Antes que nada quiero darles la bienvenida, muchas gracias por visitarme y leer esta historia, la que tanto disfruté escribiendo.

Nada podría hacer para agradecérselo,

Pablo Sanz.


Disclaimer

Los Personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de la señora Stephenie Meyer, autora de la Saga Crepúsculo, y por lo tanto, esta novela es solamente un Fan Fiction de mi autoría, que no guarda relación alguna con ella o cualquier otra cosa referente a su persona.
Aclaro esto, para evitar malos entendidos.

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viernes, 22 de octubre de 2010

Capítulo Quince: Otro Desenlace Desafortunado


Hola a todos de nuevo. Espero que este capítulo les guste!

Los quiero mucho!

Pabli

Otro Desenlace Desafortunado

Me sentía una idiota.

¿Por qué había me había dejado arrastrar por él, cuando lo que menos necesitaba era que estuviéramos solos?

– ¿Qué es lo que te propones, Raphael? – Lo interrogué una vez que nos encontrábamos relativamente lejos de la mirada enfurecida de su hermana.

– No sé a que te refieres, Rennesme. ¿Yo proponerme algo? ¿Qué? – Su tono inocente no engañaba a nadie.

– Deberías saber que no estas hablando con una tonta. Tus palabras tenían un doble significado. Ahora bien, puedes decirme que te propones, o me voy de vuelta con Malenne.

Se quedó callado, mirándome a los ojos.

Convencida de que no diría nada, le dediqué una última mirada frustrada, y me di la vuelta, haciendo que mi larga cabellera le golpeara la cara. No es que fuera a hacerle daño, pero bueno.

Algo es algo.

– No, vamos Renesmee, no te enojes. – Dijo, agarrándome del brazo y girándome de nuevo hacia él.

– Suéltame, Raphael Blancquarts. Si no eres capaz de decirme que tienes en mente, y por qué tu hermana se puso así, será mejor que terminemos esta conversación. – Las palabras salieron todas juntas. Había pretendido que no sonara enfadada, pero fracasé rotundamente.

– Por favor, Nessie. No te pongas en ese plan. Solo quiero que Malenne entienda las estupideces que hace. – Respondió con naturalidad.

– ¿Y en que puedo yo serte útil con respecto a eso? – Lo interrogué, cada vez mas enojada.

– No te imaginas cuanto... – Suspiró.

– De verdad, Raphael, no te sigo. – Estaba contrariada. En parte porque de verdad no era bueno que pasáramos mucho tiempo a solas. No ahora, cuando era probable que mi amigo sintiera algo que yo no podía retribuirle. ¿Cómo no me había dado cuenta antes? ¿Y por qué no me molestaba la idea? ¿Por qué la reacción más lógica, alejarse, no aparecía? ¿Por qué incluso me mostraba más cercana a él? ¿Qué demonios había pasado en la piscina para que esas nuevas emociones me persiguieran?

– Es solo una broma, Renesmee. No pretendo usarte de modo alguno, solo quería que Malenne escarmiente. – Sonrió con todo el brillo de sus dientes blancos. – Ella cree saberlo todo, percibirlo todo, pero esta equivocada, auque me gustó la idea de jugar con eso. Mi hermana no es la única que puede causar malestar en el otro.

– ¿Y qué es eso que tu hermana piensa con respecto a ti? – Aunque claro, no necesitaba aclaración alguna.

– Tal vez deberías preguntárselo tú. No soy la persona indicada para decirlo. – Admitió. – Pero no pensemos en eso ahora. ¿No sería bueno que bailemos un poco?

¿Acaso tenía sentido oponerse cuando al final iba a terminar haciendo lo que él quería?

Sin decir nada más, a pesar de que en realidad me sentía enojada, me dejé llevar. Nos deslizamos llenos de gracia entre la gente buscando un buen lugar para poder bailar. Raphael era un bailarín formidable, se movía con garbo y firmeza al mismo tiempo. Me sujetaba fuerte la cintura, apretándome a su cuerpo frío como el témpano. Aunque esto no logró desconcentrarme del momento, mantuve la compostura en todo instante. Era bueno saber que ante un momento tan intimo como lo era ése, no perdía el temple.

El hecho de que no parara de mirarme directo a los ojos, hacía que yo estuviera absorta en nuestro baile. Él dirigía la danza, obviamente. Me hacía girar en círculos elegantes, para luego volver a aprisionarme entre sus brazos de mármol. Con el movimiento, la gran abertura del vestido dejaba entre ver parte de mis piernas. En varias ocasiones, el vampiro hizo que lograra un espectacular giro, para que la tela se elevara y mis extremidades se vieran cuan largas eran.

Pronto la gente también comenzó a vernos a nosotros. Aunque no con tanta intensidad como lo habían hecho con Malenne, y sin un murmullo de cotilleo. Éramos buenos bailarines.

– Es muy agradable bailar contigo, Renesmee. – Dijo luego de un rato mi amigo.

– Lo mismo digo. A mi novio no le gusta mucho bailar, por lo que no solía hacerlo con frecuencia cuando vivía en Forks. – Luego me arrepentí de haberlo dicho, porque en cuanto lo escuchó Raphael dejó de sonreír.

– Bueno, conmigo puedes bailar cuanto quieras. – Se escogió de hombros.

– Vale. – Contesté, porque si decía algo más iba a arruinar el momento, aunque claro, creo que ya lo había hecho.

Intenté cambiar de tema. Y desde luego fue muy poco sutil. Aunque a decir verdad, las sutilezas no eran lo mío.

– Raphael, ¿Recuerdas las fotos que nos sacamos en la piscina? – Le pregunté.

– Claro, como olvidarlas. – Esta vez sonrió de nuevo.

– Bueno, espero que no seas tan tonto como para andar publicándolas por ahí... – Le advertí.

Rió con total naturalidad.

– ¿Y por qué tendría que hacerte caso? – Me desafió, enarcando una ceja.

El gesto me enfadó muchísimo.

– Porque en cuanto me entere que lo has hecho, te daré caza como a un tierno ciervo de cola negra. Y créeme que no me rindo hasta no acabar con mis presas. – Lo amenacé con la voz muy contenida, lo cual lograba dar mayor nivel de terror a la afirmación.

Él se dedicó a mirarme, esta vez de una muy diferente a como lo hacía siempre.

– ¿De verdad me crees capaz de hacer algo que perjudicaría mi hermana, o a ti? – Sonaba serio.

Genial, había herido sus sentimientos.

– Raphael... yo no quise decir eso... solo que me molestó que te rieras de mí. – Me disculpé.

Miró para otro lado, para luego girarse otra vez hacía mí.

– Está bien, Renesmee. Igualmente las fotos las saqué con tu cámara. Así que son tuyas, y tú eres la que decide que hacer con ellas. – Esta vez, su voz se acercaba más a su habitual tono calmo y suave.

– Sé que es una tontería que estemos discutiendo por esto. – Le dije, pensando en que de verdad era cierto.

– Lo sé, pero no tienes nada de que preocuparte. Además, si lo que hubiera querido es que esas fotos sean vistas, ya lo habría hecho, ¿No lo crees? – Y sonrió como siempre lo hacía.

– Desde luego tienes razón. – Respondí.

– No pienses más en eso, las borraré en cuanto lleguemos a casa. – Dijo.

– No, las fotos pueden quedarse, solo no quiero que las vean los demás. Son las primeras que nos sacamos. Por el contrario, creo que deberíamos tomarnos unas cuantas más. – Contesté.

– Me parece bien, a Malenne le gustará. Además será un cambio grato ver fotos en las que no aparezca solo ella. – Rió entre dientes.

Me uní a sus risas y ambos nos miramos un instante más a los ojos.

– Gracias, Raphael. – Le dije, y hasta para mi propia sorpresa, le di un beso en la mejilla. La sensación fue extraña, porque mis labios, ardientes por mi alta temperatura corporal, se sintieron aún mas calidos luego de estar en contacto con su frío semblante.

Mi amigo se encogió ante la demostración de afecto. O ante la febril sensación que mi piel causó en su rostro helado.

– Lo siento, Raph, no fue mi intención hacerlo, la verdad es que no me lo explico. – Me excusé.

– No hay problema, Ness, solo es que me tomaste por sorpresa. No era algo que estuviera esperando. – Sonrió. Luego levantó la mano y me acarició la mejilla.

Me sonrojé.

Ahora nos mecíamos lentamente, solo tomándonos de una mano, él con la otra en mi cintura y yo con la mía libre en su hombro.

– De verdad me alegra mucho haberte conocido. – Dijo en un susurro, luego de un rato en el que nos movimos en silencio. Se acercó y me dio un beso en uno de mis pómulos. Sus labios, fríos como un témpano, me hicieron causar un escalofrío. Pero a pesar de eso, lograron que mis mejillas se enrojecieran hasta donde no tenía idea de que fueran capaces.

Estaba jugando con fuego... si no me detenía, en cualquier momento me iba a quemar...

– Creo que ya no tengo ganas de bailar. – le dije un momento después.

Ya había arriesgado demasiado.

– Vamos a buscar a Malenne. Espero que ya se le haya pasado el mal humor. – Se carcajeó.

Nos alejamos de la pista improvisada, y la buscamos por todos lados. Que el salón fuera tan grande, no nos ayudaba en nuestra tarea. Fui hasta el baño, con la esperanza de encontrarla mirándose en el espejo, ya que era lo único que podría hacer en ese lugar.

No estaba allí.

La habitación estaba oculta en la especie de pasillo. No era de fácil acceso. Justo antes de entrar al cuarto de baño. Había un enorme sillón, en el que ni siquiera había reparado.

Volví sobre mis pasos y me reuní de nuevo con Raphael. Entonces recordé que en bolso tenía el móvil. Busqué entre las cosas que había dentro y lo saqué. Observé la hora. Eran las dos de la madrugada.

Al ver lo que planeaba hacer, mi amigo me detuvo con su mano.

– Allí está. – y movió el mentón hacía el frente. Su voz me asustó, pero hasta yo hubiera empleado ese tono si fuera mi hermana la que estuviera haciendo eso.

Sentada en el sillón de cuero blanco inmaculado, esta su perfecta hermana. Aunque no estaba sola. Sus brazos estaban enredados en un hombre, que me resultó muy conocido. Me tomó un segundo reconocer esos rasgos en la tenue oscuridad que nos envolvía. Pero en un momento, me di cuenta.

La piel clara del cuello de McGregor estaba en ese momento siendo sujetada por las manos pálidas de Malenne.

Se estaban besando apasionadamente. Indiferentes a la multitud que nos rodeaba. Desde luego, en esa ubicación oculta, no eran visibles. Solo las pocos personas que se dirigían al baño hubieran podido ser participes de ese intimo momento. Incluso, la oscuridad era tal en ese lugar, que hubiera sido difícil reconocerlos para los humanos.

Pero nuestra vista era mucho mejor.

Raphael, todavía con el rostro contorsionado por una ira asesina, muy diferente a la anterior, se aclaró la garganta tan ruidosamente, que se escucho a pesar de la música de fondo.

Su hermana se volvió, con un brillo diabólico en sus ojos dorados. El hombre, observó a Raphael, y su semblante se torno libido de miedo. Malenne se puso de pie, bajándose un poco el vestido azul oscuro.

Antes de comenzar a caminar hacia nosotros, tocó el rostro de McGregor

Olvídate de todo – Susurró.

– Ve al auto Malenne. Esta noche has llegado demasiado lejos. – La miró a los ojos.

– Fuiste tú el que dijo que esta noche podíamos hacer lo que quisiéramos. – Su rostro estaba más sosegado. Al parecer se había dado cuenta de la estupidez que había hecho.

McGregor se puso de pie. Su vista estaba bastante desenfocada y parecía aturdido. Al hablar, no sonaba como al momento de su discurso durante la cena.

– Raphael, espero que en el transcurso de las siguientes semanas podamos ponernos de acuerdo con respecto a tu precipitada decisión. Ahora no puedo hablar nada. Creo que he bebido demasiado vino. Ni siquiera se como llegué aquí.

Mi amigo miraba a los ojos a su socio, pero sabía que en verdad no le estaba prestando demasiada atención.

– No hay problema, James. Ahora, si me disculpas, es excesivamente tarde, y nos estamos yendo. Nos comunicamos en estos días. ¿Si?

– No hay problema. Entonces espero tu llamado. Que terminen bien la noche. Señor, señoritas. – Y se retiró hacía en centro del salón.

Fuimos detrás de él, pero Raphael caminaba con excesiva rapidez, parecía que se deslizaba por el piso en vez de dar paso por paso. Al salir a la calle, ni siquiera saludó al señor Thompson.

Abrió la puerta del auto, y destrabó la del acompañante y una trasera.

– Ve atrás, Malenne. Rennesme, siéntate a mi lado.

Dudé. En el camino de ida, ambas habíamos ido atrás. Pero algo me dijo que no era bueno contradecir a mi amigo en ese momento. Me acomodé a su lado, y este encendió el motor. Malenne, atrás nuestro, se encogió en el asiento, sin decir una palabra. Una vez alejados del centro de la cuidad, Raphael aceleró a fondo. El contador de kilometraje dictaba que íbamos a unos doscientos veinte kilómetros por hora. Pero eso no parecía inmutar a ninguno de los hermanos Blancquarts.

El trayecto fue muy silencioso. Raphael no despegaba los ojos de la autovía, y su hermana lo observaba a través del espejo retrovisor. Él no devolvía la mirada, tal vez porque todavía estaba muy enojado como para hacer algo.

Entramos al camino privado de la casa cerca de las dos y media. Por suerte el incomodo viaje había terminado rápidamente.

Una parte de mi mente me hizo pensar si ellos en realidad peleaban tan frecuentemente. O si acaso era siempre mi presencia la que desencadenaba esas reacciones en ellos.

Como sea, bajamos del auto solo envueltos por el susurro del viento helado que nos rodeaba.

Raphael abrió la puerta principal, que al parecer había quedado sin cerrojo. Ahora la casa parecía lúgubre, pues estaba completamente oscura. El vampiro cruzó en un segundo la enorme estancia, y en otro prendió todas las luces. La brisa que dejó detrás de sí, hizo que mi vestido flameara tenuemente.

– Iré a mi habitación a quitarme el vestido. – Anunció Malenne. Su voz ya era como siempre. Al parecer, la culpa por la tontería que había hecho ya se le había ido. No es que para mí representara gran cosa. Al fin y al cabo, había logrado que McGregor no recordase nada.

Antes de decir que la acompañaba, ya se encontraba fuera de mi vista.

Raphael estaba recostado a lo largo del sofá de la estancia, con una de sus pálidas manos sobre los ojos. Caminé hacia él, esperando que no estuviera tan enojado como para que hablemos.

– Creo que no deberías tratar a tu hermana así... – Comencé.

Bufó. Era de esperárselo.

– No me pareció tan grave lo que hizo. Al fin y al cabo, James no recordará nada. ¿No? – Continué, dado que no parecía dispuesto a contestarme algo.

Se enderezó en el cojín de cuero. – El problema es, Renesmee, que mi hermana nunca me hace caso. Jamás escucha lo que le digo, a pesar de que no son tonterías. Solo quiero que no se exponga. – Tensó la mandíbula. – Que no le dé a esa clase de gente de que hablar. No es lo mismo cuando vamos a “Eternidad”, allí nadie nos conoce, y solo provocamos. No nos arriesgamos a nada más. Pero ¿McGregor? ¿No le acababa de decir que habíamos discutido una separación de capitales? – Suspiró.

– No la juzgues por esas cosas menores. ¿Acaso no la has pasado bien en la fiesta? – Intenté razonar con él.

– Sí, lo he pasado bien. Por lo menos antes de ver a mí hermana haciendo esas cosas. – Sonrió, aunque no como siempre. Era un gesto casi desganado, pero no por eso menos bello.

– Entonces no estés con mala cara. – Tomé su mano, ahora libre. – Anda, ve y dile a Malenne que no estás más enojado. No me gustaría estar aquí estando ustedes dos enemistados.

Él me miró a los ojos. Otra vez, como cuando estábamos en la piscina, experimenté una extraña conexión de su parte. Su mirada denotaba todas esas cosas que yo había visto antes en otra mirada. Y por un segundo, sentí que me hundía también en ella. Aunque de hecho, estaba acostumbrada en hacerlo en otra, en unos ojos diferentes. Unos negros, calidos y llenos de amor. Los de un hombre lobo hermoso, que me estaba esperando muchos kilómetros a sur de Douglas. Expectante, y sobre todo fiel. Fiel en todos los sentidos posibles que existen.

Me di cuenta en ese momento de que era una mala persona. La peor de todas.

Porque permitía que Raphael me mirase de esa forma, dejándolo hacerse esperanzas, las cuales no tenía, porque mi corazón estaba loco por Jacob. Pero por una extraña razón, no encontraba la fuerza para decirle a mi amigo vampiro que se alejara.

Si se iba, me iba a doler.

Ese instante fue decisivo, porque en ese segundo en el que nuestras miradas estuvieron engarzadas, me di cuenta de que había muchas cosas que no sabía acerca de nada.

El afecto hacía Raphael era fuerte, pero no se comparaba para nada, porque no era un amor pasional, un amor que puede tenerle una mujer a un hombre, era un amor de amigo, tal vez algo posesivo, y levemente irracional.

Jacob Black era el amor de mi existencia, esa parte de mí sin la cual no concebía el mundo. Esperaba que pronto estuviéramos unidos para siempre, por eso nos casaríamos. Ese era un consuelo a mi separación con él. Porque aunque ya no pensaba en él tan a menudo como debería, el amor estaba ahí.

Comparado con el afecto impulsivo que sentía por mi amigo, no había forma en la que compitieran. Pero eran esos momentos en el que Raphael me tomaba con la guardia baja los que lograban que experimentara todas esas sensaciones que no tenían por qué estar albergadas en mi pecho. Aunque no había duda en ningún momento. Jamás flaqueó el amor hacía mi hombre lobo.

Por eso, me prometí a mi misma que esa noche sería la primera y última que dejaría que las cosas se desenvolvieran de eso modo.

No era justo para nadie, en especial para Jacob. Y sobre todo para Raphael.

No quería lastimarlo. Yo tenía en claro mis sentimientos y que era lo que sentía por mi novio y que por él, solo esperaba que mi amigo no estuviera arriesgando más de lo que estaba dispuesto a peder, porque no ganaría más que lamentos si las cosas se le habían salido de las manos.

Rogué para que no fuera lo suficientemente tarde...

Todos esos razonamientos transcurrieron en un segundo en mi mente extensa. Mis ojos aun seguían entrelazados con los de Raphael, por lo que desvié la mirada para romper el enlace que nos unía.

Tal vez el se dio cuenta de todo. La verdad a estas alturas hubiera sido mejor, porque cuanto más rápido lo habláramos, mejor.

Pero cuando volvió a decir algo, se refirió a su hermana.

– ¿Te das cuenta de que no se puede razonar con ella? – Dijo entonces Raphael. – Hace lo quiere, cuando quiere. No puedo controlarla.

– No se trata de que la controles, Raph. – Dije. Entrecerró sus ojos dorados. – Ella es adulta, y sabe lo que hacer.

– Eso crees tú, Ness. Malenne puede ser sumamente irritante e inmadura. – Dudó un segundo, y suspiró. – Esta mal que te diga estas cosas, no debería hablar mal de mi hermana.

– Es bueno desahogarse de vez en cuando. – Murmuré. Ese era un consejo de mi buena amiga Elizabeth. – Simplemente esta noche las cosas te superaron.

– No es solo eso, esta rara. – Conjeturó.

– ¿A que te refieres? – Pregunté, curiosa.

– Es difícil de explicar. – Comenzó. – Ella nunca es tan irracional. Hay algo que la tiene agobiada, y lo peor de todo es que no puedo averiguarlo.

– No debes meterte en la mente de tu hermana, Raphael. – Lo reprendí. – Si ella no quiere compartirlo, es porque aún no esta preparada.

Él rió.

– Siempre me ha contado todo. Nunca hemos tenido secretos, ¿Por qué ahora si? – Expuso.

En eso no podía ayudarlo. Aunque sintiera como si los conociera de toda la vida, lo cierto es que formaban parte de mí entorno hacía poco tiempo.

– ¿Siempre discuten tanto? – Pregunté. – ¿O esto pasa desde que me conocen? – Me sentí culpable.

Mi amigo puso cara de asombro.

– No, Renesmee. – Susurró. – No tiene nada que ver contigo. Discutimos porque somos hermanos, y porque somos diferentes. Quizás ahora lo hacemos con un poco más de frecuencia que antes... has de entender que antes nosotros no teníamos otra persona cerca. Por eso si discutíamos, eso era igual a pasar mucho tiempo sin hablar con nadie. – Rió de nuevo. – Ahora, si lo hacemos, te tenemos a ti en el medio, para no estar solos. Eres como el hijo único de un matrimonio divorciado.

– Eres un tonto. – Le dije. Aunque el alivio hizo desaparecer la sensación de mi estomago. – Eso me hace sentir mejor. Creí que tal vez, yo generara eso en ustedes. – Confesé.

– Para nada. Simplemente hoy se ha pasado de la raya. ¿Tu no estaría igual de enojada si tu hermana se compara como una mujerzuela cualquiera?

Le dediqué una mirada envenenada.

– Esa no es la forma de referirte a una señorita. – Musité luego, con un tono complemente serio.

Puso los ojos en blanco.

– El problema en todo esto, es que eres mujer y eres su amiga. – Dijo. – Te pones de su lado simplemente porque es lo que crees que debes hacer. Es fácil juzgar el comportamiento de los demás, ser juez y verdugo de un desconocido o de alguien a quien no se le tiene estima. – Razonó. – Todo es más complicado cuando la persona que calificas es un allegado. No puedes ver lo mal de su comportamiento simplemente porque la quieres. Incluso algo malo no lo es tanto cuando lo hace un ser querido.

– Eso no es cierto, yo soy completamente capaz de ser imparcial. – Le dije. – No juzgo a las personas dependiendo de la cercanía.

Raphael negó con la cabeza, sonriendo.

– Es lo que piensas, pero muchas personas que dicen eso, son justamente las más propensas a tener ese tipo de conducta. – Aclaró.

No tenía ganas de discutir yo también con él, así que opte por quedarme callada y hacerle creer que tenía razón.


Luego de un momento de silencio, continué hablando.

– ¿Vas a ir a hablar con Malenne? – Insistí.

Reflexionó un poco.

– No ahora. No esta noche. – Dijo lentamente. – Quizás en la mañana, ¿Por qué no vas a dormir? Tal vez estés cansada, el día de hoy ha sido largo. ¿Te encuentras bien por lo que sucedió en la tarde?

Recordé la discusión.

Eso logró que se deslizara una sensación extraña por el estomago, pero no estaba mal con ello. Michelle había decidido que quería creer. Me dolía, eso era innegable, porque había llegado a quererla realmente. Un cariño que me impulsaba a protegerla. No entendía de donde venía exactamente esa emoción, tal vez se debía a que ella era humana, y yo no. Tal vez pensaba que era mi deber resguardarla.

Lo había intentado, claro. Había querido advertirla del error que cometería si seguía adelante con sus planes.

Fue un error haber dejado que pasara todo ese tiempo para que hablar con ella. Tendría que haberla puesto en aviso en cuanto me dijo que habían cruzado un par de palabras. Fue muy tonto haber creído que Steven Collins podía cambiar, pero eso ya era parte del pasado.

Quizás en verdad estaban destinados a estar juntos.

Un segundo después de pensar en ello, mi mente me dijo que no me mintiera de esa forma.

Collins jugaría con ella, luego la dejaría. Y Michelle era lo suficientemente tonta como para dejarse envolver por su juego. Sufriría mucho, y estaba segura que no se lo merecía, porque ahora, luego de pensar en frío, me daba cuenta de que en realidad, tal vez no había sido del todo su culpa.

Seguramente Steven le habló mal de mí. ¿Por qué no? Durante el tiempo en el que él y yo fuimos amigos, no me hablaba demasiado con Michelle. Era probable que hubiese inventado cosas.

Además, las palabras con las que me había insultado Michelle, eran casi las mismas que había empleado Steven.

Eso no la justificaba, bajo ningún modo, pero siempre me pareció que era una chica un poco influenciable.

– No quieres hablar del tema. – Dijo Raphael, al notar mi silencio. – No estás obligada a nada.

– No, no es eso. – Contesté. – Solo estuve pensando en todo lo que pasó. ¿Sabes? Tendría que haberle dicho a Michelle todo lo que me pasó con Steven... de haberlo echo, ella hubiera sabido desde el principio que es un imbecil, y nada de esto hubiera pasado.

– Pero, ¿Qué fue lo que te pasó con él? – Preguntó Raphael curioso. En ese momento, me di cuenta de que nunca les había contado a mis amigos vampiros el suceso que casi logró que regresara a Forks. Lo cierto es que ellos lograron que me quedara.

Dudé un segundo antes de contarle.

– Pasó hace tiempo, cuando recién llegué a Juneau. Steven y yo fuimos amigos los primeros tiempos, cerca de un mes. Era un completo caballero. – Relaté. – Sonreía, era amable, y lo cierto es que intentaba acercarse de un modo un poco... insistente.

Raphael alzó una ceja.

– Yo lo rechazaba de las formas más sutiles que era posible. Los últimos días, se había vuelvo bastante mas obstinado con respecto a intentar algo conmigo. Le había dicho que tenía novio, y todo lo demás. – Me detuve un segundo, a la espera de la respuesta de mi amigo. Seguía escuchando atentamente, con el semblante congelado. – Una tarde, me dijo que quería hablar conmigo de algo, me condujo hacía uno de los patios de la universidad. Uno muy parecido en el que ustedes me hablaron por primera vez. ¿Recuerdas?

Asintió en silencio, e hizo un gesto con la mano para que siguiera hablando.

– Bueno, lo que pasó fue que me dijo que le gustaba, que era hermosa, que no podía dormir pensando en mí. – Puse los ojos en blanco. – Intentó besarme a la fuerza, cuando me negué, me insultó, y dijo cosas muy feas. Perdí en control, y lo tomé del cuello con una sola mano. Hubiera sido muy fácil acabar con él... pero me detuve.

Las aletas de la nariz de Raphael se agrandaron, y sus ojos se llenaron en un segundo de mucha ira contenida.

– ¿Estas hablando en serio, Renesmee? – Dijo en un murmullo casi asesino.

– Sí, así pasaron las cosas. – Confesé.

– Ese... bastardo... podría ir ahora mismo a matarlo... – Musitó.

– ¡No! Raphael... Eso pasó hace meses. No es algo importante ahora. En ese momento me sentí muy mal. – Sí, había estado muy triste durante semanas, pero eso era parte del pasado. – Pero lo dejé atrás.

– ¿Por qué nunca nos lo contaste? – Me interrogó.

– ¿Para que, Raph? – Le dije encogiéndome de hombros. – ¿Acaso tu reacción hubiera sido diferente? ¿Crees que hubieras podido hacer algo? Ustedes no estaban en Juneau cuando eso pasó. No tenía sentido contárselo.

– Eso no tiene nada que ver... – Reflexionó el. – Es decir, sabía que Steven Collins no era un buen chico porque lo vi en su mente, los pensamientos malos están siempre presentes, sus reacciones son viles y sus emociones violentas, pero nunca creí que fuera esa clase de basura. – Hizo un último gesto de asco.

– Muchas veces las personas no son lo que aparentan. – Reí amargamente. Lo había aprendido de la peor forma posible.

– ¿Eso nos incluye a Malenne y a mí? – Preguntó.

– Tal vez... no son lo que imaginé al principio... – Comencé.

– ¿Al principio? – Se extraño.

Me carcajeé suavemente, esta vez con mayor autenticidad.

– Bueno, al inicio de todo, no se si recuerdas esa primera vez que nos vimos. En la clase de Arte Contemporáneo. – Dije.

– Sí, lo recuerdo... fue muy extraño entrar a esa clase... tu corazón se escuchaba desde el pasillo. Y cuando te vimos... Eras como nosotros, pero tu mejillas, tus ojos... parecías mucho más humana que cualquier inmortal. – Caviló un segundo en sus pensamientos. – Era más de lo que podríamos haber comprendido.

– Esa noche soñé con ustedes... – Confesé.

– ¿En serio? – Compuso una cara mitad confusión, mitad divertida.

– Soñé que me perseguían, que se abalanzaban sobre mí... que me cazaban...

La cara de mi amigo otra vez se transformó. Una risa se formó con toda picardía en su rostro de piedra.

– En serio, Renesmee. Debes dejar de pasar tiempo con humanos, te están trastornando la cabeza...

– Si tú hubieras estado en mi lugar, te habría pasado lo mismo. ¿Qué pensarías si dos desconocidos aparecen en la cuidad que casualmente elegiste para alejarte tu familia? – Le pregunté, algo enfadada ante su broma.

Dudó un segundo.

– Bueno, vale. Esta vez te concedo la razón, pero no seré tan suave la próxima vez. – Enredó sus manos entre su lacio cabello rojizo. – Creo que ya no tenemos mucho que hacer aquí. Ve con Malenne, seguro ella también necesita a alguien con quien descargarse por el compartimiento de su tirano hermano.

Tenía razón, Malenne seguramente me estaría esperando en su habitación, o en la mía, dispuesta a hablar.

– Adiós, Raphael. Buenas noches. – Me despedí entonces.

El asintió, también saludando.

– Buenas noches, Renesmee, nos vemos en la mañana.

Crucé la estancia y subí las escaleras en un paso complemente normal. No quería que mi amigo supiera que quería hablar apresuradamente con Malenne.

Al llegar a su puerta, toqué despacio.

– Adelante. – Dijo, con su voz de sirena. No le causó ninguna sorpresa que fuera yo.

Ingresé a esa magnifica habitación. Ella estaba sentada en la cama, que desde luego era solo parte del mobiliario, y no algo que se usara para el fin que debería. Aun así, estaba vestida con un delicado camisón de noche, blanco y algo transparente, bajo el cual se podían ver el resto de su ropa interior. El vestido azul oscuro colgaba de una de las sillas en el escritorio.

– ¿Estuviste escuchando? – Aventuré.

– Desde luego, Renesmee. Esta casa no es lo suficientemente grande como para que no pueda oír lo que se habla en la planta de abajo. Sobre todo si Raphael en realidad desea que lo oiga, porque no se esforzó en lo más mínimo por bajar la voz.

– Tu hermano solo esta enojado. No deberías haber echo eso con McGregor. Eso fue jugar sucio. – Admití.

– No soy la única que esta jugando sucio por aquí. – Dijo. Se me detuvo la respiración.

– No te sigo... – Murmuré haciéndome la tonta colosalmente.

Ella se sonrió.

– Si ni tu quieres admitirlo, entonces no tiene sentido que hablemos de nada. – Convino.

No quería hablar con Malenne de ello. No todavía. Lo haría cuando todas las ideas cayeran limpiamente en el tablero, y entonces pudiera revertir ese embrollo donde me había metido.

– Si te pregunto algo, ¿Me responderás con honestidad? – Pregunté entonces a mi amiga.

– Con toda la honestidad que sea posible. – Afirmó.

– ¿Por qué Raphael dice que estas... agobiada, o irracional? – Pregunté en un tono demasiado bajo, para que el vampiro escaleras abajo, no pudiera oír.

Ella compuso una mueca extraña.

– Mi hermano cree que todo el mundo es extraño e irracional. Lo cierto es que él mismo lo es, solo que prefiere desplazar esas facetas de su personalidad a otro individuo. En este caso, a mí.

– Vamos, Malenne. ¿Acaso intentas convencerme de que él ve cosas que no existen? – Reí.

Ella se unió a mí, antes de contestar.

– No digo que no le doy motivos para que se enfade, ¿Pero que podemos hacer de nuestra vida, entonces? ¿Qué quiere? ¿Que viajemos por el resto de la eternidad de un lugar a otro hasta que el mundo se acabe? ¿Pasando desapercibidos, sin hacer amigos, ni nada? – Murmuró con vehemencia. – Ya se que tuvimos mucha suerte al conocerte, Ness, pero aparte de ti, no hay nada más para nosotros. Y tú tienes familia. Pronto te irás con ellos, y volveremos a estar solos.

– Sabes que nunca estarán solos. Yo siempre estaré con ustedes. – Dije, acariciándole el cabello.

– No debes hacer eso. Tú tienes un lugar en Forks. Tienes a tus padres, a toda tu familia, tienes alguien que te espera ilusionado. Jamás pienses en renunciar a todo eso. No digo que no me alegra que hayan venido a Juneau, porque de hecho por eso te conocí, pero yo no me hubiera alejado de ellos si fueran mi familia. – Opinó.

– No fue fácil hacerlo, al principio tenía motivos que creía lo suficientemente fuertes como para llevar a cabo mi plan. Quería realizarme en algo. Tal vez no lo entiendas, porque fuiste una niña hace mucho tiempo, y tuviste una infancia que fue un proceso lento. – Dije. – Yo pasé todas las etapas que a una persona común le llevan veinte años en tan solo siete. Aunque mi mente fue madura desde el mismo momento en que nací, sentía que dejaba atrás cada ciclo sin haber captado el suficiente conocimiento. Me sentía inútil, una chiquilla. Además había que sumar toda la sobreprotección. Era difícil que hiciera algo por mí misma en una casa donde a todos les gustaba consentirme.

Malenne sonrió.

– De verdad, mirándolo desde ese punto, es entendible. Yo siempre fue autosuficiente. Tuve que serlo. Las cosas se dieron de una forma en la que no podía esperar ayuda de nadie más que no fuera mi misma. – Suspiró. – Hasta que llegó mi hermano. Es por él que soporto esta vida... bueno, vida es una forma de decir. Raphael me entiende, y aunque tiene rabietas muchas veces, sé que en verdad va a estar para mí por siempre.

– ¿Entonces por qué pelean con tanta frecuencia? – Le pregunté a ella también.

– Es como te dijo abajo. Ahora te tenemos a ti, si peleamos, tenemos a otra persona con quien hablar. – Sonrió. – No lo tomes como que te usamos... – Me previno, aunque en realidad no lo había pensado. – Es que estando contigo, uno nunca se siente solo. Eres especial, amiga.

Se acercó hacía mi, y besó mi frente con sus labios gélidos.

– Prometo que nunca dejaré de quererte, nunca dejaré que te hagan daño. – Dijo. – Seremos amigas para siempre.

– Yo también, Malenne. Nunca dejaré de quererte.

Nos abrazamos, tan solo como dos amigas más en este mundo. Sin estar en medio la cuestión de que éramos inmortales y que nuestra promesa tenía una connotación mucho más real que para otras personas. Hicimos el juramento que muchas chicas y chicos hacen con sus respectivas camaradas, comprometiéndonos a ser incondicionales por tiempos indefinidos.

En ese momento, me sentí realizada, porque no estaba ganando solo una amiga, estaba ganando una hermana. Una persona en la que podía volcar todas mis inquietudes, mis problemas, todo. Alguien que no me quería por ser simplemente Renesmee, su hija, su sobrina, su nieta. El amor de la familia es diferente al de un amigo. La familia te quiere porque te vio crecer, porque al fin de cuentas, es lo debe hacer. No renegaba de eso, obviamente, ya que era todo lo que necesitaba para ser feliz, pero esto sí que era diferente. La familia te ama más allá de todo, muchas veces sin pedirte nada a cambio. Sin pedirte que mejores, a veces, sin pedirte que seas una mejor persona.

Pensándolo desde un punta de vista objetivo, no había obrado bien al venir a Alaska, pero mis padres no se opusieron, porque era lo yo quería. No se habían opuesto porque me amaban, y a pesar de que eso los lastimaba, dejaron que hiciera lo que me pareciera. Su amor no me ayudaba a crecer, no de esa forma, por lo menos.

Un amigo te ama porque realmente le gusta como eres, o porque en la balanza, tus virtudes superar tus defectos. Pero tampoco duda en decirte las cosas que desaprueba, porque si realmente te quiere, te detiene cuando haces cosas que no te hacen bien a ti o a los demás.

Al deshacer el abrazo, nos miramos a los ojos.

– Te quiero, Malenne. – Dije.

– Yo también, Renesmee. – Susurró. – No lo olvides.

En ese momento, un bostezo subió desde el fondo de mi garganta.

Mi amiga observó mi rostro cansado y dijo:

– Tal vez es hora de que vayas a la cama. – Sonrió. – Anda, mañana seguimos hablando, el fin de semana esta empezando.

– Tienes razón, nos vemos en la mañana. ¿Si?

– Desde luego, que descanses. – Se despidió.

Me levanté de la cama y salí del cuarto. Atravesé el pasillo y llegué a la habitación que los hermanos habían preparado para mí. Entré al closet, y busqué un camisón para dormir. Cuando me recosté en el lecho, tenía muchas cosas rondando en la cabeza como para pensar en dormir.

Faltaban tan solo un mes y medio para que me fuera a Forks. No sabía si me iban a dejar volver cuando llegara, porque tanto mis padres, como Jake y mis abuelos, decían que me extrañaban demasiado.

La solución lógica era contarles de Raphael y Malenne. Decirles todo lo que había pasado, tal vez así, pudieran entender porque quería volver y por lo menos terminar el año de curso. Después de eso, a menos que los hermanos Blancquarts se instalaran cerca de Forks o Hoquiam, no sabía por cuanto tiempo no podría verlos.

Pensé en Jacob una vez más.

Mi amor estaba intacto.

Mi corazón le pertenecía solo a él. Pero eso no pudo evitar que me preguntara algo que había estado evitando.

¿Acaso mi madre no había estado también enamorado Jake cuando sabía que no podía vivir sin mi padre? ¿Y si me había traspasado ese gen? ¿O ese “Algo” relacionado a esa debilidad humana, que ella llamaba? Aunque claro, yo no estaba enamorada de Raphael, ni mucho menos.

Era el misterio que representaba. El dolor detrás de su historia lo que me “atraía”. ¿Qué había sido de la vida de Julia? ¿Estaría ella viva todavía? ¿Había una forma de reencontrarlos?

Tal vez el todavía la amaba...

En ese segundo de meditación, no pude evitar compararlos, aunque tal cosa era imposible. Era obvio quien ganaba...

Raphael era hermoso, cariñoso, un buen hermano, y de seguro un buen compañero, pero a pesar de tener todas esas cualidades en su haber, no eran suficientes como para palidecer el amor hacía mi licántropo hermoso de historia de cuento.

Me hundí en los recuerdos que tenía de Jacob. La mayoría eran recopilaciones de mi última semana en Forks. Todos los besos, las caricias, el deseo encerrado en nuestros cuerpos. Sus labios recorriendo mi cuello, sus manos masajeando mi cintura...

Me dormí en medio de esa nebulosa mágica, deseando que de algún modo irreal, mi prometido se materializara en esa habitación de la cuidad de Douglas.

Pero eso era imposible.

El sábado, cuando desperté cerca del mediodía, me encontré a mi misma muy animada. Todavía faltaba para que el fin de semana termine, por lo que podía pasar esos días en compañía de mis amigos.

Me vestí apresuradamente, con un pantalón de jean y una blusa clara, y bajé por la escalera hacía el comedor.

Me encontré a Malenne y a Raphael sentados a la mesa, enfrentados. Sus rostros estaban serenos, y no parecía que hubieran discutido.

– Buenos días, chicos. – Saludé, un poco extrañada.

– Buenas días, Renesmee. – Dijeron al mismo tiempo, y el conjunto de sus voces sonó como si en realidad estuvieran cantado. Ambos se rieron al escucharse.

Todo estaba bien, habían hecho las paces.

– ¿Quieres desayunar? – Preguntó mi amiga.

– ¿Tienen comida humana, aquí en la casa? – Pregunté, nuevamente sorprendida.

Ambos se rieron de mí. Claro, había echo una pregunta tonta.

– No me refería a esa clase de desayuno, Ness. Aunque si eso es lo que deseas, podemos ir al centro a comprar algo. – Respondió Malenne.

– No, no hay problema. ¿Quieren ir de caza? – Me cercioré entonces.

– La primavera está cerca, y los caribúes están emigrando hacía las tundras, pero todavía han de quedar algunos en los bosques. – Contestó Raphael.

En los últimos días, la sed había formado poca importancia en mi vida, debido a los otros conflictos que había atravesado. Analicé mi cuerpo, y no hubiera estado nada mal participar de una buena expedición.

– ¡Me parece bien! ¿A dónde iremos? – Pregunté.

– Debemos manejar unos cuantos kilómetros al sur, pero valdrá la pena. – Contestó Malenne con una sonrisa.

Salimos rumbo a los bosques tan solo media hora después. Raphael manejaba, y nuevamente, Malenne y yo íbamos juntas atrás. Era como si el fuera el padre de alguna de nosotras dos, él que llevaba a todos lados a su hija y a la mejor amiga de esta.

Nos reímos los tres de puras tonterías todo el viaje, bromeando una y otra vez acerca de cualquier cosa. Parecíamos tres universitarios comunes y corrientes, disfrutando de una simple salida al aire libre.

Estuvimos en el auto, un Audi A5 negro con los vidrios completamente tintados, cerca de una hora y media.

Descendimos en medio de un bosque muy diferente al cual yo había cazado la última vez. Este era menos tupido, con la vegetación más dispersa, y con la nieve no tan presente en todos los elementos del boscaje.

– Vamos, creo que los oigo al sur. – Dijo Malenne.

Desaparecieron en tan solo un segundo de mi lado.

Comencé a caminar hacía el interior del bosque, y entonces escuché la voz de mi amiga.

– ¡Renesmee! – Me llamó entusiasta, para que no me quedara atrás.

Me entregué a la carrera en un segundo, y mis piernas hicieron por si solas el trabajo.

En menos de lo que pudiera imaginar, me encontraba unos pasos por detrás de ellos.

– Vaya que eres rápida... – Dijo Raphael frunciendo levemente el seño.

Reí.

– Y eso que no has visto correr a mi padre. – Le comenté.

Nos concentramos los tres en mantener el silencio. Unos kilómetros al sur, como había dicho Raphael, escuché lo que estábamos buscando.

Malenne se adelantó, con su minúsculo cuerpo deslizándose entre la nieve como una pequeña liebre llena de gracia y belleza. Apretó aún más el paso, antes detenerse frente a nuestro objetivo.

Los caribúes estaban bebiendo agua de un pequeño río que ya se estaba descongelando porque la temperatura era levemente más alta cada día. Se extrañaron al vernos llegar, tan rápidos y hermosos.

Comenzaron a correr todos en la misma dirección, los más pequeños quedaban rezagados, y los que parecían más ágiles se adelantaban varios metros a los demás.

Mi amiga se deslizó con mayor rapidez que el más ligero de ellos, y se adelantó a toda la masa del grupo, que se asustó de nuevo. Raphael se unió a su hermana y los cercó por el otro lado, para luego introducirse entre ellos y tomar a uno de los más grandes del grupo entre sus fuertes manos, que se convirtieron en una jaula para el pobre animal. Malenne hizo lo mismo, y antes que los sobrevivientes escaparan por completo, me deslicé por el prado y reclamé uno para mi.

Lo tomé con decisión y mordí su frágil cuello. Nuevamente, la sangre inundó mi garganta, hasta sofocar esa molestia que siempre estaba presente, pero a la que rara vez le prestaba atención. Mi cuerpo aumentó un poco más de temperatura, como era de costumbre cada vez que cazaba, y por un segundo, me dejé embargar por ese calor delicioso. Sentí como mis músculos agarrotados se relajaban ante el sabor de la sangre, que si bien no era de mi total agrado, era mejor que la comida humana que había estado consumiendo por tanto tiempo ya.

Al levantarme del suelo en el que un segundo antes había estado arrodillada, pude notar que mis amigos ya habían terminado.

Sus ojos brillaban con verdadera fuerza, ahora que se habían alimentado.

Me acerqué a su sitio.

– Siempre es bueno cazar, aunque puedas vivir con comida humana. – Afirmé.

– Claro, no entiendo como puedes comer esas cosas todos los días. – Dijo Raphael.

– Yo tampoco. – Coincidí.

Los tres reímos.

El resto del fin de semana fue igual de magnifico. El domingo a la tarde fuimos a la cuidad, Malenne quería ir de compras.

Estábamos en el centro comercial, cuando al revisar mi bolso, me di cuenta de que me había olvidado mi teléfono en la casa.

Vaya idiota.

– Maldición, me olvidé el móvil en su casa. – Me quejé.

– Eso no es problema, Ness. En un rato ya volveremos. – Me dijo mi amiga. – Vamos, compremos unas cosas más.

La miré a los ojos, y luego descendí hacía sus manos, donde colgaban veintiséis bolsas de ropa.

Ella se dio cuenta, y dijo.

– Solo una o dos tonterías más.

Ambas reímos. No podía creer que Malenne me superara en esas cosas. Yo había comprado mucho también, pero ella se había extralimitado, simplemente.

Raphael iba detrás de nosotras, él había adquirido un par de cosas, pero en cantidades normales. Tenía no más de cuatro o cinco bolsas de ropa que se había probado para sí. Había dicho que no tenía problema en cargar las nuestras, pero a nosotras no nos molestaba.

– Malenne, creo que ya es suficiente. – Dijo luego de un rato el vampiro.

– De acuerdo. – Terminó por aceptar su hermana, por lo que fuimos derecho al estacionamiento. No tengo idea de cómo logramos meter todas las bolsas en el auto, pero lo cierto es que pudimos.

Llegamos a la casa cerca de las diez de la noche, y simplemente me había olvidado por completo del móvil.

Pasamos la noche en el comedor, riéndonos de nosotros mismo y de todo aquello que se nos cruzaba por la cabeza.

Amaneció demasiado rápido.

Para nuestra sorpresa, había algo que no habíamos notado.

El cielo estaba completamente despejado. La luz del sol comenzó a deslizarse por toda la casa, e iluminando todo lo que estaba a su paso. Entre esas cosas, nos encontró a nosotros. Mi piel no montó ningún espectáculo digno de ver, simplemente se tornó mas clara, si es que era posible, y brilló levemente, casi sin ganas. No había algo insólito en ello.

Sin embargo, Raphael y Malenne emitieron chispas multicolores, evocando todas las gamas del arco iris. La visión de ellos así era algo difícil de olvidar. Su belleza inmortal se volvía cien veces más fuerte. Toda la extensión de sus pieles blancas como el hueso parecía diamante finamente pulido. Sus cabellos, de colores tan diferentes, se aclararon varios tonos al estar en contacto con la luminosidad de sus cuerpos.

– Creo que no podremos acompañarte hoy a la universidad. – Dijo Raphael riendo.

– Nunca he faltado en todo el tiempo que estoy aquí. – Sopesé. – Además, no tengo con quien estar.

Ahora que Michelle y yo no éramos más amigas, las clases sin Raphael y Malenne se me antojaban como remontarme a mi primer día de clases en la universidad. Aunque debía ir, no estaría bien no asistir.

– Eso esta mal. – Dijo mi amiga, riendo. – No debes descuidar tus estudios por eso. Además, según creo, el cielo estará despejado solo por hoy.

– De cualquier modo, si quieres puedes volver para aquí unos cuantos días más. Sabes que eres bien recibida, y ya tienes un cuarto, así que no hay nada que arreglar.

– Eso sería muy bueno, chicos. Estar sola en mi departamento puede resultar un poco aburrido a veces. – Confesé.

– Anda, ve a la universidad, y vuelve para aquí. Quizás te convenga ir por un poco de ropa, así vamos llenando tu armario... – Bromeó Malenne.

Sonreí, los quería demasiado.

Subí a mi habitación, por donde también entraba una luminosidad inusual por la ventana. Me cambié y tomé mi bolso, sin echar un vistazo al móvil, el cual la noche anterior en el centro comercial, había estado buscando desesperadamente.

Bajé en tan solo un segundo, y mis amigos seguían sentados en la mesa del comedor, resplandeciendo como pilares de luz.

Los abracé a ambos.

– Nos vemos en la tarde, ¿Les parece? – Dije.

– Eso es genial, te esperamos. – Dijo Raphael. – Tu coche es el primero de la fila de la derecha.

Me despedí con un último gesto, y corrí hacia el garaje de la mansión Blancquarts. Mi Porche estaba estacionado donde había dicho mi amigo. Busqué las llaves y encendí el motor.

Manejé por el camino privado que me llevaría hacía la autovía. Douglas era la cuidad vecina de Juneau, por lo que el tiempo de viaje era realmente poco.

Busqué entre mis cosas el olvidado móvil, que acababa de recordar.

Lo abrí.

Cinco llamadas pérdidas y un mensaje de voz. Tenía como hora las diez de la noche del día anterior.

Conocía aquel número.

Era el de Michelle.

Me causó demasiada extrañeza, no había un motivo para que me llamara. Entonces recordé algo que había olvidado por completo.

Ella tenía su cita con Steven el domingo por la tarde.

Marqué el número del buzón, para poder escuchar el mensaje.

Me quedé petrificada al hacerlo.

– “Se que tal vez no quieres hablar conmigo, y por eso no me atiendes, pero Renesmee... de verdad lamento mucho haberte dicho todas esas cosas... –sonaba culpable, asustada y desolada. – Siento mucho haberte lastimado... Steven es todo lo que dijiste... estoy caminando por una calle en Vanderbilt Hills, me dejó en la carretera porque no quise ir a un hotel con él... – Su voz se quebró, había comenzado a llorar. – Espero que puedas perdonarme, fui una tonta, una idiota... demasiado ingenua como para ver la verdad... ”

Escuchaba, pero no lo podía creer.

– “No hay nada por aquí, ya es tarde... no se como volveré a casa... mis padres van a matarme”

Y entonces algo raro se escuchó a su alrededor.

Unos pasos, que no cualquiera hubiera sido capaz de captar.

Un miedo irracional me invadió.

– “¿Quiénes son ustedes?” – Se escuchó preguntar a Michelle.

Un grito de mi amiga rompió con fuerza el silencio que se había originado tras la pregunta que hizo a los desconocidos, y a la cual no hubo respuesta alguna.

El último ruido que pude escuchar antes de que el mensaje se termine, fue el del móvil golpear contra el suelo.


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49 comentarios:

paola dijo...

OMG, no puedo creer que terribleeee...!!!!, bueno el capitulo esta buenisimo debo decir lo terrible es el desenlace pobre Michel, ese steven es un cretino, me encanta como relatas todo, sigue asi.

Anónimo dijo...

oh de ojo no invetntes me encanta i no puedo creerlo unos vampis malos se la cenaron a la pobre Michelle continua pronto plisss

Anónimo dijo...

esta buenisimo el capitulo... espero con ansias el capitulo 16

Anónimo dijo...

esta muy bacano este capitulo...pero me dejo intrigada....que le habra pasado amichelle...el comportamiento del tonto de steven ya era esperado asi que no me sorprende...pero ya quiero saber que pasa....XD..pabli no te demores con el otro...este si que lo voy a estar esperando con ansias....
recuerda que se te kier full....
nohemi alvarez

Anónimo dijo...

stuvo bno me encant pro me qde muy intrigada con lo q le abra pasado a michelle .....pabli no te demores con el otro capitulo lo voy a star sperando con ancias

Anónimo dijo...

Súper genial este capítulo que ganas de saber más...pobre michelle
Atte: vane

Anónimo dijo...

buenisimo como siempre.. ya quiero el proximo capitulo!!!!!!!!!!.. jeje =)
pobre michelle, ese steven si que es un verdadero idiota, pero bueno, era de esperarse que algo malo iba a pasar..
me quede con muchas ganas de que algo mas pasara entre reneesme y raphael en la fiesta, pero aun asi estuvo genial.. sigue asi.. bss.
Gime

Anónimo dijo...

ayyyy no quiero esperar tanto para el otro capitulo! no seas malo y publicalo prontooooooooo!!! no esperes al viernes! jijiji! abrazos.. estuvo excelente.

gris dijo...

buenisimo .pasa algo con raphael y nessi??????y michelle le atacan vampiros?????y jake no la llama a nessi??????uhhhhhhhhhh que ansiedad.......

Anónimo dijo...

supermegaultra inpactante...pro no puedo esperar mas por el prox capitulo!!!!...ese steven es un cretino pro q le paso a michelle ??

sigue asi.... Valee

Fran Sazo dijo...

Amigo! Estuvo buenisimo, de pelicula!! Magistral, necesito con suma urgencia saber qe continua, espero qe la tonta de Michelle este bien porqe creo qe Nessie se sentira muy mal si le llegase a pasar algo!
Sigue así Pabli, sos un genio qe escribe de maravilla!
Sé qe te gusta qe el capitulo qede bien redactado y todo eso, pero espero por la paz de todas las lectoras qe no demores tanto o sino moriremos de intriga jajajaj.
Bendiciones y Exito Pabli.

Fran =)

Evelyn J. Galagarza L. dijo...

Hermoso, cada capítulo que escribes, siento que lo vivo en carne propia, me ha encantado poder ser parte de esta historia, no habia escrito ningún comentario hasta hoy, porque deseo felicitarte y darte las gracias por permitirnos poder disfrutar cada semana de esta hermosa historia, un caluroso saludo de mi Parte.

Evelyn Galagarza

Anónimo dijo...

Wow se me paro el corazon en la ultima parte...se que hay que esperar hasta el proximo viernes pero no podrias hacer una ecepcion solo por esta vez plis, porque no voy a poder soportar la espera.
Eres un genio y no cabe duda y gracias por darnos a conocer esta fabulosa historia.
Esta genial el capitulo espero que Michelle se encuentre bien bye

Anónimo dijo...

este fue un excelente capitulo casi me muero con la intrega del movil pero te lo juro pense que el que llamaba era jake

MariiJoo'*~* dijo...

Hoola Pabli!(:

De vrdad sta historia esta dmaziado interesante!
Ojala qe a la dsgraciada d Michelle no le pase nda malo, xqe a Ness se le caeria el mundo encima y xqe... Noo se, supongo qe xqe no qerria qe la primera bff d Ness (Aunqe se haya puesto mala sangre cn Nessi) le pasara algo xd

¿Me pregunto qienes seran esos? O es mejor preguntar: ¿Qe seran? Es decir, podrian ser unos ladrones, unos asesionos sueltos, unos violadores... pero creo qe lo mas problable es qe sean vampiros malos, neofitos... O mejor! Unos vampiros sueltos (Estilo Victoria) qe anden x hay transformando humanos en neofitos! Cuantas posibilidades... Jajashka' xdd Seria mui interesaante... Ness & sus nuevos bff's, cn los Cullen y los licantropos combatiendo xd! Seria extraordinario :D

Bueno Pabli, hasta ahora me ha enamorado tu historia. No le hagas casos a los comntarios ignorantes qe t ofendn a ti o a atu novela! Noo t dsanimes(: Iwaal aun somos muchos los qe leemos tu historia y la amamamos! <3

Saludos y sigue asi!(:

Sue dijo...

oo noooo Pobre Michell...!

m muero x leer el siwiente kapítuloo...!

Anónimo dijo...

Hola:
La verdad no me esperaba para nada este final de capitulo. Re interesante no puedo esperar a leer el proximo. Me enganche con la historia desde el primer capitulo. Segui asi.Saludos.
Sol

Mickytaa dijo...

AL fin me escuchas. Eso es lo que te pedía. esa sensacion del corazon mezclada con nudo en la garganta que te dejan las novelas de la tv en donde decis: LA PUTA MADRE, A QUIEN CARAJO SE LE OCURRIO CORTARLO AHI? igual, esta perfecto que lo cortes asi.
Si a Michelle le pasó algo, bien merecido se lo tiene por puta. Lo que me da lastima es que alla llegado a pedirle disculpas a ness, por que si no le pedia disculpas es como qe a nessi le iba a afectar menos lo que le haya pasado.
QE APAREZCA ALLGUIEN Y QE MATE A FORRO DE STEVE!
por dios, tengo tantas puteadas adentro que creo que si me descargo me vas a terminar censurando.
Ya se todo lo de por que no subis mas seguido, pero es muchga espera una semana, una semana y una dia, una semana y dos dias :(

Anónimo dijo...

ola :O pobre mich... espero k no le haya pasado nada i esta geneal la historia m encanta solo no cambies el amor de ness y jake pliss ese amor m encanta sigue asi esperare con ansia el prox. viernes para leer el prox. capitulo

jane vulturi dijo...

me encanto quiero saber q pasa despues estuvo genial

taty dijo...

ohh por dios estuvo genial el capitulo... sigue asi, y por favor no esperes una semana para publicar el otro agonizo de la intriga... que no le pase nada a michelle por fis, ness se moriria... y tambn quiero que pase algo con jake..involucralo en la historia ya va demasiado tiempo sin saber nada de el, ni siquiera una conversacion telefonica... pero bueno seria interesante que pasara algo entre nessie y raphael pero por favor no vayas a cambiar el amor de jacob y reneesme ese amor es demasiado hermoso... otra vez felicitaciones, eres un gran escritor... sigue asi y no te demores!!!

Josselyn Marie Diamond dijo...

Pobre Michelle!
ya no puedo esperar a la proxima semana, simplemente adoro tu historia, eres lo maximo!
:D

vivi denali dijo...

que le hicieron pobre espero el otro cap. fascinante me encanta felicidades pabli

Felinitah Isabel Tellez dijo...

Wow Pabli.. sta buenisimo! Sigue asii!! Hehe! Ya no puedo esperar a ke pase otra semana para leer el nuevo kpituloo! D: Hehe.. besos!

Anónimo dijo...

Nooo! Pobre Michelle... yo nunca quise que deje ser amiga de Nessie :( Espero que no le haya pasado nada malo.
NO AGUANTO PARA EL PROXIMO CAPITULOOOOOOOO !!!!

Mirny dijo...

esta muy buenoo! .. yo sabia qe iba a pasar algo malo con el celular.. pobre Michelle.. esta bn qe se merecia algo malo.. pero no para tanto! .. espero qe esos (vampiros seguro) no la hayan matado.. xqe Ness se va a qerer matar dps de eso.. bue se va a sentir re mal.. ay ese Ralph.. jaja..
segui asi Pabli qe estan buenisimos los capitulos!! :)
saludos!

Anónimo dijo...

no son vampiros mirny son los amigos de steven collin q los mando a hacerle algo a michelle

Anónimo dijo...

Oh que genial!!!! ojala que entre reneesme y raphael pase algo!!! seria super!!! y pobre michelle pero se lo merece!!!! :D

valitaunseen dijo...

Hola! :D
Me encantó el capítulo :) Ese final estuvo... bueno... con suspenso xD Creo qe nos dejaste enganchad@s a tod@s :D
Qé irá a pasar?? Mucha intriga jeje espero qe no pase nada muy grave con Michelle. Por otro lado, ese Raphael ;) cada vez es menos notorio ¬¬ jajaja y lo repito, me encanta Malenne sus actitudes son tan geniales...

Por sierto, ayer leí la carta qe escribiste en Fb! La comenté ahí, pero lo vuelvo a decir... La forma en qe escribes me enamora, me obliga a seguir qeriendo más... Te felicito por eso :) Y como he dicho antes, tienes un don Magnifico!

Cuidate Pabli ^_^

candy XD dijo...

OMG!!!!! que le habra pasado a michelle???
me dejas en suspenso....y el suspenso lo odio......
para cuando el otro cap??

Sary Madera dijo...

Buenisimo el capitulo Pabli!!
Ese Steve es un desgraciado!!!
Espero el siguiente para saber como termina Michell ...
Besitos sigue asi!!

taty dijo...

yo ya comente acerca de lo WOW QUE ME PARECIO EL CAP Y EN GENERAL TODA LA HISTORIA (bueno al menos lo que llevas de ella) pero quiero recalcar lo mucho mucho que me gusto y espero que al menos nos respondas algunos comentarios Pabli, es que te desapareces una semana entera y montas el cap y ni señañes de vida tuya por otra semana mas... mas consideracion con tus seguidores por fa... siquiera un saludo... y no re demoras tanto para subir caps por fa... creo que hablo por todos los chicos que siguen el blog al decir que estamos agonizando por saber que le paso a la pobre de michelle y ademas por saber como sigue toda la historia... no nos abandones tanto tiempo por fa... se te quiere mucho un beso y un abrazo... cuidate... chaito.

Anónimo dijo...

Excelente capitulo!!!
Con ansias espero el proximo.... lo antes posible!!!!
Besos

Anónimo dijo...

dios q capitulo...
hola soy karen y sincermente ayer empece a leer esto y estoy atrapada, logras cautibarme totalmente!!

la verdad eres genial en todo esto y te felicito por todo lo que has logrado...


saludos y q tegas suerte

PD: espero con ansias el siguente capitulo (cuando lo subiras?)

Meel dijo...

uuuuuhhhh entre este cap i el anterior, me dejas cada vez peor! i pobre Michelle! no se merece qe me de lastima x las cosas qe dice.. pero igual, pobre :( espero qe al menos termine de vampira de ultima XD jajaja bue, igual tengo unos dias mas hasta el viernes... qe lastima T_T qiero leerlo yaa! XD

besotes Pabli! segui escribiendo asi qe me encanta! :D

Anónimo dijo...

wou !!!! esta super emocionante
spero q salga rapido el cap.16

Anónimo dijo...

me quede con el corazon al aire pobre de michelle pero si algo le pasa nessie le dara su merecido a steven !! =o con ansias espero el prox cap

Anónimo dijo...

hola termine de leer, estos capitulos y me parecieron geniales, espero q no demores en publicar los q siguen porq no soy la unica q me qde muy intrigada, con lo q esta por suceder, gracias por volver a engancharnos en la historia q pensamos q ya habia terminado.....!!!!!!!!!

Ericka R. dijo...

SiEmpre pense que Michelle merecia un escarmientO,pero no algo definitivo y cruel... aunque en el fondo confieso,que espero que no pierda la amistad con Nessie. Tambien espero que no le haya pasado nada malo.Lo que si pudeo decir con seguridad es que me encantan cada dia mas los capitulos.Gracias Pabli por regalarnos algo bueno para saciar nuestra ansiedad durante este larga espera...Eres supEr♥FELICIDADES!!!

Sue dijo...

o Dios ke le paso a Michelle...!

hahahahhahahaha pobre...!

i mui weno el capítulooo

Jesica dijo...

Por favor exelente capitulo !!!!!!!!!!

elizabeth dijo...

todo iva de lo mas emocionante hasta q paso lo michell yo al igual q nesse estoy petrificada q pasoooooooooo

Anónimo dijo...

Buenisimo, pero que le paso a michelle
alizcor

Isabel Ng Wu dijo...

pero Dios miiio!!!
secuestraron a la pobre michelle!!!
este fue un capiitulo lleno de emociones....
y mas para reneesme(parece k esta sintiendo algo por raphel)
no kiero k ellos keden juntos!!!
c ven mejor JACOB y RENEESME
:D
<3

Anónimo dijo...

me gusta mucho este capitulo dice mucho del amor q siente nessi por jake y me gusta por q se dice mucho de la amistad verdaddera..y pues el final me impacta pobre michell ahora nessi me imagino q la ba a buscar juntos con sus nuevos amigos..y gracias por contestarme en el capitulo anterior pero ya aburro por decir q me hacen falta los demas personajes pero si me hacen falta..lyon

Lisy dijo...

En este capitulo escribiste con el alma cuando hablas a cerca de la familia y de los amigos. me hiciste reflexionar mucho.
Ahora siento que te conosco mas como persona. Descubriste un poco de tu corazon a tus lectores y eso es magnifico para ti como escritor.

Besos y abrazos ,con cariño..

LISY

Anónimo dijo...

O.o...¡¡¡¡¡¡

BetzMorillo dijo...

esta muy chevere este capitulo...pero me dejo intrigada....que le habra pasado a michelle...el comportamiento del tonto de steven ya era esperado asi que no me sorprende...pero ya quiero saber que pasa...no te demores con el otro...este si que lo voy a estar esperando con ansias....con mas que a los otros..Tkm

Anónimo dijo...

que capitulo tan emocionante.. ese rapha es un triple papitooo mmm jejeje pobre michell malo malo llego otro vampiro y ñami ñami jaja