas formas antes de separarnos. Los dos dijimos cosas terribles. Aún me arrepiento de haber sido tan impulsiva en esos días.

– ¿Qué le dijiste? – Pregunté.

– ¿Qué crees que le pude haber dicho? – Se escogió de hombros, culpable. – Le dije que yo era lo que soy por su culpa, que hubiera preferido que me dejara morir antes de obligarme a ser esto. Fui tan estúpida. Jamás lo culpe por ello, pero estaba enfadada, y desesperada porque no se vaya, que no la buscara. Sabía que esa búsqueda le haría peor.

Malenne tenía todo el aspecto de alguien que está a punto de llorar, pero no podía, claro.

– ¿No pudo encontrarla? ¿O lo rechazó de nuevo? – Pregunté, demasiado curiosa como para permitirme callar.

– No la encontró, ni siquiera usando su don. El poder de Raphael no tiene fronteras... no tiene un alcance físico. Como tú dijiste una vez, es una especie de rastreador, mucho más sofisticado. No pudo localizarla esa vez, y nunca lo hará...

Su voz denotaba que obviamente sabía algo muy revelador.

– ¿Por qué dices eso? – La interrogué.

La duda inundó su rostro perfecto. ¿Era algo que quería compartí conmigo?

Tras una pausa en la que imaginé muchas cosas, contestó.

– Julia esta muerta... – Susurró.

Al terminar de decir esas palabras, todo cobró un sentido nuevo. Todas esas pequeñas cosas que no había cerrado antes, ahora tenía un motivo sólido.

Pero no sólo eso era lo que me mostraban. La sospecha inundó mi mente, como veneno, contaminado mi juicio.

La pregunta salió antes de que pudiera contenerla, y meditarla un segundo.

– ¿Tú la mataste?

Malenne suspiró pesadamente.

– No, claro que no. Yo no soy una asesina, Renesmee. Pero aún así, me hubiera gustado hacerlo.

En ese segundo, entendí a la perfección lo que me decía Malenne. Controlaba las emociones de su hermano con su don porque sabía que si averiguaba que estaba muerta, eso lo iba a destruir a él también.

– ¿Cómo sabes que no está viva, entonces? – Quise saber.

– Fue en ese tiempo, en esos diez años yo viajé sola por todo el mundo. Conocí muchos lugares y a muchos de los nuestros. Y uno de ellos, fue quien me enseño como ser más poderosa. En ese tiempo yo era capaz de hacer solo lo que tú has visto antes. Sólo por contacto, y emitiendo ordenes directas... – Conjeturó un segundo. – Pero él me enseño a proyectarlo – Utilizó el mismo termino que yo había usado cuando le pregunté sobre su don, tanto tiempo atrás. – Se llamaba Brad. Era un vampiro muy conocedor, y con un talento enorme. Tenía el don de mover objetos sin tocarlos. Cuando me conoció, vio en mí un poder mucho mayor del que yo comprendía, y me entrenó. Consiguió que fuera capaz de lo que soy ahora. Nos llevábamos bien, pero creo que nunca vi en él algo más que una compañía que pudiera llenar el vacío de no estar con mi hermano. De igual modo, estoy segura que él no veía más que un arma en mí, algo que lo ayudaría a realizar sus planes... – Suspiró. Y luego me observó lúgubremente. – ¿Sabes, Renesmee? Sería capaz de hacer que olvidaras a tu novio, Jacob. Sería capaz de hacer que sintieras amor por mi hermano. Podría hacerte olvidar de toda tu familia, de tu madre, de tu padre. Soy capaz de hacerlo... y que olvidaras que alguna vez fuiste una Cullen. Incluso podría obligarte a inventar recuerdos de hechos que no pasaron, que tú misma usaras tu don en ti. Y así hacer que estemos los tres juntos por siempre. Oh... sí que podría...

– No es cierto, no podrías hacer eso... – Susurré, asustada. – Ni tu don es capaz de luchar contra el amor... el amor no se olvida fácilmente, Malenne.

– Llevo cien años manipulando las emociones de mi hermano. No utilizo todo mi poder en él, por eso lo vez flaquear de vez en cuando. Sí puedo hacer que supere un amor de doscientos años de antigüedad. ¿Qué te hace pensar que no puedo hacer lo mismo, o incluso algo mucho mejor con uno que tiene solo siete años? – Me observaba estática. No me estaba amenazando, ni nada. Solo hablaba, contándome. Era algo obvio que necesitaba contarle a alguien su secreto.

El secreto de su enorme poder.

– Pero no lo harás... – Susurré.

– Claro que no. Solo querías que supieras de lo que soy capaz, y de que a pesar de que sé que mi hermano te quiere y sería feliz si le dijeras que sí, eso no cambia nada.

– Pero no me has dicho como sabes lo de Julia...

– Bueno, Brad me instruyó para ser más fuerte, y a cambio, yo utilizaba mis poderes para ayudarlo. Formaba parte de una especie de secta de vampiros, una que estaba dispuesta a derrocar a los Vulturis. – Relató. – Al final, su alianza se disolvió, por los mismos conflictos de intereses que había entre ellos, pues todos querían ser los gobernantes del nuevo régimen que pensaban instaurar. Julia había sido una de ellos, una parte de esa secta. La asesinaron al saber que planeaba traicionarlos, delatarlos con los Vulturis. Me enteré de muchas cosas en esos diez años en los que formé parte de ese grupo. Luego, todo se vino abajo, y me separé de ellos... Brad también murió, y gracias a mi poder, sobreviví. Los que liquidaron a casi todos quisieron que me uniera a esa nueva alianza que pensaban formar, pero no deseaba hacerlo. Lo único que me ataba a ellos era la soledad que sentía al no estar con Raphael. Una vez que me negué, quisieron matarme, pero fue muy fácil escapar, solo tuve que borrarles la memoria a todos. Todavía no deben recordar ni como se llaman...

Fue una tarde lluviosa en Roma cuando me volví a encontrar con Raph. Volvió en un estado lamentable, devastado y moribundo anímicamente. Tenía el alma destrozada, me dolía a mí. Su dolor era mi dolor, y la devastación por su pena me derrumbaba a mí también.

En ese momento, me juré a mi misma que jamás permitiría que sufriera así de nuevo.

Obviamente, no había encontrado ni una sola pista... le llevó bastante tiempo volver a ser él mismo. Y por eso no podía acceder a que eso volviera a pasar. La locura no lo iba a gobernar, no a él. No a mi hermano. Inmediatamente se recuperó, lo obligué a sentirse bien... a luchar, a sobrevivir...

– No puedo creerlo. – Musité. – sí Raphael se enterara de la muerte de... – No pude terminar la oración.

– Él no lo resistiría, Renesmee. – Sus ojos se mostraron intranquilos, perturbados. – Ha sido el motivo por el cual no se lo he contado. Y creo que nunca podré hacerlo.

– Algún día se enterará, Malenne. ¿Cuanto tiempo más podrás ocultarlo? – Pregunté.

– Prométeme, por favor, que no se lo dirás. – Suplicó.

– Claro que no, le he causado mucho daño ya, como para agregarle uno más. – Dije.

– Gracias, Nessie. – Sonrió a medias. – No sabes lo mucho que me gustaría que amaras a mi hermano, pero eso no esta dentro de tus posibilidades... – Se encogió de hombros. – El amor es tan caprichoso, y a veces tan cruel.

– Ojala pudiera hacer algo para evitar que todo esto pasara... – Contesté simplemente, evadiendo a sus palabras.

– No estaba dentro de tu control, ya te lo dije. – Suspiró. – Mi hermano y yo nunca fuimos tan felices como cuando te encontramos... Eres mi amiga, y eso no va a cambiar. Raphael tiene que solucionar sus conflictos, quien sabe, quizás tengas razón, y pronto encuentre a alguien que sea bueno para él.

– No hay nada que desee más. Su corazón esta destruido. – Dije, pensando en mi amigo.

Mi mente agregó algo. Y yo también soy culpable por eso...

– Sus heridas aun no cerraron, su manía de pensar tanto en el pasado y culparse constantemente por todo no permiten que se recupere. – Contestó mi amiga. – A veces una herida debe terminar de sangrar para comenzar a curarse, porque mientras haya hiel en ella, nunca dejará de escocer, y lastimarte. Él piensa todo el tiempo en Julia, en mamá, en papá... Yo también lo hago, pero creo que hace años que los dejé ir.

– Eso es diferente, tú viviste el infierno de todo lo que pasó.

– Fue difícil, no lo niego. – Aceptó Malenne. – Pero preferiría pasar por eso cien veces, antes de luchar todo el tiempo contra la culpa, como él...

Raphael no volvió a la casa hasta cerca de la noche, y cuando lo hizo, estaba un poco mejor que cuando habíamos hablado en su habitación.

Como tratarlo era un dilema.

Por un lado, quería contenerlo, demostrarle lo mucho que lo quería, que era su amiga, y que iba a estar con él siempre.

Por el otro, era necesario que mantuviera la distancia, para que no hubiera ningún motivo que se diera a confusión, suya o mía. En ese momento, no confiaba ni en mi misma.

Porque si no nos habíamos besado, era porque él no había querido. Por que yo me había rendido, había cerrado los ojos y dejado todo en sus manos. Suerte que era un caballero, porque sino, no querría ni imaginarme las consecuencias que conllevaría.

Pasaron los días, y nos vimos forzados a retomar la rutina. Michelle no aparecía, lo cual lograba que me sintiera cada vez peor. Cuando dormía soñaba con ella, y la necesidad de buscarla aparecía en mi pecho recurrentemente. Sus padres incluso me llamaban de vez en cuando, diciéndome que no habían bajado los brazos, y que estaban seguros de que pronto encontrarían alguna prueba que los condujera hacia ella.

Partía el alma escucharlos, tan esperanzados y desilusionados a la vez. El apoyo de mis amigos fue fundamental en ese proceso doloroso.

Ya no dormía en el apartamento, me había instalado de forma prácticamente definitiva en la casa de los vampiros. Hasta había pasado a recoger mucha de mi ropa, para llevarla a Douglas. Lo único que lamentaba de ello, era que veía poco a la señora Roberts. Malenne y Raphael entraron conmigo al departamento, y me ayudaron a acomodar todo, por el tiempo indeterminado que no estuviera en él.

Al fin y al cabo, faltaban solo unas cuantas semanas para la navidad, no sería mucho el tiempo que estuviera fuera.

En esa vorágine de preocupaciones y de todo lo demás, pasaron rápidamente dos semanas.

Dos semanas en las cuales mi relación con mi amigo no había mejorado demasiado, porque si bien nos hablábamos, y hasta nos reíamos juntos, siempre tenía que sentir sobre mi cabeza el peso de mi estupidez, y el de su eterna esperanza.

Malenne no opinaba nada, era como si no estuviera al tanto de nada.

Obviamente, no le había contado nada a Raph de nuestra conversación, ese era un secreto que guardaría para siempre. Aunque debía admitir que me costaba un poco aceptar la forma en la que Mallie cuidaba de él.

Mi relación con la vampira no se había modificado, éramos tan amigas como siempre lo fuimos, incluso ahora, estábamos más unidas.

Steven no apareció más por el campus. Hasta donde nos pudimos enterar, la versión oficial era que había sufrido un colapso nervioso, fruto de una fuerte emoción, no determinada por nadie, y desde luego tampoco recordada.

Los tres intentábamos sobrellevar las cosas, nuestros errores, nuestros fantasmas, todo. Hablando poco de ello, tal vez fingiendo que nada había pasado, aunque las consecuencias estaban a la vista de todos.

Lo que habíamos pasado juntos nos unía, nos vinculaba de una forma especial, y a pesar de que pronto no los vería por varias semanas, sabía que los tendría presentes en mi cabeza y en mi corazón.

Incluso se me había ocurrido algo.

No sabía si ellos a habían arreglado todo para ir hacia Ibiza, pero había pensado en invitarlos a venir conmigo a Forks.

Ahora que entendía que ellos eran como una parte más de mi persona, me daba cuenta de que no tenía mayor sentido ocultarlos de mi familia, al fin de cuentas, estaba orgullosa de ser amiga de Raphael y Malenne Blancquarts. Iba a ser difícil el momento en el que llegara, cruzara la puerta de mi hogar y dijera:

“Hola mamá, hola papá. Hay un pequeño detalle que olvidé mencionarles, ¿Se acuerdan de mis amigos? Bueno, son vampiros...”

Si no me arrancaban la cabeza, seria porque estaría en un día de suerte.

Pero antes de que tomara una decisión en concreto con ese asunto, los días pasaron...

Ese lunes me desperté con otro de mis presentimientos.

Había comenzado a desconfiar de ellos, porque la mayoría de las veces, todo resultaba mal.

Cuando me deslicé hacia el espejo de mi baño, y arreglé mi imagen lo mejor que pude, deseché esa corazonada que me decía que algo pasaría ese día.

Bajé a la estancia, como lo venía haciendo las ultimas dos semanas, esperando a que Raphael bajara en primer lugar, y luego, aproximadamente cinco minutos después, su hermana.

– Buenos días, Ness. – Saludó mi amigo cuando finalmente se deslizó escaleras abajo. – ¿Has dormido bien?

– Sí, Raph. La noche ha sido magnifica. – Contesté sonriendo.

La tensión entre nosotros era demasiado estática. No era incomoda, en el estricto sentido de la palabra, más bien extraña. Él no me trataba diferente, hacía como si nunca hubiera pasado nada, como si jamás hubiera dicho nada de nada. Sabía que lo hacía para que nada cambiara entre nosotros, para que todo sea como antes. Intentaba que no me sintiera culpable, pero eso exactamente tenía el efecto contrario. Hacía que me sintiera peor.

– Que bueno. – Respondió por fin.

Llegamos a la universidad montados en el auto favorito de Raphael, el mío se encontraba guardado en la cochera de la mansión Blancquarts, esperando que alguien lo manejara. No sabía exactamente cuando llegaría ese momento, porque no tenía intención de llevarlo conmigo a Forks para la navidad, y eso, me daría un motivo para volver, aunque sea trivial, y ver de nuevo a mis amigos, en caso de que ellos no viajaran conmigo a casa.

La mañana transcurrió sin incidentes.

A la hora del almuerzo, nos dirigimos hacía el patio.

Ahora que estaba con ellos, había perdido el hábito de almorzar. Antes, al relacionarme más con humanos, al menos me esforzaba por parecer una. Mucha gente no almorzaba en la universidad, no era como en la preparatoria, donde todos se reunían en un comedor enorme. La gente en el campus podía elegir donde hacerlo.

Desde que vivía con ellos, no había vuelto a probar comida humana.

Nos encontrábamos bromeando, como cualquier otro día. Reíamos y nos fastidiábamos unos a otros.

Fue en ese momento cuando Raphael se tensó...

Inspiró fuerte por la nariz, intentando captar un efluvio que de repente se materializó en el ambiente. Solo que no era solo uno, eran varios, y en conjunto, dejaban un embriagador rastro en la intemperie.

Giré la cabeza por todos lados, al reconocerlos de inmediato.

Los hermanos hicieron lo mismo, pero desde luego no sabían a quienes pertenecían, solo estaba preocupados por la repentina aparición de esas esencias, manifiestamente pertenecientes a vampiros.

En ese momento escuché los pasos que se dirigían hacia nosotros, y más concretamente hacía mí... los miré a los ojos, que de repente se mostraron infinitamente recelosos al ver quienes eran mi compañía...

Tuve pánico al reconocer los rostros, aunque no necesitaba verlos, porque conocía esos efluvios demasiado bien, no necesitaba confirmación alguna.

La pregunta en toda esa repentina situación era...

¿Qué hacían ellos en Juneau?


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56 comentarios:

ELMIRA dijo...

:O!!!!! Dios... libro nuevo!!!! libro nuevo!!!! libro nuevo!!!! libro nuevo!!!!... que hacen en Juneau??? Me encanto el capitulo; mil felicidades por tu capacidad de escribir... eres increible...
Espero con ansiedad como reaccionan con tantos vampiros en el campus...
y... Gracias por regalarnos esta increible historia...

Anónimo dijo...

PABLIIIIIIIIII TUUU CASPITULOO FUEEEE DEMACIADOO BELLLOO MUCHOO AMOOR MUCHA INTRIIGAAA PERO TEEE MATAREEE COMO CORTATASTEE ESOOO ASIIIII QUIENES SERAAAN ???? TENGOOO MUCHASS COSAAAS Y CREO QUE SE QUIENES PUEDEN SERRR PERO PUBLICAAA EL NUEVOOO CAPITULOO PARA SABEERRR SI LOS QUE YO CREOO QUE SONN SONNN

paola dijo...

aPoyo el comentario anterior, que bello capituloooo, muy parecido al triangulo bella jake y edward, pobre jake siempre tiene que pelear por sus amores. muy bello me encanto pero eso si tienes una habilidad para dejarnos en ascuas totales.... no voy a poder esperar hasta el siguiente capitulo la semana se me va a hacer eterna

Anónimo dijo...

awww mee encantoo mee encantoo yaa libroo nuevoo shii waa pobre jake es verdad peroo esta vezz ess al revess el lleva las dee ganar ;) so espero..! jajaja xD geneal toodoo :) noo puedoo esperar..

Anónimo dijo...

Que belloooooooo!!!!!, es el mejor me encanta, pero es muy cierto qe tienes una habilidad increible para dejarnos en ascuas, estoy impaciente y eso ke aun falta una semana entera :(... eres increible escribiendo me parece ke tengo una buena idea de kienes son pero mejor no lo pienso demasiado porque despues si me equivoco me voy a desilusionar bastante...
espero ke sigas y ke te vaya muy bien,,, tienes mucho talento!!!

NANDA dijo...

mmmmmmmmm y ahor4????? deley deben de ser los padres de ella .....mi edward,bella noo???? pero deley k hacen ahi????deben de star preocupados x ella k no da señales de vida ........weno ash esperar nose si aguantare...........pero me encanto de verdad st capi...... si me gustaria k nessi i raph tubieran algo me encanta ese punto ...........pero pobre jacob..
dejame felicitar estupendo trabajo....

Fran Sazo dijo...

OMG!! No puedo creer qe haya una dedicatoria para mi! Amigo qe liindo gesto, muchisimas gracias, y te doy graciias a ti por permitirme disfrutar de tu maravillozo talento! El libro uno fue maravillozo de principio a fin fue una intriga y ansias constante, supiste dejarnos siempre con ganas de más y nuevamente nos ibas sorprendiendo. Y para qe decir este último capitulo pues, estuvo barbaro, espero con más ansias aun el nuevo libro. Y como siempre te digo Pabli, Bendiciones y muchisimo Exito!

Fran!

Anónimo dijo...

ahhh.... llegaron los Cullen... uff.. y ahora que ira a pasar??? ... tanto que me habia encariñado con Raphael, en este capitulo me dio la impresion de que leia a edward.. jajaj.. te felicito mucho Pabli,.. quedo buenisimo el capitulo...

katty dijo...

que genial!!!!!!!!! amo como escribes! pero odio que nos dejes asi 77 xDDDD jajaja soy muy impaciente! estare esperando el libro nuevo!

Anónimo dijo...

un capitulo muy interesante,no me lo imaginaba pero algo me decia que por ahi iva la idea, espero con ansias el siguiente capitulo porque se puso interesante ya creo saber quienes son los que llegaron.
Animo y si escribiendo no nos hagas esperar please

florencia dijo...

exelente capitulo pabli ya quiero leer el siguiente!!!!!!!! sigue asi eres el mejor!!!!!!!!!

la gris dijo...

buenisimooooo...quienes son los padres de ness????

Anónimo dijo...

no manches estaban tan emocionada hasta que me doy cuenta que llegue al final no manches hasta grite. me dejas con la duda felicidades eres muy bueno ya quiero que salga el otro capitulo quien sabe si podre esperar me voy a estar poniendo muy ansiosa

Anónimo dijo...

ESSSTAAAA GEEENIAAALL!!! ME ENCANTA QUE HAYAS AGREGADO A OTROS VAMPIROS.
ENCUENTRO TU HISTORIA DE LO MEJOR Y ME ENCANTA LA FORMA EN QUE ESCRIBES Y DETALLAS TODO Y ESPERO CON ANSIAS EL PROXIMO LIBRO, PORFA ACLARAME UNA DUDA EL PROXIMO LIBRO LO SIGUE RELATANDO NESSI?...BUENO CREO QUE ME VA A FACINAR IGUAL. FELICIDADES Y UN MILLON DE GRACIAS POR SEGUIR CON ESTA HISTORIA TAN MARAVILLOSA.
PD:solo te quiero pedir un favor podrias cambiar el color de las letras? es que soy un poco cieguita y con este color me cuesta leer.
xoxoxoxoxo besos y abrazos desde Chile ;D

Anónimo dijo...

ohhhhhhhhhhh Denasiado bueno el capitulo.... quiene sson??? Cuando sale el capitulo nuevo!!!

Mickytaa dijo...

Bueno pabli...
primero: ¬¬! por que no estoy en los agradecimientos? JUM, dijiste qe te interesaban mis comentarios por que yo tambien escribo... JUM! AHORA NO TE COMENTO MAS... (no es verdad :P, esta todo bien, enserio, no hace falta que aclares nada)

Segundo, me da algo de pena que no hayas escrito lo que me imagine... era una buena historia... (eso de que no los hermanos no fueran realmente los hermanos blanquarts y que se quieran vengar de los cullen atraves de nes) :( pero bueno, el escritor sos vos y esta es tu historia.

Tercero: Nessi nunca tubo oportunidades de elegir. Nació siendo amada por su familia e imprimada por jacob. Yo creo que mas que nada esta confundida por que no se puede saber lo que se quiere sin saber lo que se tiene. osea, ella creció sabiendo que iba a amar a jacob. Es normal, tanto asi como amo a mi hermano o a mi papa, ella pasaba demasiado tiempo con él y él con ella sólo era bueno. Nos enamoramos de quienes elegimos enamorarnos. Al pasar tanto tiempo con una persona y que esa persona solo se muestre de la mejor manera delante de ti te hace enamorarte. Es lógico. Pero Ness tendría que intentar algo con Ralph, ya que con él no fue "obligacion", por decirlo de alguna manera, enamorarse. Ella lo conoció, y en poco tiempo, comparado con lo que tardó con jacob, llegó a querer besarlo. ( o que él la bese, es lo mismo.) Lo que siente por Ralph, aunque no es demasiado, es verdadero. Con jacob, es obligacion.. costumbre :/

Anónimo dijo...

nooooo porq se termina el capitulo :( eso es maldad.
po favor continua con el siguiente capitulo... esta demaciado bno.

Janeth dijo...

por que tiene que tardar toda una larga semana...........??????????YA QUIERO EL OTROOOOOOOOOOOOOOOOOO......!!!!!!!!!

Camila dijo...

aaaaahy dios!!!
me encanto el cap!!
ya quiero leer el libro 2!!
qe intrigaa!!!!!!!!
me encanta esta historia,esta buenisima
besitos :)

Aruca the Star dijo...

el capitulo me encanto, segui haci.
tengo una duda, ¿ Cuantos capitulos faltan?
Responde pliss...
;)

brenda dijo...

no podes subir aaaantes el cap...me muero de la intrigaa....porrfa!

tanya dijo...

aaaaaaaaaaaawwwwwwwwwwww me encantoooooo ameeee el capituloooooo ♥ ♥ diooooxxxxxx estuvo demasiadooo buenoooo kiero sabeeer kiero sabeeeeeeeeeerrrr k intrigaaaa pablii estaaa demasiadoo t super mega felicitooo..=D

Jesica dijo...

los Collen en Juneau!!!!!!!!!! No veía la hora de que los incluyas!!!!! estoy segura que son ellos!!!! y espero que Jacob los acompañe!!!!!!!!!!!! Me encanto!!!!! espero ansiosa el próximo libro!

Anónimo dijo...

Wow!!! Magnífico, eres muy buen escritor te felicito,espero con ansias la continuación de tu libro...simplemente genial, felicitaciones

Malu dijo...

los cullen? q hacen ahi? muy buen capitulo como todosss!

Aruca the Star dijo...

el proximo libro va a ser contado por Bella?
o por Jacob?
responde pliss, pliss, pliss...

Anónimo dijo...

OMG!!!
me quede totalmente sorprendida, no te tardes en subir el primer capitulo del siguiente libro, me gusta mucho tu novela

Anónimo dijo...

haaa no puedes dejar un capitulo así otra vez el próximo capítulo pronto por favorrrr!!!!
me carga esperar tantoooo!!!
pero me encanta la historia.

Alecsia Cullen dijo...

Qué emoción!!! aunque yo queria beso uno chiquito siquiera... pero bueno... yo creo que llegan los lobos, sí, creo que viene Jake y ¡No viene solo!
Brrr que pasara?

Visiten mi blog, no se arrepentiran

http://desolydelluvia.blogspot.com/

INGRID dijo...

woow quue emociion liibroo nuuevoo LIIBROO NUEVOO hahahah esta biien padre :DD

Anónimo dijo...

muchas gracias por la dedikatoria....
esta genial esta capitulo y mas largooo...
m fascino el final... minimo no me quebrare tanto la cabeza para el prox. jeje genial libro y recuerda sigue escribiendoo asiii me facina.... y sii voy a buscar a raph. pero esta en argentina no en alaska jeje... te kiero mucho amigooo... tamb eres divertidooo. y d vdd muchas gracias por todo... besitos.....

DIANA BALVANERA

Taty dijo...

me encanto!!! ha sido el mejor hasta el momento... lo ame y ame a raphael, tan lindo.. y obviamente son los cullen o al menos bella edward y jacob quienes estan alli... nopuedo esperar una semana para el libro dos!!! ya lo quiero!!! pabli por fis no seas cruel no te demores tanto!!! hazlo por tus fans que te amamos a ti y a tu manera de escribir... por fis por fis por fis por fis te lo suplico no esperes hasta el proximo viernes!!! ...
bueno en fin espero con muchas muchas ansias ese capitulo que se va a estar GENIAL como todo lo que tu escribes... un beso enorme para ti y sigue asi pabli que vas a llegar muy lejos... te me cuidas por fa... un abrazo... chaito
con mucho cariño... Taty

valitaunseen dijo...

Hola! :D
Me fascinó el capítulo :) Escribes tan bien, me encanta como lo expresas... todo! Eres genial. Pero hay algo qe me emociona en sobremanera... Libro Nuevo!!! y por lo que vi más arriba en el blog, será de Edward y Bella??? Wow! Si es qe es así...
No puedo creer qe ya van 18 capítulos... Y lo qe más me molesta es qe yo llegué cuando ya habían como no sé... 14 o 15 cap ya? M e habría encantado estar desde el principio, aún no creo qe pasé tanto tiempo sin leer esta historia :) Bueno no te molesto más... Sigue así! Lo repito, eres genial.

Cuidate ^_^

Lailaa! dijo...

Oh dios quiero vivir en esa casa!Me muero x saber q pasa en el proximo capitulo.

Meel dijo...

Dios mioo ! Pabli, me parece qe no te deje coments en los otros caps, pero los lei a todos todas las semanas :) si no deje es qe no tuve time, los leia y cerraba :P pero no te preocupes siempre los leo y siempre me dejas con la intriga!! ahora, no me digas qe la semana qe viene no subis el prox cap xqe juro qe muero! D: espero con ansias el proximo *.* ♥ Besotes! y segui escribiendo asi qe me encanta *.*

Fernanda dijo...

OMG!!! O.O
eres muy bueno escribiendo! y me encanta como siempre nos dejas con la intriga :)... esperar al siguiente capitulo siempre parece imposible!
y aunque vengo leyendo todos los capitulos y me quedo con las ganas de leer mas....no me acostumbro! :)
simplemente me encanta el libro! y espero poder leer el libro 2 el viernes q viene!
Eres un genio! sigue asi! y gracias! xoxo...

Anónimo dijo...

Angie
wow noooo finalazo de un magnifico libro wow ya kiero leer el siguente Felicidades eres magnifico super bien sigue a si =D

elizabeth dijo...

wuaooooooooo que chevere espero q edward y bella no sean tan estrictos con nesse y traten de entender porq les oculto su amistad con los hermanos blancquarts ya que ellos la protegen mucho y de seguro se hubieran opuesto a su amistad con ellos. el capitulo fue excelente de verdad t felicito pabli cada dia t perfeccionas mas en el campo de escritor chao.

Anónimo dijo...

wowwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww
esta genial tu capitulo
quienes seran ?
Los cullen mi adorada familia cullen
ayyy loss adoro
Probe Jake siempre tiene que lidiar por las chicas q mas le gustan :(

ME MUERO DE GANAS DE SABER EL PROXIMO CAPITULO
TODOS LOS DIAS DE ESPERA SON ETERNOSSS
LIBRO NUEVO!!1 LIBRO NUEVO!!!
AYYY PORQ NOS DEJAS CON LA INTRIGAAA :)

Sary Madera dijo...

Pabli por Dios!!!
Este capitulo estuvo como edición de lujo...!!!
Waoo noo tantas cosas, la declaración de Raph me recuerda la situacion en que se encontraba Bella cuando Jacob le conto lo q sentia... No no todo buenisimo...!
Pabli por favor en Colombia mañana es festivo deberías regalarnos el siguiente cap para tener algo en q entretenerme por favor..!!!

rochy15_17 dijo...

La verdd escribis excelente en 3 dias me lei todos los capitulos
gracias a una amiga llegue aca y la historia me atrapo mucho!
espero el proximo libro!!
y kien sera los k abran aparecio????ahhh me dejo cn mucha intriga!!!y k dulce Raph
mucho besos,y andare dandome un vuelta por aca para ver cuando actualizas

bye

manu pinzon dijo...

creo que no podría elegir solo uno. a todos nos encanto crepúsculo por que fue justamente donde nació todo,fue donde todo comenzó el amor y el peligro,en luna nueva sufrimos por bella, pero también nos preguntábamos ¿y edward? odiamos a jacob cuando se alejo de ella dejando que se sumiera en una tristeza aun peor suplicamos por que bella lograra llegar a tiempo a Italia y salvara a edward y al final terminamos sufriendo por jacob cuando bella prefirió el amor de edwrad, en eclipse odiamos a bella por rechazar esa propuesta a la que una chica cuerda diría que si sufrimos cuando otra vez bella estaba en peligro, nos sentíamos mal por los tres por un lado bella estaba entre el profundo amor que sentía por edward y el sentimiento confuso que tenia hacia jacob, edward savia que otra vez su amada estaba en peligro y ademas jacob pretendía quitarle su amor, jacob termino sin el amor de bella y esta vez mas enojado que antes, siempre quisimos que entre bella y edwrad pasara algo mas, mas que un simple beso y cuando creímos que edward havia accedido, nuestras ilusiones se vieron destruidas por un NO descansamos cuando por fin bella acepto casarse con el, odiamos a riley, a victoria y a los neófitos por querer destruir a nuestra adorada familia, en amanecer disfrutamos mucho ese SI ACEPTO y ademas nos ilusionamos mucho con la idea de una luna de miel tan romántica como la de edward y bella y cuando por fin nuestro sueño se hizo realidad y edward accedion a estar con bella nuestro corazón latía mas rápido que de costumbre y cuando supimos que bella estaba embarazada (seguro tuvieron que releer creyendo que se havian equivocado) en un principio nos alegramos al no saber el riesgo que bella corría luego nos confundimos cuando edward lamo cosa a su bebe algunos sin duda deseábamos que jacob se enterara lo mas pronto posible de que bella estaba embarazada otros simplemente suplicaban por que jacob no se enterara y no sufriera mas nos confundimos cuando edward en su desesperación le ofreció a jacob estar con bella para cumplir su deseo de tener un hijo ansiosos esperábamos a ver ese nacimiento y siempre esperamos ver a el pequeño pateador de bella y lo que encontramos a el final fue a nessie esperábamos ansiosos a que bella se despertara en su nueva vida como vampira al lado de su nueva familia nos alegro el reencuentro de nessie con su madre y en un momento nos llegamos a enojar con la imprimasion de jacob con renesmee nos asustamos cuando supimos que los vulturi tratarían de matar a los cullen nos emocionamos por encontrarnos con nuevos vampiros y finalmente agradecimos la aparición de la siempre oportuna alice en el claro ya que sin ella y nahuel los vulturi no habrían dejado forks y ahora en ocaso boreal tenemos otro punto de vista nuevos personajes, nuevas aventuras y un nuevo triangulo amoroso que seguramente nos cautivara tanto como el anterior y es así como les puedo demostrar que no tengo un libro preferido todos me dieron emoción y la oportunidad de leer algo nuevo y diferente

Anónimo dijo...

noooo...q bueno q esta!!!

te kiero matar no m podes dejar con esta intriga gigante!!! sos el peor! jaja(mntira)

me encantaa!! estoy toda la semana anciosa xq leer un nuevo capitu...y al ir al colegio se lo tngo q contar a mi amiga q tamb ama twilight!!
jajaa los lunes siempre me pregunta -¿y como sigue?- yo ya sé de q está hablando!jaja

sos un genio!!
no pods subir dos x semana?? asi la espera se hace menos tensa! :D

Anónimo dijo...

Chico está muy genial... Sube rápido otro capitulooo(:

Aruca the Star dijo...

Hoy publicas el capitulo dicinueve( 19 )contado por bella y edward ?
no prodias empezar a publicarlos por lo menos cada seis dias en vez de siete? porque una semana es mucho tiempo, se me hace una eternidad para poder leer el proximo capitulo.
pliss, pliss, te lo ruego publica un poquito antes los capitulos, tengo mucha intriga de va a pasar con Renesme,Bella, Edward,Raphael y Malenne.

berenice cullen dijo...

hola, me encanto tu historia , es demaciado emocionante al leerla y sentir lo que en realidad queremos, "otro libro de sthepaniie meyer."
pero tu podrias ser la proxima meyer, escribes tan fantastico...
bueno te queria preguntar , en una pagina donde escribimos varios fans de crepusculo y harry potter, me gustaria que desfilara tu historia, se que en realidad es algo loco , pero seria genial!
obvio llevaria tu nombre como escritora, y tu historia completa, yo solo aportaria mi perfil para que los demas la leyeran, empezando desde el libro uno, ok
besos y recuerda que tus fans te apoyamos

joce dijo...

waa!!!!!
esta bueno el cap, ahahah!!! apoyo el comentario manu pizon....aunque yo si tengo libro preferido pero que importa, hahah!!!
bueno me voy coy a leer el otro libro.
lo sigo y lo seguire diciendo eres muy bueno esto.

Mariiana dijo...

Aiiii x fa Q zalga rapidO el prOx liibrO me muerO x leerlO!!
esta tan emOziiOnanteee!!! Waaaaaaaa!!!!!!!

Anónimo dijo...

Genial, muero de la curiosidad,
me encanta como escribes
felicitaciones,

Alizcor

Mirny dijo...

me encantoo! ya me pongo al dia y leo el qe sige! .. espectacular ese final!

vivi denali dijo...

hola pabli estuve enferma y por eso no he podido leer la historia pero aqui estoy me encanto fascinante me mato la forma en la que raphael trato a ness como todo un caballero hermoso ya quisiera yo encontrarme un amor asi me encanto todo el cap es hermoso hasta que se me salieron las lagrimas te felicito

maristel dijo...

pabli la historia sta cada vez mejor, te felicito. chauuu

Isabel Ng Wu dijo...

Dios!!
Tiene k ser la familia d reneesme!!!
:O
K sorpresa c llevo
Me encanto est capiitulo!!!
<3

Anónimo dijo...

bienen sus padres al fin lo q queria a los demas cullen en escena.. solo me falta jake q llegue ya quiero q lo conosca raphael..y pues q bueno q nessi no beso a raphael por q no me hubiera paresido nessi ya una buena chica para jake..lyon

lisy dijo...

Tu descripcion de la recamara de Raphael es minuciosa. la explicacion del motivo del decorado y el porque de la privacida nos mostro a un ser con un alma muy dañada atraves del tiempo y cansada por el dolor, pero que por un momento vislumbro una luz de esperanza en su amor por Nessie a pesar de que sabia que ella le pertenecia a otro. Esa luz le dio la fuerza para confesarle sus sentimientos, pero al comprender que Nessie no cambiaria a Jacob por el, opto por retirarse.
Su sacrificio fue tan grande como su amor,y no se aprobecho de la oportunidad que Nessie le dio al permitirle que el decidiera si besarla o no.
PABLI cuanta pasion escondida en esa dulce declaracion amorosa. Fuiste muy sutil en tu forma de espresarla y eso fue directo al corazon de tus lectores.

Besos y abrazos con cariño ..

LISY

PD:Creo que ya notaste que no pongo acentos,pero es solo por flojera ya que tengo que usar claves y es una diferente por cada vocal.

Anónimo dijo...

omg que capitulo tan tan maravilloso, cada ves mas me gusta ese raphael es tan lindo.... kt