Antes que nada quiero darles la bienvenida, muchas gracias por visitarme y leer esta historia, la que tanto disfruté escribiendo.

Nada podría hacer para agradecérselo,

Pablo Sanz.


Disclaimer

Los Personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de la señora Stephenie Meyer, autora de la Saga Crepúsculo, y por lo tanto, esta novela es solamente un Fan Fiction de mi autoría, que no guarda relación alguna con ella o cualquier otra cosa referente a su persona.
Aclaro esto, para evitar malos entendidos.

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jueves, 30 de septiembre de 2010

Capitulo Doce: La Discusión.



Hola a todos!!

Otro capítulo listo para que lo podamos compartir, espero que les guste!


Pabli


El tiempo pasa, incluso aunque parezca imposible, incluso a pesar de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detras de un cardenal. El tiempo transcurre con saltos extraños y en treguas insoportables, pero pasar, pasa. Incluso para mí.



El despertar/Luna Nueva





La Discusión

El domingo amaneció más frío y nublando que nunca.

Malenne y Raphael habían vuelto conmigo a casa, ya que no podían partir rumbo a su hogar porque yo no había llevado coche a la disco, y Raph se negó rotundamente a que me tomara un taxi. Los invité a pasar una vez que nos encontrábamos en la puerta, y accedieron de muy buen grado. Terminamos recostados los tres en el sofá de mi sala de estar, riendo como tontos ante las anécdotas que nos anotamos esa noche.

Cerca de las nueve, los hermanos Blancquerts se disculparon y dijeron que debían irse. Un poco triste, intenté convencerlos de que podían quedarse un poco más, pues Michelle no llegaría hasta cerca de tres horas después.

– Otro día nos quedaremos más tiempo, Nessie. Ahora tenemos que volver a casa, además sería bueno que vayamos de caza. – Me comentó Raphael.

En una mirada atenta a sus ojos, pude ver, que si bien todavía no estaban negros, el dorado se estaba oscureciendo.

– Resulta evidente nuestra sed ¿No? – Rió

– No, bueno, tú sabes, en los vampiros se puede apreciar con todo detalle el hambre. – Me excusé.

– Claro, estos siniestros ojos delatores. – Sonrió. – Pero ese no es tu problema. Tus ojos siguen con ese bonito color todo el tiempo. – Me miró directamente a los ojos, y pesar de que ahora sus ojos no brillaban tanto como de costumbre, me traspasó completamente.

Sostuvo la mirada el tiempo suficiente como para lograr que me incomodara. Se acercó unos centímetros, y yo, como acto reflejo, retrocedí la misma cantidad de espacio.

– Tranquila Rennesme, no me proponía hacer nada extraño. – Me dedicó la más radiante de las sonrisas.

Malenne, que se encontraba en el tocador arreglándose el cabello, cruzó el pasillo y regresó a la estancia, entonces Raphael se puso en movimiento.

– Debemos irnos, hermana. Nuestro día es largo.

– Claro, Raph…– Contesto obedientemente. Luego se dirigió a mí – Rennie, cuídate ¿Si? Nos veremos el lunes. – Se acercó y me dio un tierno beso en la mejilla.

La pequeña vampira se había cambiado el atuendo, ya que ahora, con la luz de la mañana, su conjunto resultaba inadecuado. En consecuencia, llevaba puesto algo de mi ropa. Lo cierto es que me había costado encontrar algo que no le quedara gigante, pues yo media cerca de veinte centímetros más que ella. Por lo que abandonó mi hogar vistiendo una falda que le quedaba un poco larga y una camiseta que le apretada algo el busto. No estaba incomoda ni enfadada por el tema, ya que ella fue la que había querido cambiarse sus ropas de cuero negro.

Esta vez, al ser de mañana y rodeados de toda esa claridad, Raphael y Malenne tomaron una vía mas común para llegar a su auto. El ascensor ya estaba en mi piso cuando nos despedimos.

– Adiós Rennesme, nos veremos mañana. – Dijeron los dos y bajaron.

Volví a casa, para poder ordenar todo antes de que Michelle llegara. Me dirigí a mi habitación. Todavía tenía el vestido azul que me había puesto la madrugada anterior. Lo cambié por unos jean azules y una camisa blanca. Tomé los libros del escritorio y continué estudiando.

Durante las dos horas siguientes, solo estuve en parte pendiente de los apuntes que sostenía en mis manos. Entonces el timbre sonó y corrí a atender el portero eléctrico.

Como era de esperar, mi amiga contestó del otro lado.

– Nessie, soy Michelle. ¿Me abres? – Preguntó.

– Mmmm…– Dudé – No lo sé, tal vez merezcas quedarte bajo la nieve unas cuantas horas – Reí, y apreté el botón para que la puertas de la planta baja se abriera.

A los pocos segundos, Michelle estaba en mi departamento.

Nos abrazamos, contentas de poder vernos ese día.

– Hay Rennesme, tengo tantas cosas para contarte…– Comenzó.

– Tenemos toda la tarde, amiga…– Le dije. – ¿Por donde quieres empezar?

– Bueno, para empezar, quiero decirte que el próximo domingo no voy a poder venir, tengo una cita. – Anunció.

– ¡Cuéntamelo todo! – Ordené, con gran curiosidad.

Nos dirigimos hacia la cocina, a realizar nuestra rutina dominical. Chocolate caliente y galletas.

– Bueno, ¿Recuerdas en viernes que después de comer te dije que debía irme rápido porque sino me retrasaría para mi clase de Literatura? – Comenzó.

– Sí, claro. Parecías una loca corriendo por el campus. – Reí.

– Bueno, la cuestión es que nunca llegué a mi clase. En el camino, choqué con Steven Collins, y lo derribé. Se me cayó todo al piso, fue muy humillante. Pensé que me insultaría por haber sido tan tonta, pero fue de lo más amable. Me ayudó a recoger todo del suelo, y me preguntó con una sonrisa a donde iba tan apurada. – Suspiró. – Luego, me dijo que no estuviera tan acelerada, que llegar tarde a una clase, o faltar, no me mataría. Me invitó a tomar un café, y me pareció que era lo más correcto, pues después de todo, lo había hecho hacerse puré contra el piso de concreto del campus. – Se detuvo.

Steven Collins. El chico que me había causado demasiados problemas. Un terrible idiota, que solo había logrado que llorara hasta quedarme sin lágrimas. Conocía su juego, hacerse el amable, pero habían pasado meses desde que había dejado de tratarlo. Quizás nuestro último encuentro le enseñó algo acerca de cómo tratar a las mujeres. Ahora bien, ¿Qué tenía que hacer? ¿Contarle como se había comportado conmigo? ¿O dejarlo ser y esperar a ver como se desenvolvían los acontecimientos?

Tal vez solo se había comportado conmigo así ante mi negativa. A lo mejor no era el monstruo que demostró esa tarde. ¿Por qué romperle las esperanzas a mi amiga? Porque las personas siempre pueden cambiar ¿No? Lo más sensato era darle otra oportunidad. Rodeada de toda la contención que tenía hora con mis nuevos amigos, lo que había pasado con Collins quedó rondando en mi cabeza como un fantasma, algo que no debía olvidar, pero que debía superar.

Para no entrometerme, decidí que por ahora no diría nada, me dedicaría a observar cuidadosamente. Ya me encargaría yo de vigilar al tonto en cuestión, y ver si había cambiado algo.

– Bueno, pero no te detengas, sigue. – La animé.

– Es que no hay mucho más. Caminamos por el campus una hora, hablando de puras tonterías y luego entramos a una confitería que esta muy cerca de aquí. Tomamos un café y luego me invitó a salir. Me dijo que el sábado, pero mis padres se irán a Anchorage por unos negocios, y tendré que cuidar a mi hermana. Entonces me propuso para el domingo. Perdona Rennesme, de verdad, no quiero herir tus sentimientos. Pero, sabes, de verdad me parece que esto puede funcionar. – Y en sus ojos había tanta esperanza, que me causó una ternura muy grande.

No dejaría que ese imbécil la lastime.

– Desde luego que no, Michelle. No te preocupes, ya arreglaré mis propios planes para el fin de semana. Ve tranquila a tu cita, no me he enojado para nada. – Le dije.

– Gracias, amiga, de verdad. No sabes lo feliz que me hace esta situación. Hace tiempo que vengo buscando el amor, y lo siento, creo que él es el indicado. – Continuó parloteando acerca de cosas como “destino”, “amor eterno” y todo en ese plan.

Hasta ese momento, nunca me había percatado de lo soñadora que era Michelle. Siempre me había parecido una chica de lo más madura. Con los pies sobre la tierra. Ahora, sonaba como una quinceañera tonta que acaba de conocer al primer chico de su vida. No es que estuviera mal, pero era algo que no me esperaba de ella.

En cierta forma yo también era igual, solo que estaba segura que lo mío era amor verdadero, y ciertamente tenía muchas posibilidades de ser eterno.

Me tomé un segundo para pensar en mi Jake. Imaginarme abrazada a su cuerpo esbelto, alto, musculoso. Sentir la textura de su piel morena, el aroma exquisito de su esencia. Abandoné el pensamiento, sabedora de que no podría controlar la melancolía.

Pensé un segundo, habían pasado algo más de tres meses desde que me encontraba en Juneau. Un tiempo que había sido una montaña rusa emocional. Teñida de pánico al principio, luego de desesperación, de llanto, de pena, de culpa. Casi al final había llegado el temple, la tranquilidad, la estabilidad. Y con ellas, Raphael y Malenne.

Era insólito, sin embargo, que estuviera en Alaska para relacionarme con humanos, para abrirme al mundo, y termine conociendo a dos vampiros. Esa era una noción que rondaba mi cabeza, e intentaba sembrarme la idea de que todo lo que necesito para ser feliz, se encuentra en mi mundo. El único mundo que conozco en profundidad, el vampirico. Pero algo me decía que desechara esa idea, Michelle estaba conmigo, y era mi amiga. Las demás personas no eran exactamente amigables, y de hecho solo me miraban como tontos, pero por lo menos no se mostraban hostiles.

Eso tenía que contar algo ¿No?

La tarde avanzó rápidamente, como siempre. Hablamos de esto, de aquello. De lo nerviosas que estábamos por los exámenes. De lo que haríamos las vacaciones de Navidad, que se encontraba bastante presente alrededor del campus y de todos los sitios a los que generalmente acudía, de ropa, de zapatos, de bolsos. Le mostré mis nuevos Praga, frente a los cuales suspiró excitadamente. Me contó del viaje que tenía pensado hacer a Paris para cuando termináramos el curso.

Ese día desistimos de nuestra expedición al centro comercial, como era costumbre entre nosotras. Primero porque el frío del exterior invitaba a quedarse al cubierto, y segundo, porque en nuestro guardarropas no entraba absolutamente nada más.

Así que cerca de las siete de la tarde, Michelle abandonó mi hogar con una gran prisa, pues debía llegar a casa para cenar.

El resto de la noche me sentí sola. Ansiosa. No tenía nada para hacer. Ya había terminado de estudiar. Y podía decir de memoria los dieciséis capítulos que teníamos que leer para el examen del martes. Tampoco podía ordenar, ya que todo se encontraba inmaculado. Las cortinas corridas, los pisos barridos. La cama hecha, la cocina fregada. Todo.

Cerca de media noche, me decidí a tomar el teléfono y llamar a casa. El tono de marcado solo sonó una vez.

– Hola…– Se escuchó a mi abuelo Carlisle del otro lado de la línea.

– ¡Abuelo! que gusto escuchar tu voz. – Le saludé.

– Nessie, mi niña… pero que sorpresa me has dado… ¿Cómo se encuentra todo en Juneau? – Preguntó.

– Un poco aburrido… no tengo nada que hacer. Ya estudié, ya limpié. Estoy aquí sentada como una tonta. Por eso he llamado, para ver como están todos en casa.

– Bueno, todo aquí esta como siempre. En este momento tus padres, Emmet, Rosalie, Jasper y Alice están de caza. Hay un problema con unos pumas muy agresivos cerca de una reservación de Hoquiam, y han ido para allá. Nos hemos quedado aquí solo Esme y yo-. Me informó mi abuelo.

– Mándale mi cariño a la abuela ¿Si? – Le dije.

– Claro, ella también te mando mucho cariño, espera que vuelvas lo más pronto posible. – Aunque no lo estaba viendo, se percibía que sonreía detrás del teléfono.

– Sí. Abuelo, para la pronto estaré en casa. Voy a intentar hacer algo productivo de esta noche. Seguramente también vaya de caza, hace mucho que no lo hago. Llamaré más tarde para hablar con papá y mamá. Te mando un gran abrazo abuelo, a ti y a la abuela. Los extraño.

– Nosotros también, hija. Sabes que para lo que necesites aquí estaremos.

– Sí, lo sé. Los amo...

– Nosotros también, cuídate mucho y no te metas en problemas. – Me advirtió.

– No es necesario que digas esas cosas. – Reí.

– Ya lo sé, pero es solo por las dudas...

– Adiós abuelo. – Me despedí.

– Adiós, hija. – Cortó.

Así que me encontraba de nuevo sin nada que hacer. Mis padres no regresarían en varias horas de su expedición de caza. Supe que también necesitaba una. Me había empeñado tanto en parecer una humana, que me había estado alimentando con comida por demasiado tiempo. Una buena caza me permitiría distraerme un poco.

Me levanté y busqué en el ropero uno de mis pantalones de jean de tela más gruesa, y también una camisa de franela. Estaba segura que unos zapatos de taco de doce centímetros no serían adecuados para correr por las inhóspitas localidades de Alaska. Así que tomé uno de los pocos pares de zapatillas deportivas que tenía. Afuera ya estaba oscuro. La capa de nubes que cubría el cielo era de un color violeta intenso. Encendí el coche y consulté un mapa.

Correcto, no estaba en el estado con mayor diversidad de grandes predadores, por lo que tenía que contentarme con lo primero que se me cruzara. Los bosques templados de Alaska eran escasos en las inmediaciones de Juneau, por lo que debía alejarme varios kilómetros de la ciudad.

Había olvidado por completo consultar con los Blancquerts algún destino en especial para cazar por las cercanías. Manejé a gran velocidad cerca de una hora, hasta que encontré un lugar que parecía albergar algo de fauna salvaje.

Desde luego, adentrarme fue un tanto complicado, con todos los árboles coníferos que me rodeaban.

Luego bajé, prestando gran atención a lo que escuchaba a mí alrededor. La oscuridad era absoluta, pero yo distinguía con extrema facilidad todo aquello que me rodeaba. Caminé por el límite, adentrándome más y más. No sentía ningún aroma cercano, por lo que aceleré la carrera y pronto, me vi envuelta por el efluvio de una manada de renos.

No estaban muy lejos, tal vez unos dos kilómetros al norte.

Me dejé envolver por el aroma de su sangre, poco apetecible, y corrí a su encuentro. Me deslicé a una gran velocidad por ese pequeño bosque nevado, dejando rápidamente a mis espaldas en coche y también la parte civilizada de mí ser.

En ese momento, me dejé embargar por el instinto, pareciéndome más a un animal que a una persona. Ahora, que la sed dominaba gran parte de mi mente, la sangre que percibía no era tan desagradable...

Varios corazones latían deliciosamente demasiado cerca de mí, y el vampiro que tenía dentro clamaba por encontrarlos.

Eran seis. Estaban del todo indefensos, en una posición en la cual me hubiera resultado demasiado fácil arremeter contra uno de ellos. Me acerqué, ahora, con una lentitud extrema, con tal de evitar que notaran mi presencia. En cuanto estuve lo bastante cerca, me fue imposible pasar desapercibida. Los renos me observaron un segundo, y luego comenzaron a correr.

No fue divertido, me cargué a uno incluso antes de que el animal comenzara a levantar verdadera velocidad. Busqué su cuello rápidamente, y se lo quebré para que muriera lo más pronto posible, pues no era para nada necesario hacerlo sufrir más de la cuenta. Bebí la sangre que emanaba de su cuerpo, con una gran ansia, a pesar de que su sabor no me resultaba del todo agradable.

Sin embargo, debía admitir que la caza logró relajarme de una manera que no habría sospechado. Una ola de calidez me inundo el cuerpo, cuyo epicentro se encontraba en mi garganta. Una vez que bebí lo suficiente como para satisfacerme, la sed desapareció.

Como de costumbre, no me había manchado en absoluto, la camisa y los jeans seguían tan limpios como lo estaban cuando los saqué de mi armario. Volví sobre mis pasos, y en un poco más de un minuto, ya me encontraba de vuelta en mi coche.

Hacía frío. Aunque no lo sentía en mi cuerpo, pude notarlo, pues al coche le costó un poco más de lo normal ponerse en marcha. El camino de vuelta fue, si era posible, más rápido que el de ida. Me pareció alcanzar la máxima velocidad que me permitía el motor del deportivo.

Llegué a casa cerca de las cuatro y media de la mañana. Aunque no me sentía sucia bajo ningún concepto, me despojé de mis ropas y tomé una ducha. El agua terminó de relajarme. Tomé una de las batas del armario del baño, y me senté en el cómodo sofá de la sala. Contemplé como amanecía por el enorme balcón que tenía en frente.

Debía admitir que desde que Malenne y Raphael entraron a mi vida, era sumamente fácil aburrirse cuando no estaba con ellos. Simplemente, estaba muy acostumbrada a su presencia.

Aclaró más rápido de lo que hubiera pensado. Entonces se hizo la hora para ir a la universidad. A las siete y media, ya me encontraba traspasando la reja de hierro forjado del campus.

Estacioné el coche al lado del BMW de mis amigos vampiros. Y traspasé la multitud que, ya acostumbrada a la idea, se acercaba para contemplar los coches. No caminé sola mucho tiempo. En cuanto me adentré en el edificio principal, donde cursaba la primera clase de la semana, Mallie y Ralph ya se encontraba cada uno a mi lado.

– ¿Cómo estuvo el resto de tu domingo? – Preguntó curioso Raphael.

– No estuvo nada mal. Michelle llegó dos horas después de que se fueron, nos divertimos toda la tarde, y se fue cerca del horario de la cena. Luego, como estaba aburrida, tomé el coche y me fui de caza. – Le comenté.

– Muy bien, nosotros también nos alejamos bastante para cazar, aunque claro, por aquí solo hay renos y osos polares. – Contó Malenne.

– También hay algunos lobos… aunque son muy fáciles de atrapar, y no alcanzan para saciarse. – Continuó Ralph.

Me estremecí. Nunca se me hubiera ocurrido en toda mi existencia cazar lobos. No cuando mi Jake, el amor de mi vida, se transformaba en uno.

Raphael pareció recordar esa parte de la historia que le había contado, y apresuradamente dijo:

– Lo siento, se me olvidó. Me he comportado como un idiota. Discúlpame, de verdad. – Bueno, lo había dicho de una forma completamente inconsciente, y parecía arrepentido.

– No hay problema, la tonta soy yo por pensar que porque yo no me alimento de lobos, ustedes tampoco lo harán. – Le dije, sonriendo ante su vergüenza.

Entonces recordé las ganas que tenía de hablar con Jacob.

– Si me disculpan, debo hacer una llamada. Enseguida entro al salón.

Me alejé un poco hacía el patio central. Tomé el móvil de mi bolso y marqué el número que conocía tan bien, que me sería imposible olvidar. Atendieron al tercer tono de marcar.

– ¿Hola? – Se escuchó la voz de mi amor del otro lado.

– Jake, cariño, que gusto que es escuchar tu voz. – Me relajé.

– ¡Amor! – Su voz se cargó de una dulzura en un solo segundo. – Que bueno que has llamado, ya casi estaba por hacerlo yo, hace dos días que no das señales de vida. – Ahora su tono resultaba un poco molesto.

– Sí, y lo ciento mucho, solo que he estado ocupada estudiando, de caza. Perdóname Jake, de verdad.

– No hay problema, mi cielo. Cuéntame ¿Cómo ha estado por allá? – Preguntó.

– Bien, bueno tú sabes, la vida universitaria no es muy sencilla. Siempre tengo que hacer muchas cosas y aunque cuento con mayor cantidad de tiempo todos mis compañeros de clase, ahí veces que hasta incluso es duro para mí.

– Bueno, eres la persona más inteligente que conozco, seguro puede superar cualquier expectativa que tengas tus profesores. – Su voz denotaba tanta confianza… tanto amor. Por un momento me pregunté que es lo que hacia allí, a tantos kilómetros de mi hogar, sin mi Jacob.

– Te extraño cielo… te amo…– Le dije.

– Yo también Nessie, te extraño muchísimo, cada día se vuelve un poco más difícil, pero me anima saber que pronto estarás aquí por unos días.

– Sí, nos veremos. Tengo muchas cosas que contarte…– Había algo importante que no había hablado ni con Jake ni con mis padres. Jamás les había contado de Raph o Mallie. Bueno, no les había dicho que eran vampiros, porque mencioné sus nombres en una que otra conversación. Desde la llegada de los hermanos Blancquarts, el tono de mi voz había cambiado relativamente para mejor, y eso era algo que les había pasado desapercibido. En lo que respecta a mis nuevos vampiros amigos, mis padres solo conocían sus nombres, pues en vez de mentir, simplemente omití. No sabía porque no lo había hecho, simplemente, la primera vez que hablé con ellos luego de nuestro primer encuentro, lo consideré una fracción de segundo y me pareció que lo más correcto era callar. Por lo menos en ese momento.

Ahora, luego de haber convivido con los hermanos Blancquerts cerca de un mes, tenía muchas cosas que explicarles a mi prometido y a mi familia.

La pregunta era, ¿Cómo hacerlo sin que les agarre un ataque?

– ¿Pasa algo, Nessie? – Preguntó Jake. Seguramente ante mi repentino silencio. – ¿Está todo bien por allá?

– Sí, amor. – Contesté, aunque eso no evitó que me sintiera culpable por estar mintiendo.

– Eso es bueno, pronto estarás aquí. Y estaremos juntos.

– No hay cosa que me guste más que eso. – Sonreí.

Continuamos hablando, repitiendo muchas veces cuanto nos amábamos.

La charla me pareció demasiado corta, y antes de que decidiera no entrar a la clase para seguir hablando con él, cosa que me pareció muy tentadora, el decano pasó caminando muy cerca de mí. En ese mismo momento, también sonó el timbre que anunciaba el inicio de las clases.

Las probabilidades de que nadie me descubriera eran muy bajas.

A regañadientes, me despedí de mi amado.

– Debo colgar, las clases ya han empezado. – Me lamenté. – Recuerda que te amo. Pronto estaré en Forks.

Caminé hacía el salón. No había llegado tarde, pues el profesor todavía no se encontraba allí.

Me senté al lado de Malenne, que hablaba con su hermano en voz muy baja. Al llegar, me pareció que discutían. Raphael mostraba una expresión hosca, mal humorada, y ella lo miraba como si lo estuviera reprendiendo, desafiándolo.

Me resultó de lo más incomodo sorprenderlo en ese tipo de situaciones, pero en cuanto notaron mi presencia, sus rostros mostraron sus encantadoras sonrisas de costumbre.

– Lo siento, chicos, es que recordé que hace tiempo que no hablaba con mi novio. – Dije.

– ¿Cómo se encuentra Jacob? – Preguntó Malenne, con su habitual interés y como si conociera mi prometido de toda la vida.

– Todo en casa marcha la mar de bien, por suerte. – Respondí sonriendo a mi amiga.

– Ah. Eso si que es bueno. Hace mucho tiempo que no estas con él, deberías cuidarlo más, Ness. – Me dijo, pero parecía estar mirando a su hermano.

– Sí eso lo sé… pero bueno, en unas cuantas semanas estaré allí unos días, así que espero poder mimarlo lo suficiente como para que aguante otra ausencia hasta el receso de verano. – Continué. – Navidad está muy cerca, se siente en el ambiente.

– ¿Qué haremos nosotros en el receso de navidad, hermano? – Preguntó Malenne, repentinamente interesada en ese asunto. La clase ya había empezado, pero hablábamos tan bajo que nadie en esa habitación podría notarlo. El profesor se explayaba sobre el tema del día, poco consciente de que nosotros estábamos prestándole solo una atención a medias.

– No lo sé, Mallie. ¿Qué te parece Europa? Hace mucho que no visitamos Francia, estaría bien que volvamos un poco a nuestras raíces.

La vampira rubia puso cara de pocos amigos.

– Mmm… no lo sé, siempre que vamos a Francia volvemos con un acento terrible.

– Porque somos franceses, hermana. Es lógico que volvamos con más acento al manejar el idioma por una cantidad de tiempo prolongado. – Explicó Ralph, que parecía haberse recuperado de su súbito ataque de mal humor.

– Sí, bueno, de todos modos no me apetece ir a casa. Mejor vayamos a alguna isla exótica. A Ibiza, siempre he querido ir allí.

– Pero Ibiza es una región completamente tropical, no vas a poder salir de día Malenne, no al menos que quieras encandilar a toda la isla. – Le dije en broma.

Ella sonrió con esa dentadura perfecta suya.

– Bueno, eso no será un impedimento. ¿Acaso el lugar no es conocido por sus fiestas nocturnas? Saldremos de noche, a jugar con los humanos. A divertirnos. – Miró a Ralph con brillo en sus ojos. Este le devolvió la sonrisa.

– No cambias más, hermana. – Puso los ojos en blanco.

– Ibiza, ¡Allá voy! – Dijo en un tono muy entusiasta.

– Te pediríamos que nos acompañaras Ness, pero sabemos que tú tienes mejores planes. Es decir, quieres ver a tu familia. – Me dijo Ralph.

– Te aseguró que me que gustaría ir, pero hace varios meses que no veo a mis padres, a mis tíos, y tampoco a mi prometido… Debo ir a Forks – Intenté cambiar de tema. – Hablando de planes, ¿Qué piensan hacer este fin de semana?

– Nada en especial, creo. – Dijo mi amiga mirando a su hermano, como si estuviera consultándolo – ¿Acaso tu quieres hacer algo?

– No, es que Michelle no estará disponible el domingo, y eso me deja todo el fin de semana libre. – Le comenté.

– Podemos organizar algo si quieres, Nessie. Nosotros nos íbamos a quedar en casa – Informó Raphael.

– Puedes venir con nosotros el viernes después de la última clase, y volveremos los tres juntos el lunes. – Me ofreció Malenne con una sonrisa.

La invitación me pareció un gesto muy bonito, y una forma de romper la rutina que tenía hace ya bastante tiempo. Entonces no dudé en aceptarla.

– ¡Claro! Gracias muchachos, no se como agradecerles, no hubiera podido soportar otro fin de semana sola en el departamento. – Le dije contenta.

– Pero no ha sido nada, amiga. Eres bienvenida a nuestra casa el tiempo que quieras. – Malenne estaba radiante de contenta.

Concluimos la charla en ese momento porque el profesor estaba entregando unos textos para trabajar con ellos en la clase. Entonces decidimos que teníamos que ponernos a trabajar. Lo que restó de la clase estuvo lejos de ser interesante, pero por lo menos me sirvió para poder distraerme el tiempo suficiente.

Al sonar el timbre me despedí de los hermanos, que se quedaban en ese piso a cursar otra materia, pues compartían todas sus clases. Por mi parte, tenía dos clases que no cursaba con ellos, por deferencia a Michelle. Me encontré en el salón antes de lo que pensaba. Allí estaba ella, tan responsable como siempre. Era la típica chica Diez. Me senté a su lado, dedicándole una sonrisa. Antes de que pudiera decirle siquiera “Hola” comenzó a parlotear.

– Nessie, tienes que acompañarme al centro comercial, necesito comprar algo estupendo para el domingo. – Su voz denotaba una completa exaltación.

– De acuerdo, ¿Cuándo quieres ir? – Le dije, para seguirle la corriente.

– No lo sé, ¿Que te parece hoy, después de clases? – Me consultó.

Lo consideré un segundo y respondí:

– No hay problema, nos encontramos en la fuente del patio central a las cuatro, ¿Te parece? – Le ofrecí.

– Perfecto, entonces nos vemos esta tarde. – Concluyó con una sonrisa de lo más angelical.

Lo siguiente fueron charlas típicas de universitarias. Hablamos de la clase de ese día, y todo lo demás. Al final, luego de una de las clases más aburridas en la que haya estado, salí corriendo hacia la próxima escala.

Por el camino hacía el edificio siete, el más alejado del campus, me encontré, sin ni siquiera desearlo, con el tal Steven Collins. No habíamos hablado desde que el imbécil intentó besarme a la fuerza, y desde entonces, había tratado de evitar todas las rutas del campus donde me lo hubiera podido cruzar. Él, al notar que estaba cerca, miró hacia otro lado y fingió no haberme visto. No había olvidado los detalles de la última tarde que fuimos amigos. ¿Sabría que Michelle era una de mis amigas más cercanas? Tal vez no, porque sino no se hubiera arriesgado a que le dijera a Michie la clase de sinvergüenza que era.

Llegué a mi destino. El salón estaba vacío, así que decidí escoger el mejor sitio de todos. A los pocos minutos, comenzaron a llegar los demás concurrentes. Entre ellos Raphael y Malenne. Se dirigieron sin vacilación hacia los lugares que les había reservado. Nuevamente, Raphael tenía una cara de pocos amigos, y su hermana, en completo contraste, sonreía con todos sus dientes.

– ¿Cuál es el problema, chicos? ¿Acaso han discutido? – Pregunté.

Raphael bufó.

– El problema es, Nessie, que mi hermana parece no entender que los humanos no están capacitados para relacionarse con nosotros, y ella parece pensar que son solo juguetes. – Dijo.

– ¿Qué es lo que has hecho ahora Malenne? – Pregunté, ahora con más noción de lo que me podía esperar.

– ¡Nada malo! – Se excusó – lo que pasa es que el capital del equipo de fútbol de la universidad me invitó a salir mañana, y acepté. Pero Raphael cree que es peligroso para nuestra cobertura aquí en Juneau y en Douglas. Era hora que alguno de estos tontos mortales hiciera algo más que tan solo mirarnos como idiotas – Dijo mirando a su hermano, que no había cambiado ni un ápice su expresión malhumorada. – No pasará nada con William, lo prometo. Solo voy a jugar un poco con él, y lo devolveré sano y salvo a su casa. – Sonrió. Era la criatura más despiadadamente adorable de toda Alaska. – Necesito llevarme el Audi C4 para mi cena con él. Quedamos en que yo pasaría a buscarlo. – Dijo.

– Está en el garaje de casa. ¿El negro o el plateado? – Preguntó Ralph, ahora más interesado, y confiando en la palabra de su hermana.

¿El negro o el plateado? Al parecer me había topado con unos vampiros peores que lo de mi familia.

– El plateado, porque el BMW ya es negro, y no quiere que se confundan con que es el mismo.

– Malenne, BMW y Audi tienen líneas de diseño completamente diferentes, solo un tonto pensaría que son el mismo auto, aunque lo vieran de noche. – Le dije, riendo.

– Sí, bueno. No importa, además me compré un vestido gris perla, hermoso, y me combinará mejor con el Audi plateado. – Que manera más graciosa de terminar una pequeña discusión. Una chica común combina el vestido con los zapatos o el bolso, no con el auto...

El día llegó a su fin de la manera más divertida posible. Luego de un rato, Ralph pareció olvidar el atolondrado comportamiento de su impulsiva hermana, y pudo distenderse y bromear con nosotras. Nos encontrábamos en el patio del campus, pues nuestra última clase había sido cancelada porque la profesora había tenido un contratiempo. Las últimas dos horas las pasamos allí, disfrutando del aire libre, a pesar de que la temperatura estaba bajando varios grados en los últimos días, y la lluvia comenzaba a convertirse en nieve a toda regla.

Cerca de las cuatro, les dije lo que había acordado con Michelle, y ellos dijeron que también pronto tendrían que irse. Cuando el gran reloj del campus dio las cuatro en punto, me despedí de ellos y caminé hacía la fuente. Allí estaba mi amiga.

– ¿Qué te parece si pasamos por mi casa, y dejamos mí auto, al fin y al cabo, yo vivo muy cerca del centro comercial? ¿O tú no has traído coche? – Le pregunté.

– Sí, claro que lo he traído. Bueno, vamos una atrás de la otra hasta tu casa, tu dejas el auto. Vamos al centro comercial y luego te alcanzo yo misma – Acordó.

Entonces seguimos al pie de la letra nuestro plan. Ella entro en su Mercedes descapotable, y yo en mi Porche. Dejé el auto en el garaje del edificio y salí a su encuentro. Estuvimos dentro de gran recibidor del centro comercial en un tiempo record. Nuestro objetivo esa tarde eran vestidos. Un vestido de día o un conjunto casual y sexy al mismo tiempo.

La búsqueda no fue muy larga. En una de las primeras casas que visitamos encontramos un vestido de gasa blanca de lo más hermoso. Era perfecto. Ya que tenía un toque informal que no la haría ver como exagerada o que planeo demasiado el momento, lo cual era cierto, y también el vestido resultaba notiamente sexy. Michelle no dudó en comprarlo una vez que se lo probó, pues le quedaba encantadoramente bien.

– Me parece una compra de lo más buena, Michie, ese vestido te queda mas que perfecto – Le dije sonriendo.

– Sí, eso creo. Nunca me había puesto algo que me quedara tan bien – Respondió contenta.

Entonces terminamos toda la tarde dando vueltas por el lugar. Me compré un par de cosas para el fin de semana. Unos jeans, unas remeras, unas camisas.

Dios, mi ropero no lo aguantaría más.

Así que cerca de las siete, salimos del centro comercial.

– ¿Qué te parece si vienes a comer a casa conmigo, Ness? Hace mucho que les hablo de ti a mis padres, y a ellos les gustaría conocerte – Me propuso mi amiga.

Me pareció una buena idea.

– Sí, no tengo problema. Si me das unos minutos para poder cambiarme. Además debería llevar mi coche, no me gustaría molestarte después de cenar, para que me alcances hasta aquí.

– Me parece bien, vamos a tu casa y te espero en el garaje mientras te cambias y sacas tu coche.

Y así fue como lo hicimos, entramos al enorme garaje subterráneo que tenía mi edificio, yo me bajé, corrí al ascensor y entré a mi casa. Tomé un vestido verde azulado, que me gustaba mucho, y hace tiempo quería usar. Me arreglé un poco el cabello y retoqué con delineador el contorno de mis ojos marrones.

Dejé las bolsas con ropa nueva en un apartado, y tomé un pequeño bolso de mano que me combinara con el vestido que había elegido.

Bajé en una nueva carrera, y tomé mi coche. Al verme, Michelle puso en marcha el motor y salió hacia la calle, para dejarme el paso libre. Hice lo mismo, una vez que me encontraba en la vereda, ella se bajó y me señaló el camino.

– Mira, yo voy a seguir por esta misma calle, luego doblaré a la derecha y después una vez a la izquierda, y por ultimo, una vez más a la derecha. No es para nada difícil, solo sígueme. – Y se marchó hacia su auto. Como prometió, el camino fue demasiado fácil, y en tan solo quince minutos nos encontrábamos en la puerta de su casa. El edificio era hermoso, muy grande y completamente iluminado. Tenía dos pisos, que desde afuera parecían enormes. Toda la fachada de la casa estaba revestida de madera clara, delicadamente barnizada y en un estado impecable.

Las ventanas era altas, las de frente se extendías a lo alto de las dos plantas de la morada, y tras ellas se venían unas cortinas rojas. La casa era una mansión imponente.

Dejamos los autos estacionados afuera, pues no parecía haber peligro alguno en aquel barrio tan apartado de la cuidad.

Al cruzar la puerta, me encontré un pequeño hall. Cruzando este, estaba una estancia colosal, llena de estantes y de sillones de varios cuerpos.

Me dijo que la siguiera, y pasando por un pequeño pasillo, entramos al comedor. En el medio de este, estaba la mesa en la que, supuse, cenaríamos. Era de madera oscura, pulida y brillante, rodeada de sillas de igual estilo. La casa era enorme, de cualquier lugar seguían apareciendo puertas que conducían a nuevos lugares.

Al final, llegamos a una especie de sale de juego, que tenía una mesa de pool, una de tenis de mesa, y un televisor muy parecido al que teníamos en la estancia de mi hogar, de cerca de cincuenta pulgadas.

Allí estaban un señor de unos cincuenta años, que bien podría ser su padre, tanto porque parecía tan alto como lo era mi amiga, y porque tenían el mismo color de ojos verdes. También, se encontraba su madre, obviamente, porque tenían exactamente el mismo rostro. Viendo la televisión había una niña de unos ocho años, que era una Michelle en miniatura.

– Buenas noches, y bienvenida a nuestro hogar-. Dijo el señor White. – Tu debes ser la famosa Reneesme Cullen, mucho gusto de conocerte al fin. – Sonrió.

– Es un gusto para mí también, Señor White, mucho gusto señora, es grato saber que soy bienvenida a su casa-. Dije.

– Desde luego, cualquier amiga de nuestra hermosa hija es bien recibida. – Contesto la madre de mi amiga con una sonrisa.

Del pasillo que habíamos tomado Michelle y yo para llegar a la habitación, vino una mucama, que anunció que la cena estaba servida.

– Vayamos al comedor, y ahí seguiremos con nuestra charla – Propuso el padre de Michie.

Una vez que nos encontrábamos sentados en la gran mesa, aparecieron dos mucamas más que nos sirvieron a todos la cena. La cena no estaba mal, incluso para mí. No comí demasiado, pues hacía menos de un día que había ido de caza. Use mi viejo y repetitivo libreto para excusarme por mi falta de apetito. Dije que estaba a dieta, frente a lo que la señora White se escandalizó:

– Pero niña, ¿A dieta? ¿Con ese cuerpo hermoso y esbelto que tienes? –

– Pero Nessie, estas a dieta desde que nos empezamos a hablar hace ya varios meses. ¿Hasta cuando quieres seguir? – Me preguntó mi amiga.

– Es que tengo un metabolismo excepcionalmente lento, debo cuidarme mucho para no engordar – Inventé.

– ¡Oh, sí! Eso es lo que a mi me pasa. Pero cariño, que tienes, ¿Veinte años? ¿No te parece que no es tiempo para preocuparse por esas cosas? Además con ese rostro de ángel, podrías pesar doscientos kilos y todos los hombres estarían igual pendientes de ti… – Dijo Rachael, la madre de mi amiga. – Anda, como un poco más, no te matará.

Vale, ahora perecía una adolescente con problemas...

Francamente, Renesmee, podrías haber inventado otra cosa... – Me dije a mi misma.

La conversación siguió, tomando rumbos mucho más agradables y divertidos. Los padres de Michelle eran personas muy buenas y atentas. El señor White era un reconocido abogado de un estudio contable muy famoso en Juneau, y su madre era una profesora de danza clásica. Su hermanita, Diane, que no habló demasiado durante la cena, estudiaba danzas en la escuela que tenía su madre, hacía varios deportes e iba tres veces por semana a estudiar idiomas.

Era una familia muy unida y recatada.

Cuando me pareció oportuno marcharme, cerca de las diez de la noche, todos se despidieron de mí con un gran abrazo.

– Esperamos verte pronto por aquí, hermosa Reneesme. – Había dicho el padre.

No me pareció muy apropiado dirigirse así frente a una amiga de su hija, y menos con ella y su esposa presente, pero lo dejé pasar. No era un asunto que me concerniera.

Abracé a Michelle y le deseé una buena noche.

– Adiós Michie, espero verte mañana, tenemos que organizar todo para tu cita perfecta. – Dije.

– Claro Nessie, nos vemos mañana para el almuerzo.

Y me senté en el asiento de mi coche mientras ella daba la vuelta y se metía a su hogar.

Una vez en casa, repasé todo lo que debía saber para el examen del día siguiente. Organicé el armario, y decidí donar algunas de las cosas a la caridad. Pues no entrarían mis nuevas adquisiciones.

Al tocar la media noche, me pareció de lo más oportuno dormir unas cuantas horas. No me harían para nada mal. Así que me duché y me puse unos de los tantos conjuntos de dormir que tenía. Me quedé dormida al instante.

Tan puntual como siempre, abrí los ojos en aquel día cubierto de nubes. No era necesario tener despertador, tenía la cualidad de dormir exactamente el tiempo que quisiera.

Ese día quería vestir uno de mis nuevos conjuntos. La camisa rosa suave, combinaba perfectamente con unos de los pantalones de color beige de seda que había comprado. Tomé unos puntiagudos zapatos de taco, y bajé al subsuelo por mi coche.

Al llegar al salón, la profesora me dio la hoja para que resolviera el examen en cuestión. Fue demasiado fácil. Lo gracioso del asunto era que las respuestas eran exactamente como lo había dicho Malenne. No tardé más de diez minutos. Atrás de mí salieron los hermanos Blancquerts.

– Te dije que eran demasiado fácil, Cullen. – Se burló de mí la vampira.

– Tranquila, Blancquarts... – Continué bromeando. – No querrás verme enojada.

– Creo que estoy temblando... – la vampiresa rubia sonrió.

Ambas reímos.

– Bueno, igualmente era necesario estudiar, además ¿De qué te quejas? si igualmente ese día te saliste con la tuya. – Bromeé.

Teníamos toda la mañana libre. El examen recién había empezado, e incluso, todavía estaba llegando estudiantes para darlo.

– ¿Por qué no vamos al parque? Allí podremos sentarnos en el sol y hablar tranquilamente – Propuso Raphael.

– Me parece bien, además podremos planear en fin de semana – Acordó Mallie, mirándome.

Y sin discutirlo más, hacía allí nos dirigimos. Una vez sentados en la hierba, sobre la cual habíamos colocado un mantel que siempre cargamos con nosotros porque Malenne y yo odiábamos mancharnos los atuendos, nos pusimos a charlar animadamente.

– Creo que sería bueno que diéramos una fiesta en nuestra casa, hermano, eso ampliará nuestra popularidad en el campus – Comentó Mallie.

– Desde luego que no, Malenne, ¿Acaso te has vuelto loca? Lo que menos necesitamos nosotros es “popularidad” – dijo utilizando sarcasmo en la ultima palabra.

– ¡Que aburrido que eres hermanito… si no fueras porque eres un vampiro, ya estarías arrugado como un viejo decrepito!

– Si no fuera vampiro, creo que habría muerto hace muchísimo tiempo, niña boba – Dijo mi amigo, aunque la sonrisa que centellaba en su rostro dejaba a la frase sin un real significado.

– Bueno, ¡la cuestión es que tendremos una invitada en la mansión Blancquarts! ¿Hace cuando que no recibimos invitados, Ralph? Creo realmente que la situación amerita una ocasión especial.

– No es necesario que se pongan a organizar nada, chicos – Intervine – solo vamos a pasar un fin de semana entre amigos, no es necesario hacer ni fiestas, ni eventos. Nada.

– No lo creo. Además, ya he preparado algo para tu visita a nuestra casa, Nessie, solo que mi hermana es tan entrometida que no le he contado nada. – Dijo Raphael con su habitual buen humor.

– ¡Idiota! – Susurró la vampira en cuestión.

Fue superior a nuestras fuerzas. Reímos los tres a carcajadas una buena cantidad de tiempo.

Los días siguientes se sucedieron sin penas ni glorias. Fueron tan buenos como de costumbre. Incluyeron charlas con mis padres, con mi novio, con mis tíos y abuelos. Con Charlie. Almuerzos con Michelle, salidas con Raphael y Malenne. Nada del otro mundo.

El viernes desperté emocionada, cosa que hacía mucho tiempo que no experimentaba. Mi bolso de viaje ya estaba listo. Lleno con varios conjuntos de ropa, un libro, mi reproductor de música, mi cámara de fotos, etc.

Así, llena de gran excitación, partí al campus. No me había percatado de la hora, y lo cierto es que me había adelantado varios minutos.

Decidí dar una vuelta por el parque que rodeaba la universidad. Caminé unos pocos pasos entre la arboleda cuando escuché una voz de lo más familiar.

– Sí bueno, no es la gran cosa, pero saldré con ella este domingo, sé que solo es una tonta niña rica, pero espero poder hacer algo más que un estúpido beso. Si se me hace la difícil la dejaré caminando sola por la carretera…– Era el idiota de Steven Collins. – Bien me gustaría a mí poder llevarla a un hotel, pero seguro es una estúpida santurrona, aunque claro, no voy a peder la oportunidad si se me presenta. – Y su risa se escuchó muy alta, así también como la de los demás idiotas que lo acompañaban.

– ¿Y como se llama la chica? – preguntó uno de los sujetos cuando el estruendo de risas se disipó.

– Michelle White, la muy tonta casi logró romperme el cuello, una vez que me chocó en el campus. – Contestó Steven.

– No la conozco, hombre – Respondió otro.

– Es la chica de pelo castaño claro, que almuerza siempre con Reneesme Cullen. – Aclaro, entonces, otro de los presentes.

– Reneesme Cullen, que chica más hermosa. – Apuntó otro.

– Es solo otra estúpida con dinero y autos importados, de las tantas que hay por aquí. – Sentenció el imbecil en cuestión.

– Eso lo dices porque seguro te rechazó. – Señaló uno de los que ya había hablado antes, y todos rieron de nuevo.

No soporté más la falta de escrúpulos de esos adolescentes infradotados, y me alejé.

¿Cómo es que una persona podía mostrarse tan diferente ante la gente? Ese era el verdadero Steven, un chico que no respetaba a las mujeres, que las consideraba solo objetos que tenía derecho a tomar, sin medir las consecuencias. Actuaba, se comportaba gentilmente con aquella chica a la que quería tener, la usaba, y después la abandonaba.

Era dañino, un persona que no le interesaba otra cosa que no fuera el mismo.

Pensé en todo lo que había hecho por mí, las veces en las que me había intentado invitarme a tomar algo con él, y la misma cantidad de veces en las que lo había rechazado. Eso no había logrado que se enfadara conmigo.

Aunque también me había engañado.

Había logrado que pensara que de verdad era una buena persona, cuando ciertamente ni siquiera se acercaba a serlo. Pero recordé el momento en el que su mascara se destrozó. Un segundo fue todo lo que necesité para darme cuenta de cómo era en realidad. Desde entonces, y a partir de que me enteré de que estaba planeando salir con Michelle, había intentado darle el beneficio de la duda, pero ni eso se merecía.

Ahora recién me daba cuenta de lo que era capaz ese chico. Conmigo se había comportado mal, claro. Pero pensé, tal vez, que podría haber sido una reacción aislada. Las pruebas me demostraban que estaba equivocada. Era así con todo el mundo.

Una basura.

Y claro, de pronto, yo era la estúpida. Él había intentado besarme a la fuerza. El había dicho que lo provocaba. El había dicho que era hermosa rozando lo imposible, para después escupirme en la cara que era una niña tonta. Pero de repente, la que tenía problemas era yo.

Sabía que el sujeto no valía la pena. Que solo era una actuación para lastimar a Michelle. Mi amiga no se merecía eso. Volví sobre mis pasos, de nuevo al patio central del campus.

Pensé en la situación un segundo. Lo obvio era contárselo a Michelle. Si la quería y la respetaba, eso era lo que tenía que hacer. Y me arrepentí por no haberlo hecho antes. No podía dejar que se relacionara con semejante desalmado.

Debía elegir bien mis palabras, pues no quería que sufriera.

La mañana pasó apresuradamente, y de seguro Raphael o Malenne se percataron de que estaba extraña, pero no preguntaron nada, seguramente quería esperar a que yo lo dijera, pues no eran entrometidos.

Antes de tener lista una buena forma de decirlo, me encontraba almorzando con ella. Estaba muy emocionada, ansiosa por la cita con Steven, hablándome del maquillaje que tenía planeado usar, de lo que tenía pensado hacerse en el cabello. Ella hablaba y hablaba, y fueron pocos mis comentarios. Al ver lo ilusionada que estaba, luego de un rato me pareció que, cuanto antes se lo dijera, mejor iba a ser para ella.

– Mira Michelle, hay algo que debo decirte. Se que no te va a caer bien, pero es necesario que lo sepas. Hoy llegué muy temprano al campus. Y fui a caminar por el pequeño bosque que lo rodea, y escuché algo.

La confusión se hizo presente en el rostro de mi amiga.

– ¿Qué fue lo que escuchaste? – Preguntó. En su fuera interno, seguramente se plantearía que tenía que ver todo aquello con su cita con Collins.

– Escuché a Steven diciendo a sus amigos que este domingo tú y él saldrían, a pesar de que eres una tonta niña rica, porque intentará acostarse contigo. – Las palabras me salieron del todo atropelladas.

Entonces en su rostro se encontraron muchas emociones. La confusión, la pena, el dolor, la ira y por último, la resignación. Aunque su respuesta fue algo que jamás hubiera imaginado:

– ¿Sabes qué, Reneesme? No te creo. El chico con el que yo charlé varias horas no sería capaz de decir esas cosas que me cuentas. ¿Qué es lo que quieres ganar? ¿Por qué quieres engañarme de esa forma? – Su reacción me dejó pasmada. No entendía porque había llegado a ese razonamiento. Intenté decir algo, pero la propia consternación me detuvo.

– ¿Acaso quieres que Steven sea tuyo? ¿No te alcanza con tener a tu disposición a la mitad de los chicos en todo el campus? – Su voz se volvía más histérica conforme seguía hablando.

– Estas diciendo algo completamente sin sentido, Michelle. No pretendo robarte a nadie, pues yo ya tengo prometido, y muy pronto me casaré. – Le dije en un afán porque vuelva en sí y me escuche, para que todo vuelva a ser como antes.

– ¡Ah…! Claro, la hermosa Reneesme Cullen ya entregó su corazón, Entonces ¡¿Por qué no te mantienes apartada de los chicos de las demás?! –. Gritó, y luego me dedicó una mirada de lo más envenenada.

La gente a nuestro alrededor comenzó a mirarnos. Todos iniciaron un cuchicheo completamente descortés.

Me dolió. Su falta de criterio fue de lo más cruel. Entendió mi preocupación por ella como envidia. Y descargó sus frustraciones en mí. Enseguida me dio mucha rabia, y sin duda, esa fue la razón por la que le contesté de tan mala manera.

–Mira, Michelle White, no tienes idea de las estupideces que estas diciendo. Ahora, puedes sentarte ahí, y escuchar las cosas que tengo para decirte, porque de verdad me importas, o puedes seguir haciendo el ridículo.

–-¡Oh! Había olvidado lo sabia que era Nessie Cullen… lo inteligente, lo encantadoramente hermosa. ¡Que tonta que soy por no darme cuenta de que no estoy a tu altura...! – Estalló de nuevo – ¿Sabes? Que las demás no seamos tan hermosas como tú, o tu amiga Malenne Blancquarts, no significa que no podamos ser felices… también tenemos sueños, y deseamos ser admiradas. Ustedes no son las únicas por la que los chicos de la universidad pueden suspirar.

– No metas a Malenne en esta conversación. Ella no tiene nada que ver. Se trata de ti y de mí. Te estoy diciendo que estas por salir con un chico que solo quiere tener sexo contigo, que no le importas en ningún otro sentido, y que cree que eres una santurrona estúpida. – Fui cruel, lo sabía, pero ella logró sacar esa faceta tan hostil de mi persona.

– ¡Eso es mentira! – Gritó – Sabes Reneesme… si estuvieras menos tiempo intentando provocar a todos los hombres que se te cruzan por el camino, podrías ver que el mundo no gira en torno a ti.

Y esa fue la gota que derramó el vaso. Lo que estaba diciendo era una de las mentiras más nefastas que hubiera escuchado.

– Realmente pensé que éramos amigas, Michelle. – Murmuré. – Pero has lo que quieras...

Salí corriendo, intentando contener las lágrimas de tristeza y rabia que Michelle había hecho aflorar en mí. Sobre la mesa dejé el dinero de la ensalada. No quería que me viera llorar, ni ella ni nadie. No, ese no era el lugar para hacerlo.

No sabía porqué había llegado a esa conclusión.

Solo sabía el dolor que me había provocado.

De verdad pensé que ella y yo éramos grandes amigas. Que podía orientarla sobre sus decisiones, que podía hacerla ver las cosas que la lastimarían. Me había equivocado. Mucho.

Las lágrimas comenzaron a escurrirme por el rostro, dejándome parcialmente ciega.

En el camino me encontré a Raphael que, seguramente, se encontraba solo porque su hermana estaba hablando con William. El se percató al instante de mi semblante alterado, y se acercó con cara de preocupación hacía mí. Antes de que alguno de los dos pudiera decir algo, me tiré en sus brazos, desbordada por el llanto que ya no pude controlar.

Me abrazó fuerte, y no preguntó nada.

Solo dejó que llorara la pena y la rabia.


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49 comentarios:

Pabli.sanz dijo...

Chicos por favor, comenten!!
Espero que les guste!


Pabli

Anónimo dijo...

me encanto.muchas gracias y sigue asi.

TZIPANI dijo...

estuvooooooooo... fantastico x fa publica ya el siguiente esta super interesante

Anónimo dijo...

Me encantoo!

paola dijo...

TE QUEDO FANTÁSTICO, ME ENCATO!!!!!

Javiera dijo...

:O q emocion!!no sabes como espero el proximo... porfa no te demores tanto!!

mickyta_argentina dijo...

Tengo varias cosas para decirte.
1: la historia esta muy buena, tenes imaginacion y esta bien redactada. Es, realmente, como leer un libro.
2: Raphael se esta enamorando de Nessi. Es obvio.
3: Ojala que a Michie se la violen, por pelotuda.
4: Seria muy interesante que, o vallan los cullen a visitarla de sorpresa y conozcan a los hermanos blac-nomeacuerdocomoseescribe, o que ellos acompañen a Reneesme a visitarlos por navidad.
5: Yo tambien soy de quilmes, asi que si no subis rápido otro capitulo, te busco y con los LPB (si sos de quilmes seguramente escuchaste hablar de ellos) te obligamos a que escribas mas. Se que no es fácil, yo tambien tenia mi fic, pero SUBIA CAPITULOS TODOS LOS DIAS, aunque sea cortos si no disponia de tiempo.
no te hagas el boludo y no tardes tanto en actualizar. si?

Anónimo dijo...

esta muy buenoo!!!
sos exelente!!! segui asi!!
besoos.
ya espero el siguiente capitulo!

Anónimo dijo...

ayyyyyyyyyyyyyy!!!!!! esta super chevere, bacano, geniaal, sin palabras de verdad,,, pero es verdad sube cada dos o tres dias, ni necesario es que sea a diario pero es que me cargas la semana imaginandome como sera el proximo capiotulo
ojala la sigas
Gaby

Maria Betania dijo...

muy bueno pabli.. raphael si quiere a nessie... cuidte... =)

Anónimo dijo...

muy bno el capitulo... espero q llegue pronto el siguiente capitulo.
Gracias y continua asi de bien :D

Magu! dijo...

Ay dios mio ya quiero saber como sigue tengo ganas de que Michelle se arrepienta y vuelva a ser amiga de ness me re enganche con la novela no puedo esperar u.u

Alecsia Cullen dijo...

Snif!! al final es tan inocente... dile que deje a ese Jake botado y se quede con Raph... jejeje...

Tengo nueva historia en mi Blog, se llama Infinito, la actualizo una vez por semana por lo menos.

http://desolydelluvia.blogspot.com/2010/09/infinito-introduccion.html

Patrulla Dragón dijo...

Me encanta la historia!! Gracias por compartir!!

Sary Madera dijo...

Excelente este capitulo me fascino...!!
Mira Pabli que ya son muchos los comentarios que piden capítulos mas seguidos... Bueno ps mira que se te va a armar una revolución aquí... Jijij
Nuevamente felicitaciones y sigue así que vas hacer muy grande!!

Galaxia dijo...

que bueno q ya actualizaste!! espero ya con ansias el próximo capitulo!! Ya quiero ver (leer) a Jake, Bella y Edward !!!!!!!!!!!

vivi denali dijo...

hola me encanto pabli esta super y me dio la idea de que raphael esta empezando a gustar de nessie por como la trato y lo tierno que fue al final aunque me pareció injusto lo que hizo michi con ness pero en la vida real son cosas que pasan y que después se arrepienten y dicen porque no escuche a mi amiga bueno me encanto el cap espero el otro se te quiere felicidades y continua así eres super bueno

julieta dijo...

ay la verdad q muy bueno este cap!!! subi pronto el siguiente!!! sos un genio!!!

Male dijo...

Esta de lo mas genial... hace q la imaginacion de uno vuele mas alla... espero con ansias el otro capitulo... Y no seria de mala idea que Raphael intente algo con Nessie...

Anónimo dijo...

me gusto mucho al igual que los demas... pero no me gustaria que rapha se viera envuelto con ness, ya ella tiene a jacob para que ilusionar a rapha...no me parece..pero bueno...pabli tu eres el escritor y tu eres quien decide que rumbo seguira la historia..recuerda que soy una de tus fieles lectoras y que estare esperando la proxima publicacion....
recuerda que se te kiere mucho
nohemi alvarez...desde colombia......

candy XD dijo...

me encanto!!!
sique escribiendo...pobre nessie todo lo que pasar..
=(
pero bueno escribe pronto

Anónimo dijo...

genial!!!! me encanto, de verdad, espero q subas capitulos más seguidos...

Anónimo dijo...

Dios mío que buena historia me atrapó y lamentó decirte que que creo que reprobare mi examen de anatomía por que en lugar de estudiar me puse a leer todos los capítulos aunque no me arrepiento están geniales me he vuelto tu fan
Sigue así porfa :D

Anónimo dijo...

estubo muy frinooo el capituloo de verdad no me gusto la forma en que michiiii trato a nessii y rahp le esta gustando nessi pero bueno son cosas que pasann el la vidaaa espero el capitulo 13 con ansiasss

Anónimo dijo...

wooow que bien ness y rahp!!! si a mi si me encanta la idea!!!!! ojala y que si pase algo!!! seria muy interesante!!! de verdad que con este capitulo si me quede super molesta por que queria mas... jajaja.... muy bueno este capitulo!!!! felecidades!!!! espero el proximo.... muy pronto!!!

Meel dijo...

la vdd Pabli, me encanta como escribis! se que si seguis haciendolo te irá muy bien y tendras mucho exito! me encanto el capitulo! espero ansiosa el proximo!

Anónimo dijo...

Hola ayer por casualidad enrredando por ahí te descubrí, y weno que decirte...estoy superenganchada desde anoche ya me e leido hasta el capitulo 4º y la verdad que cada vez me engancho mas y mas....es la 1:20 de la mañana aki en España y deberia estar ya metida en la cama, ya que mañana madrugo para trabajar pero ya ves, lo has hecho tan bien que me enganchaste por completo al igual que los libros en su epoca.

Me gustaria Felicitarte por este gran trabajo y decirte q creo q no podre parar d leerte... asiq sigue asi.Figura¡¡

Mirny dijo...

muy buenoo!! pobre Nessie!! coincido con alguien demas arriba qe dijo qe Raphael se esta enamorando de Ness.. espero qe Michelle se de cuenta temprano qe HDP ese Steven ¬¬ lo odio!! (si podes hacer qe le pase algo bn feo mejor jaja) .. vivis en argentina?! yo tmb!! jeje

segi escribiendo! tendrias qe hacer un libro!!

valitaunseen dijo...

Hola! soy nueva en este blog, llegué gracias a la pag de fb :D Debo decir qe está espectacular, tienes un talento enorme, además posees esa capacidad de dejar con un suspenso qe te mueres xD Te qedas inevitablemente enganchada a la historia ;) me ha encantado completa, completa... Espero con ansias el sigiente, tengo entendido qe actualizas los jueves??? Bueno no importa. Sigue así.

Cuidate y saludos desde Chile ^_^

Anónimo dijo...

muy bueno me encanto todo si es verdad que el otro vampiro se esta enamorando de ella me gusta mas porque jake es un lobo y yo soy del team de los vampiros

saluditos desde Vezuela.
!sigue subiendo, que cada vez se pone mas buena¡

Fran Sazo dijo...

Pabli, mas vale tarde qe nunca, como te dije estaba copadisima con la U, pero siempre tenia presente comentar el capitulo, qe dicho sea de paso, me encantó, así como cada uno qe escribes! Espero con ansias el proximo, y digo con ansias porqe ya me encantaria qe Nessie saliera de vacaciones para qe vaya a Forks y poder saber de nuestros bellos vampiros.
Exito Pabli, eres un genio y lo sabes!
besitos , Bye

Anónimo dijo...

es lo maximo aunque recien voy por el octavo capitulo

Anónimo dijo...

Hola! Olle te quiero decir que tienes un talento tan especial como espectacular! escribes muy bonito y eso me parece genial! por ahy lei en facebook que estabas buscando ideas para el capitulo siguiente y pues yo tengo unas ideas y me encantaria algo un poco mas fuera de lo comun algo mas de accion por ejemplo que a michie le dieran su merecido por boba y llamara a nessie a mitad de la noche a que la recojiera o algo asi, como es obvio nque raphael se esta enamorando de nessie seria chevere que llegara jacob y pasara algo con raph que se conocieran y noc que raphael le exprese sus sentimientos a renesme o quiza un enfrentamiento entre raph y jacob, que michie y nessie volvieran a ser amigas, que algo le passara al bobo de steven collins no es justo que se quede sano y salvo, depronto que incluyeras mas a bella y edward... la verdad escribes muy bonito pero te hacen falta ideas y creatividad a mi me encanta leer en todo el sentido de la palabra y wuuaauu ¿cuantos años tienes acaso?? porque tienes un talento MUY ESPECIAL que no se te olvide nunca..
Dessde Colombia!!
chaoo espero el proximo capitulo con ansias!!

Anónimo dijo...

waow me encanto se keda corto para este capitulo.
talvez logre expresar la palabra mereketecontramegaarchisuperextramegaencanto.
tienes mucha imaginacion i talento y me gustaria que michelle llame a renesmee para pedirle ayuda seria muy bueno y que a esteven collins (o como kiera que se escriba) le pase alho malo porque en verdad ese chico no merece estar sano i salvo
Publica pronto xfa xq rebizo todos los dias y me desespero y ahhhhhh (pero que conste sin presion, trankilo , yo se q cuesta mucho escribir un capitulo xq lo intente y se me seco el cerebro, asi q SIN PRESION pero publica pronto)
gracias x escribir .
Fernanda (super fan de tu blog)
Nicaragua.

Anónimo dijo...

esta zuoer gennial a historia sigue eskribiendo asi i no t demores tanto ia no aguanto laz ganaz de leer maz

atte:una fan de merida yucatan kizez

Ericka R. dijo...

gEniallll, SimplEmente maravillosoooo. cada capitulo me gusta mas. Sigue adelantE. FELICIDADES!♥♥♥

Anónimo dijo...

. "Lo que estaba diciendo era una de las mentiras más nefastas que hubiera escuchado."
Se dice "Lo que estaba diciendo era una de las mentiras más nefastas que habia escuchado"

Anónimo dijo...

*hubiera seria un futuro indefinido

Anónimo dijo...

Me ENCANTO......esta super!! sigue escfirbiendo y publica pronto

Anónimo dijo...

SI LO PUBLICA LO METEN PRESO!
ESTAN TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS!

Pabli.sanz dijo...

No forma parte de mis planes publicarlo, además, que los derechos estan reservados NO ES NOVEDAD porque si leiste en DISCLAIMER de ARRIBA se expresa CLARAMENTE que los personajes no me pertenecen.

Pabli

Anónimo dijo...

estan muy buenos los capitulos,espero q nessi intente tener una relacion con raphael,pero q luego regrese con jacob,y habla un poco mas de los cullen

Anónimo dijo...

hey q les pasa nessi solo es de jake y viciversa,,no puede ser q en esta historia pase nessi mas tiempo con otros personajes q con su propia familia o jake...q entren en eccena luego y no los saquen si no q sean parte de la historia..no q solo hablando por telefono ban a pasar.---y no me gusta q le este mintiendo a jake se ve como si no le importara ..lyon

Anónimo dijo...

GUAAAOOOOO QUE CAPITULO TAN LLENO DE EMOSINES SIMPLEMENTE ME ENCANTO..............

Isabel Ng Wu dijo...

Me dio mucha tristeza por reneesme!!
Pero este fue un capiitulo fascinant y lleno de emociones fantastiicas

Lisy dijo...

Que buen suspenso dejaste al final,todos te piden que continues rapido y te dan sus ideas de cosas que deberias escribir.
A mi me parece que tode lo que vas relatando esta perfecto en tu historia. Si Nessie se encuentra sola y lejos de su casa es normal que los relatos sean de sus nuevas amistades y sus aveturas.Su familia esta lejos y su prometido tambien asi que no puedes escribir mucho de ellos.

Besos y abrazos con cariño,

LISY

Anónimo dijo...

que idiota es michell... pobre ness... kt

Anónimo dijo...

esta padre tu historia solo q se torna un poco repetitiva y algo cansada. una observacion en este capitulo dices q seran vacaciones de navidad y en un capito anterior no recuerdo cual es dices q son de semana santa.

Anónimo dijo...

me encanta la historia aunque apenas la este leyendo sigue asi¡¡¡¡