Antes que nada quiero darles la bienvenida, muchas gracias por visitarme y leer esta historia, la que tanto disfruté escribiendo.

Nada podría hacer para agradecérselo,

Pablo Sanz.


Disclaimer

Los Personajes de esta historia no me pertenecen. Son propiedad de la señora Stephenie Meyer, autora de la Saga Crepúsculo, y por lo tanto, esta novela es solamente un Fan Fiction de mi autoría, que no guarda relación alguna con ella o cualquier otra cosa referente a su persona.
Aclaro esto, para evitar malos entendidos.

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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Capitulo Diez: Y la leona se enamoró del Cordero.




Bueno, esta es la recompensa a su esfuerzo...
Mil personas en menos de dos dias!!!!!

Gracias a todos aquellos que apoyaron nuestra causaaa!

Los quiero...

Pabli

Y la leona se enamoró del cordero

¿Cómo me llamaste? Le dije algo sobresaltada.

Te llamé Nessie, creí que ese era tu apodo. – Dudó.

Sí, lo es, pero jamás te lo dije. ¿Cómo es que lo sabes? – Lo interrogué de inmediato, demasiado asustado con el asunto.

Bueno, – Admitió. – La verdad es que ya se varias cosas de ti. No me las has dicho, pero tengo un talento natural como para averiguarlo.

Eso me apaciguó un poco, pero a decir verdad, no sabía a ciencia cierta que decir o que pensar. Lo único en lo que la poca experiencia que tenía pudo ayudarme, fue para suponer es que era un lector de mentes, como mi padre.

Estábamos los tres sentados en esa superficie pulida, observándonos. Él no desviaba su mirada de la mía, y por más que intentaba hacerlo, no podía sacar mis ojos de los suyos. Algo en él me daba miedo y curiosidad al mismo tiempo.

Antes de que pudiera sacar más conjeturas con respecto a su don, dijo:

Veo el presente de las personas. Veo sus emociones y un eco de sus pensamientos, aunque no puedo leerlos. Si me concentro lo suficiente, es como si estuviera dentro de su cuerpo, viviendo lo que sea que la otra persona haga.

No podía imaginar lo que acababa de decirme.

En cierta forma, es como si mi consciencia se trasportara al cuerpo que quiero observar. Puedo ver donde se encuentra, localizarla. Por eso el otro día cuando nos seguías, ingresé a tu mente, y pude ver unas cosas, pero me resultaba difícil asimilarlas, no es como la mente de un vampiro o un humano, es más compleja, trabaja de una forma diferente.

Intentaba entender con profundidad lo que me decía.

– ¿Eres una especie de rastreador? – Pregunté.

Raphael dudó un segundo, analizando mis palabras.

– Creo que sí, pero es algo más complejo. – Dijo al fin. – No es un instinto lo que me hace ver lo que las otras personas. Lo más dominante es la capacidad con la que percibo sus reacciones. Los recuerdos son complicados de avistar. Los pensamientos no se me presentan en palabras.

Vaya, que don tan interesante. Solo dije. En verdad no tenía un comentario lo suficientemente bueno como decir. Tal vez era tonta, porque a pesar de eso, no podía terminar de entender la rara naturaleza de su don.

¿Como lograba hacer eso? ¿Acaso había dicho que era capaz de entrar en el cuerpo de otra persona? ¿Qué clase de don era ese?

¿Tu tienes uno? Preguntó Malenne.

Sí, también tengo uno. No es gran cosa ahora que me cuenta esto tu hermano.

Ningún don es poca cosa. Dijo Raphael

Puede que tengas razón. – Dudé, escogiéndome de hombros antes de proseguir. – Puedo introducirles pensamientos en la mente de los demás. No es tan eficiente con una ilusión, porque me cuesta crear una continuidad, y la persona que ve las imágenes, las observa desde mi óptica. También puedo introducir voces en la mente de las personas. Sirve para engañarla durante un tiempo, y es muy útil cuando quiero que vean algo de mi interés.

¡Es muy interesante! Jamás se me hubiera ocurrido llamar poca cosa a ese poder. – Observó el vampiro.

Gracias, es útil como ya dije. Resulta también divertido en algunas circunstancias. Pero conozco gente con dones realmente magníficos y muy útiles, muchísimos más asombrosos de lo que yo soy capaz de hacer. Mi familia sin ir muy lejos, esta llena de talentos naturales muy poderosos. Le comenté a Raphael.

Sí, claramente hay algunos entre nuestra gente que posee talentos defensivos y ofensivos realmente brillantes. – El miró de constado a su hermana, ese gesto, despertó mi curiosidad.

¿Y tu Malenne? ¿Tienes algún don? Pregunté, aunque me resultaba difícil hablarle directamente, sentía su tensión.

Ella sonrió, su perfección me hizo bajar la guardia.

Sí, lo tengo, aunque no lo uso con frecuencia. – Explicó lentamente, como si se estuviera dirigiendo a un niño de dos años. Uno al que un adulto le habla con palabras fáciles y con deliberada lentitud. Desvió la mirada un poco, observando a su hermano. Parecía que como si le estuviera preguntando algo. Él asistió ligeramente, tal vez demasiado, porque tan solo un segundo después de ver el gesto, dudé si en verdad había existido, o no había sido solo una jugada de mi imaginación. – Si toco a una persona puedo quebrar su voluntad. Durante un momento puede hacer lo que yo quiera. Dura solo un poco más de unos minutos, pero es suficiente para lograr que haga cualquier cosa.

Me estremecí de un modo completamente involuntario. El escalofrío que recorrió mi cuerpo fue muy violento, y ella lo notó.

Se limitó a mirarme y sonreír aún más.

Por eso te digo que no lo uso con frecuencia, no me gusta la idea de gobernar sobre los demás. Aunque mentiría si te dijera que no es un don poderoso. – Apuntó al final.

Que poder de lo más extraño, pensé. Conocía gente que daría cualquier cosa por tener ese singular don. No dudaba para nada de su palabra. Sin duda sería poderosa. Eso me llevó a pensar en las posibilidades que tendría ella con ese talento. Aro estaría impresionado, y seguramente querría que fuera una de sus joyas preciadas.

¿Nunca has intentado proyectarlo? Pregunté

– ¿Te refieres a si he intentado utilizarlo sin necesidad de contacto físico? – Corroboró antes de responder.

– Sí, exactamente eso. – Dije con un poco más de confianza en mi voz, ahora que no parecía ni la mitad de lo enojada que antes.

No, jamás. No lo veo necesario. – Dudó un segundo antes de proseguir. – Solo funciona si toco a la persona, de otra forma es imposible. Nunca intenté hacerlo de otra manera. – Agregó.

Yo si lo he proyectado, practiqué bastante y ahora puedo introducir pensamientos sin tocar a la gente, antes debía hacerlo. Aunque el efecto es más intenso si toco a la persona.

Ella me observó durante un momento. Su mirada ya no era hostil, aunque reflejaba alguna que otra emoción que no pude precisar en ese momento.

Algún día, si quieres, te mostraré de lo que soy capaz. Todavía no he encontrado a nadie apto para resistir. Una sonrisa relajó por completo sus labios llenos, hermosos hasta lo imposible.

Raphael nos observaba, no podía percatarme si me miraba más a mi o a su hermana. Era como si ambas fuéramos estatuas y el un turista en algún museo. Me sentí rara ante su atención, porque era diferente a la mirada de un humano curioso. Entonces recordé que todavía no les había contado lo que era. Tal vez su curiosidad provenía de ello. Antes de que se me ocurriera que decir, habló para nosotras:

– Renesmee... ¿Eres un vampiro? – Preguntó con duda.

Suspiré fuerte antes de responder. Era hora de dar las explicaciones correspondientes.

– ¿Parezco uno? – Dije, en vez de contestar directamente a su pregunta.

Ellos dudaron, mirándome de nuevo con el recelo inicial. Mi mano estaba apoyada sobre la piedra pulida que nos servía de trono, y Malenne comenzó a acercar la suya lentamente. Pude darme cuanta que fue lo que quería sentir. Antes de que nuestras pieles hicieran contacto, emprendió la retirada. Había percibido el calor sofocante que irradiaba mi cuerpo sin tener la necesidad de tocarme.

Ladeó su cabeza y miró a Raphael, que había comprendido perfectamente el gesto que realizó ella.

– No eres humana. – Sentenció Malenne al mirarme de nuevo.

Bueno, entonces creo que ya es momento de que nos cuentes tu historia, Renesmee. Dijo Raphael.

– Tal vez no entiendan mucho al principio, pero manténganse atentos, cerca del final todo cobrará sentido. – Susurré mirándolos.

– Esperemos que tu historia sea tan interesante como tú. – Respondió el vampiro.

Sonreí, algo intimidada por sus semblantes de ángeles. ¿Cuánto más habían visto ellos del mundo? ¿Cuan antiguos podrían ser? Eso era algo que no podría adivinar. Sus apariencias eran jóvenes. Cerca de mi misma edad. No aparentaban mucho más de veinte años ninguno de los dos. Pero eso era arbitrario al momento de sentar un criterio para descubrir algo.

En un momento, pensé en directamente mostrarles mi historia, pero luego deseché esa idea, no los conocía, y no tenía idea de cual sería su reacción ante el flujo de imágenes que recibirían si utilizaba mi don. Opté por la manera más tradicional para que conocieran mi historia, la cual era tan singular, que hasta podría llegar a creer que les estaba tomando el pelo.

Pero eso no iba a pasar, ellos estaba dispuestos a escucharme.

Busqué las palabras para empezar con mi relato. Respiré profundo y simplemente salieron solas de mi boca, como si estuvieran contentas de poder contar esa gran historia.

“Bueno, como ya dije, soy de Forks, mi familia ha vivido en ella y en estas localidades desde ya mucho tiempo. Se han trasladado por los últimos cien años. Como sabrán, dadas las circunstancias climáticas de estos lugares, podemos tener una vida casi normal, pues es escasa la luz solar.

La última vez que se instalaron en Forks, hace casi diez años, mi padre, un vampiro, conoció a mi madre, una humana joven y hermosa...”

Disculpa, ¿Dices tu padre por tu creador?

No, eso es parte de la historia, ya llegaré a eso.

Sus rostros reflejaron una gran curiosidad.

“Ellos se enamoraron desenfrenadamente, hubo muchos obstáculos en el medio, pero al final, hace ya mas de siete años, se casaron.”

Espera, ¿pero que pasó entonces con tu padre humano? Tú ya eras una adolescente cuando tu madre se casó con un vampiro. Realmente no entiendo. ¿Te convirtió tu padrastro a ti y a tu madre? No me lo parece. Tu corazón late, pero tu piel luce tan impenetrable como la nuestra.

No, Raphael, yo todavía no había nacido cuando mis padres – enfaticé las palabras – se casaron.

Y Con toda esa confusión en sus rostros, proseguí con mi relato.

“En su luna de miel, mi madre todavía era humana, y pese a que era peligroso que ella y su nuevo esposo intentarán siquiera hacer el amor, lo hicieron, y como fruto de ese amor tan grande que se tenían, me concibió. Al cabo de un mes, yo nací, y casi la maté, pues su condición de mortal la debilitó mucho a lo largo del corto embarazo. Pero mi padre actuó a tiempo, y en el mismo momento que nací, mordió a mi madre y ella se transformó.”

Sus semblantes se quedaron paralizados ante mis últimas confesiones. Las conjeturas dominaron todos los planos de sus bellas caras.

“Crecí muy rápido. Soy mitad humana y mitad vampiro, tengo la piel dura pero la sangre caliente, puedo alimentarme tanto de sangre como de comida humana. Estoy viva, hasta donde sabemos, mi corazón seguirá latiendo, por lo menos otros ciento cincuenta años más. Puedo dormir, no necesito hacerlo con tanta regularidad como los humanos, pero mi energía no es inagotable, a veces también estoy exhausta. Hace unos meses cumplí los siete. Se supone que a partir de ahora no envejeceré más. Y hasta ahora, desde ese momento, no he notado cambio alguno.

Cuando tenía unos meses, una amiga de la familia nos visitó, me vio de lejos, por lo que no reparó en el latido de mi corazón ni en que fluía sangre por mis venas. Pensó que era una niña inmortal. Huyó, y acusó a mi familia con los Vulturis.”

Las caras de Raphael y Malenne se desfiguraron de terror.

Los Vulturis... Suspiró Malenne.

“Ellos llegaron al cabo de un mes, dispuestos a matarnos a todos por el supuesta delito que los Cullen, ese es nuestro apellido, habían cometido. Mi familia había tomado la decisión de reunir testigos, no para luchar, sino para detener a los Vulturis el tiempo suficiente como para que nos escucharan. Pero ellos no venían a razonar o a descubrir nuevas formas de vida, venían a destruir y a conquistar nuevas adquisiciones.

Mi madre, que en ese tiempo era una neófita, pudo detenerlos gracias a su gran poder. Es un escudo, por lo que anuló todos sus poderes y ellos se quedaron desnudos ante los dones de nuestra familia y aliados, por lo que tuvieron que huir para salvar el pellejo.

El resto solo son recopilaciones de lo buena que ha sido la vida conmigo. Crecí feliz con mis padres, mis tíos y abuelos y varias personas más que tanto amo y respeto.

Hasta que se me ocurrió que era tiempo de cambiar un poco de aire. Como ya no tengo por qué estar resguardada en la casa de mis padres, me atreví a venir hasta aquí y conocer el mundo y comenzar a cultivarme un poco.”

Ambos asistieron en silencio.

Eso es todo, chicos. Dije, asombrada de la naturalidad con la que fui capaz de contarla.

Corta, pero muy interesante, Nessie Dijo Raphael sonriendo.

La nuestra es mas violenta como ya veras, y no tuvo un final tan agradable. Dijo en un susurro Malenne.

– ¿Acaso pasó hace mucho tiempo? – Pregunté.

– Tal vez demasiado... – Susurró el vampiro.

Quería que me la contara, pero antes tenía que hacer una pregunta, una que tenía quemándome la lengua desde el mismo momento en el que los vi.

– ¿Por qué son vegetarianos? – Solté, entonces.

– ¿Vegetarianos? – Se extrañaron ambos.

Claro, ese era nuestro chiste privado. El modo en el que los Cullen nos llamábamos a nosotros mismo. Evidentemente no era el término que ellos utilizaban para referirse a este modo de vida.

– Vegetarianos... ya saben. ¿Por qué no cazan humanos? – Expliqué.

Los dos rieron, seguramente por la doble connotación de la palabra.

– ¿Tú de que te alimentas? – Preguntó Malenne. – ¿Cuándo dijiste sangre... a que tipo te referías?

– Animal. Todos los Cullen nos alimentamos de sangre animal. Mis ojos son marrones, porque así eran los de mi madre cuando era humana. Pero los de todos ellos también son dorados.

Eso logró asombrarlos.

– Bueno, la respuesta a tu pregunta, esta en nuestra historia. – Dijo en un tono muy bajo la vampiresa rubia.

Raphael se aclaró la voz y empezó con su relato:

“Viví en 1806, en Paris. En ese tiempo gobernaba Napoleón, y había mucha incertidumbre, pues existían los que sostenían que se estaba mejor que en la época de Luís XVI, y otros que afirmaban que era mejor que volviera la realeza, pero que se le quiten ciertos privilegios, para no repetir tanta carnicería. Las calles parisinas estaban plagadas de personas que morían de hambre y victimas de la peste, pobres que limosneaban centavos para sobrevivir al frío. La revolución que derrocó a la monarquía no había cambiado esencialmente nada. Los menesterosos no tuvieron soluciones a sus problemas, los ricos seguían nadando en toneladas de oro, y aquellos que nos manteníamos al margen, rogábamos porque no se acabara nuestra buena suerte. Mi familia era una de las pocas que no se vio afectada por ese levantamiento, pues nuestro pasar era bueno, y el hambre, la guerra y la muerte eran parte de una realidad lejana, que creíamos que nunca nos iba a alcanzar.

Mi padre era un comerciante. Era un buen hombre, trabajador y perseverante, pero terriblemente soberbio. Nunca nos llevamos bien, en principio porque era demasiado parecido a él. Podría afirmar que tengo todas sus virtudes, pero también la mayoría de sus defectos. Discutíamos continuamente, pues yo siempre he tenido un carácter fuerte, pero a pesar de todo, lo amaba, y sé que él me amaba a mí.

En esos días Malenne tenía 3 años, y era la menor de nuestra familia. Teníamos dos hermanos, Fillippe y Virgine, eran pequeños, creo que tenían diez y quince años, respectivamente. Esos recuerdos son muy nebulosos, y no puedo estar completamente seguro de ello. Yo era el primogénito, el que debería algún día hacerse cargo de toda esa basta riqueza que le pertenecía a nuestra familia. En esos días, un muchacho de mi edad ya era un hombre, que debía sentar cabeza, responsabilizarse de su vida y comportarse según la clase a la que pertenecía... Nadie tenía en cuenta tus pensamientos. Para los burgueses lo más importante era hacer dinero, nadie se ponía a pensar un segundo en nadie más que no fueran ellos mismos.”

Raphael hizo una mueca, demostrando lo en desacuerdo que estaba con ese pensamiento.

“Una noche, después de otra violenta discusión con mi padre, abandoné mi hogar y vagabundeé por las calles de Paris. Hacia calor, pues era verano. Fui a una taberna de mala muerte y pedí mucho alcohol, más del que hubiera podido tomar. Era joven, tenía casi veinte años. Me emborraché como nunca antes, bebiendo licores y otras bebidas cuyos nombres ni siquiera conocía, pero que mi cuerpo no estaba en condiciones de soportar. Cerca de las tres de la mañana abandoné ese agujero de perdición y decidí volver a casa. Me había puesto ebrio solo para molestar a mi padre, que odiaba el alcohol, y decía que este era el refugio de los débiles y los fracasados. Estaba y estoy de acuerdo con él en ese pensamiento, pero era inmaduro y tonto, por ese mi comportamiento.

De camino por las calles, escuché un grito. No estaba en condiciones de proteger a nadie, pero igualmente me acerqué hacía el lugar de donde había provenido. Entré en un callejón oscuro y entonces la vi.”

El semblante de Raphael se distorsionó, era una mascara de dolor, aunque en sus ojos pude identificar la nostalgia. Estaba allí, aunque escondida.

“Era el ser más hermoso que jamás había visto. Tenía la piel increíblemente blanca y, bajo la luna, emitía un resplandor misterioso que resaltaba su magnificencia. Su rostro era perfecto, inimaginablemente hermoso. El cabello le caía en bucles azabaches hasta los hombros. Los ojos brillaban en su semblante pálido, y sobresalían macabramente entre todos los planos de su cara. Era alta, con un cuerpo que parecía una obra de arte. A sus pies yacía un hombre, desangrado y muerto.

Me quedé allí clavado. Temeroso de mí destino. Ella se acercó, con esa mirada escarlata que me heló la sangre y logró paralizarme. Cuando dijo que no tuviera miedo, su voz de sirena terminó por devastar mi guardia.

Me preguntó mi nombre, cuanta edad tenía y que hacia por las calles a esas horas. En ningún momento pareció que fuera a atacarme.

Estaba saciada.

Hablamos un tiempo largo, parecía fascinada con las cosas que le contaba, aunque de hecho la vida que llevaba era muy poco emocionante. Cuando me percaté de que no me había matado, el sol ya estaba saliendo por el horizonte y entonces de un momento a otro desapareció.

Volví a casa, cuando el sol asomaba por entre las copas de los árboles, deslumbrado por semejante aventura, y deseoso de volver a verla. La noche siguiente, aguarde a que dieran las tres, sentado en mi cama. Cuando el reloj dio tal hora, me deslicé por la puerta, y comencé a caminar por la cuidad.

Esa noche no apareció.

Pasaron los días, y cuando ya comenzaba a creer que lo había soñado, una noche ella apareció en el umbral de mi ventana. Era la diosa de la perfección, de la belleza.

Se acercó a mi cama, y luego de acariciarme el rostro por unos minutos, me besó. Sus labios eran fríos como el hielo y duros como la piedra, pero me provocaron una pasión sofocante. Todo su cuerpo era duro, pero perfecto. Era como una escultura de hielo tallada por el más habilidoso de los artistas. Y en ese momento era mía.

Me contó todo, quien era y su condición. Su nombre era Julia.

Nos vimos cada noche desde ese momento. No se cuanto tiempo pasó, ahora no lo recuerdo, todas las imágenes que tengo son solo escenas discontinuas y borrosas que no me sirven de nada...

Ella acudía a mi habitación y nos besábamos toda la noche.

Una de esas tantas veladas, decidimos pasar al siguiente nivel. Me había explicado que era peligroso, que podía morir si ella perdía el control mientras era prisionera del éxtasis, pero no me importó, fui lo suficientemente tonto para aventarme a lo desconocido, sin saber que era lo que estaba arriesgando.

¿Sabes? No entendía con suficiente profundidad la naturaleza de Julia, porque si lo hubiera hecho, habría pensado en frío... y las cosas hubieran sido muy diferentes...

Cuando era humano, conocerla fue algo completamente extraordinario. No comprendía el desafío que es ser un vampiro. Creo que pensaba que era lo mismo que ser mortal... Pensaba que entendía el concepto de la sed, y el de todas las demás cosas que ella me había contado. Quizás estaba demasiado deslumbrado por las ventajas de ser inmortal, y no vi todas esas cosas negativas que ahora conozco.

Pero la impulsividad me nubló el razonamiento.

Fui estúpido, y estoy pagando por ello.

Por precaución, la noche que decidimos hacerlo nos encontramos en un bosque cercano a la cuidad.

Comenzamos como siempre, besándonos y acariciándonos lentamente. Luego, cuando hacíamos el amor, al principio solo experimenté placer. Recorrí su cuerpo de mármol con mis manos, demasiado ocupado en hacerla mía como para prestar atención en otra cosa. Pero de un momento a otro, sus dientes estaban clavados en mi cuello. No pudo detenerse a tiempo, y cuando lo hizo, ya había demasiada ponzoña corriendo por mi cuerpo. Hasta el día del hoy sigo pensando que incluso tuve una suerte inmensa en estar vivo, aunque sea de esta forma... pudo controlarse como para no matarme, y eso es algo que siempre agradeceré.

Entonces el fuego comenzó a arder en mí ser. El dolor era terrible, Latigazos de fuego que me quemaban de adentro hacia afuera. Deseé la muerte en cada momento. No se cuando tiempo pasó, si un día o mil, pero de pronto el dolor comenzó a cesar.

Mi mente pudo trabajar con más calma. Y cuando mi corazón latió por última vez, pude levantarme.

Ella estaba allí. Me miraba con la culpa en el semblante. Me pidió disculpas una y otra vez... me dijo que ella no quería esto para mí. Que no merecía castigo como ese.

Yo no sabía que pensar. Por un lado experimenté el poder de mi nueva condición, pero también la sed que me quemaba la garganta.

Era algo irreversible.

Pero ella no tenía la culpa, era su naturaleza. Pasó la única cosa lógica que puedes esperar cuando un humano y un vampiro están ante tanta proximidad...”

Raphael me miró. Claro, mis padres era la excepción a esa lógica que el evocaba. Ellos habían echo el amor cuando mi madre era humana, y había sobrevivido. Aunque había una diferencia, el amor inmenso de mi padre hacía su esposa. El jamás le hubiera hecho daño, porque la amaba, realmente la amaba.

Tal vez el caso de Raphael había sido distinto.

“No podía volver a casa. Era peligroso y no me recocerían.

Ella me dijo que viajara con ella, aunque vi en sus ojos que eso le resultaba un pesar enorme. Desde el primer segundo en el que desperté, mi don me hacía intuir todas esas cosas. Yo era un neófito en ese momento, voluble e inmaduro, y Julia era una vampiresa libre, que recorría el mundo sin tener en cuenta las fronteras o las distancias. Era ese tipo de persona que no puede estar todo el tiempo en un solo lugar. Iba a ser como una piedra en su zapato. Una molestia, incomoda e inmortal.

Nunca lo dijo, pero durante los día en los que estuvimos en ese bosque pude darme cuenta que yo no había sido más que otro mortal en su larga vida.

A veces me pregunto si no habré sido el primero o el único que terminó así...

Por eso no la acompañé, porque me di cuenta de que ella no quería que lo hiciera. Lo había dicho solo para intentar el error que creyó cometer... aunque de hecho, no había sido su culpa, no toda por lo menos.

Era yo el que tenía la responsabilidad de todo lo que había pasado, y de todo lo que pasaría después....

Lo cierto es que la amaba. Tal vez aún lo sigo haciendo. Ha pasado tanto tiempo, que ni siquiera puedo tener el claro eso... Creo que no soy lo suficientemente maduro como para saber que es lo que siento.

Tal vez ella también sentía algo por mí, tal vez estaba enamorada de mí. Pero seguramente no era lo suficientemente intenso como para estar conmigo para siempre... un vampiro sabe cuando ama profundamente, porque el sentimiento es tan penetrante que se vuelve insoportable, y este no cambia a través del tiempo. Pero no es lo mismo estar enamorado que amar...

El verdadero amor es duradero, y vive para siempre, incluso aunque las personas que lo sienten no lo hagan. El enamoramiento es volátil, espontáneo, demasiado pasional y peligroso, nos puede hacer cometer errores.

Ella sabía que lo que sentía por mí no era profundo, por lo que no quería que fuera con ella.

Me explicó las reglas que rigen el mundo de las criaturas de la noche y me dijo que tuviera cuidado. Calmó mi temperamento inestable de neófito lo mejor que pudo. Me enseñó todo lo que tenía saber.

Luego se fue y jamás he vuelto a verla desde ese momento.

Me escondí en aquel bosque, solo, luchando contra la sed, pues era peligroso salir de caza por la cuidad, ya que era un novato.

Pude escuchar desde lo profundo del bosque como las noches posteriores a mi desaparición, la gente se adentraba en la espesura de los árboles, llamándome. El oído de un vampiro es mil veces más poderoso que el de un humano, aunque eso ya lo sabes. Mi padre había iniciado una búsqueda, pero yo nada podía hacer. Mi camino estaba ahora lejos del de toda mi familia. Había tomado las decisiones equivocadas, y debía afrontarlo. Me doliera lo que me doliera.

Una noche, unos meses después de mi conversión, escuché como alguien se adentraba en mi territorio. En ese tiempo había evitado alimentarme, por temor a que me descubrieran, pero la sed fue más fuerte, y fracasé en un par de ocasiones. Corrí desesperado por el bosque, oliendo ese aroma que me hacía agua la boca. Estaba ciego por la sed, por lo que apenas vi a la persona que ataqué. Cuando ya estaba saciado, observé a mi victima. Era mi padre.”

Contuve el aliento, presa del horror. Las miradas de aquellos dos hermosos ángeles se encontraron, se veía el dolor en sus ojos. Un dolor demasiado fuerte como para siquiera intentar entenderlo, un dolor que traspasaba los limites de lo que conocía.

“No podía creerlo. Me desplomé sobre su cuerpo, prácticamente desecho por la fuerza innecesaria que había utilizado al darle caza. Todavía estaba vivo. Sus ojos verdes estaban abiertos. Enfocó su mirada en mí, y me di cuenta de que me había reconocido. Aún después de todos los cambios que había hecho la transformación en mi rostro. En ese momento, me di cuenta de que no importaba lo mucho que hubiera podido aborrecerlo por las muchas discusiones que teníamos. Era mi padre... y lo había asesinado. Sonrió por ultima vez antes de morir, y con sus ultimas fuerzas, susurró: Raphael, cuanto me alegra que estés bien... entonces el brillo de sus ojos desapareció, y se marchó de la mano con la muerte.

Me dio asco lo que hice. Pero era tarde, mi padre estaba muerte en el suelo, sin una gota de sangre en sus venas. Corrí, lejos de todo aquello. No me detuve por días. Y cuando ya creí que estaba lo suficientemente lejos, comencé a disminuir la velocidad.

Permanecí en España unos años, escondido y en completa soledad. No conocía el idioma y no me encontré con ningún otro vampiro en todo ese tiempo. Estuve alimentándome tan poco que me debilité hasta el límite, pero no moría. Si hay una forma certera de abandonar este mundo sin la ayuda de nadie, no la he descubierto, porque perdí la cuenta de las veces que intenté matarme. Una de esas noches, oí como un animal merodeaba por la cercanía. Fue instintivo, Me abalancé sobre él y lo maté, bebiendo su sangre. Su sabor no era el mismo, desde ya, pero logró controlar mi sed y recuperarme de mi estado lamentable.

Comprendí al instante que era lo que tenía que hacer. No he vuelto a probar la sangre humana desde entonces. Haber matado a mi padre fue lo peor que podría haber hecho jamás, y no me alcanzará la eternidad para pagar por mi error.

Viajé unos años más, y cuando decidí que ya estaba listo, volví a Paris. Quería ver a mi madre y a mis hermanos. Ya habían pasado más de quince años desde que me hubiera convertido. No podía especificar el tiempo, porque vivía al margen de cualquier civilización, y cuando deambulas solo y desvalido, no reparas en las fechas.

El día estaba nublado cuando entré a la cuidad, había cambiado sustancialmente desde que la abandoné. Caminé por la calles y pude ver como la gente me observaba. Tal vez me reconocían, pero lo cierto es que no me interesó. Estaba muy diferente a mi condición humana para preocuparme. Me escondí en un callejón, a la vuelta del que había sido mi hogar. Vi salir a mi madre y lo único que pude notar es que estaba muy diferente, la vejez y la tristeza, sin duda, habían hecho su trabajo.

No podía acercarme a ellos, no importaba que el tiempo hubiera pasado. Comencé a preguntar por la cuidad si alguien conocía a los dueños de la casa Blancquarts, pues me interesaba adquirir la propiedad. Los vecinos, tan amables como entrometidos, me contaron todo lo que necesitaba saber. Nuestros hermanos habían muerto de tuberculosis y la única que quedaba luego de esos 19 años era Malenne. Ya estaba convertida en toda una señorita, muy hermosa, además.”

Raphael miró a Malenne y sonrió suavemente. Ella se la devolvió con su rostro perfecto de ángel.

Se aclaró la garganta y se preparó para seguir ella misma la historia.

“No recuerdo con certeza lo que pasó en esos años, mis recuerdos de humana ha desaparecido casi por completo, solo los últimos han sobrevivido. Y son los más tristes.

Por ese tiempo yo tenía veinte dos años, mis hermanos habían muerto y Raphael había desaparecido una noche, hacía ya mucho tiempo. No lo recordaba mucho. Era muy pequeña cuando se fue. Por eso, cuando comenzó a rondar nuestra casa, no le reconocí.

Mi madre estaba devastada. La muerte de nuestro padre la había transformado en una muerta en vida. Respiraba, su corazón latía, pero no estaba allí. Una cáscara sin vida, eso es lo que era.

Fría y posesiva, recordándome todo el tiempo que jamás sería feliz. Esa era la frase que repetía todo el tiempo. La felicidad solo existe en los cuentos...

Se limitó a criarnos lo mejor que pudo, hasta que llegó esa ola de enfermedades, y Fillippe y Virgine murieron. Su alma se quebró de tal forma, que jamás pudo curarse.

No dejaba que saliera, me educó en casa, a su manera. Me enseño a leer, escribir y bordar. Eso era todo lo que necesitaba saber, según ella. Siempre fui una chica hermosa, incluso cuando era humana. No mucho después de que cumpliera quince, los pretendientes comenzaron a tocar a nuestra puerta, pero ella no quería dejarme ir, vivir mi vida. La fortuna de nuestro padre hacía tiempo que había desaparecido, y nos hundíamos en una miseria cada vez mayor.

Los inviernos eran fríos, devastadores, rodeados de miedo y desesperanza. Los veranos sofocantes y abrasadores.

Pedíamos comida y ropa en la iglesia.

Sobrevivíamos.

Una noche de invierno, en la que estaba mirando por la ventana de mi cuarto, que antes había pertenecido a Ralph, vi una sombra moverse afuera, en el jardín. La luna brillaba con todo su esplendor, por lo que pude percibir que la piel del extraño era de un blanco marfileño. Observé el mayor tiempo que pude, pero no volvió a aparecer nada.

Esa noche no pude dormir bien.

A la mañana siguiente, me alisté para mis ocupaciones. Fui al mercado y compré lo poco que podíamos con el escaso dinero con el que contábamos. En el camino todos me miraban, observando mi belleza, algo a lo que estaba acostumbrada. Había hombres en el mercado que me regalaban alimentos extras, tal era nuestra pobreza. Quizás lo hacían como una forma de intentar cortejarme. Lo único que sabía era que estaba eternamente agradecida por ello. Por lo menos podíamos llevarnos comida a la boca.

Estaba nublando y no se reflejaba ni el más mínimo rayo de sol. No estaba lejos de casa. A unas cuadras, sentí como me observaban, giré el cuello en la dirección, pero no pude ver nada.

Llegué a casa y comencé con los quehaceres, como todos los días.

Nuestra casa era enorme. Conservaba algo de su encanto de antaño, pero indudablemente, ese esplendor estaba desapareciendo. Los techos y piso comenzaban a ceder, las alfombras ya acumulaban polillas, todo en la casa estaba seco, sin vida. En los tiempos en los que éramos felices, todo en ella brillaba, papá se encargaba de que todo en casa estuviera perfecto.

Luego de todo lo que pasó, mamá no se encargó de nada más. Despidió a la única sirvienta que teníamos y comenzó ella a encargarse de todo. Con la muerte de mis hermanos, su situación empeoró. Los llamaba en sueños. A ellos y a Raphael. Al final de su vida enloqueció.”

Su rostro reflejaba tristeza absoluta. Me dio mucha lastima su dolor.

“Mientras me encontraba afuera de la casa, preparando el fuego para cocinar, pude escuchar como alguien caminaba alrededor. Siempre tuve un oído agudo, incluso siendo humana, y cuando me transformé se volvió más aún. Gire la cabeza y estaba allí.”

Malenne sonrió. Miró a su hermano.

“Él intentó esconderse, pero era tarde, ya lo había visto. Era hermoso, como todos los nuestros. Tenía esa sedosa cabellera rojiza y esos penetrantes ojos ambarinos. Dorados. La palidez de su piel me asombró, al igual que toda su belleza, pero había, además, algo que me resultaba terriblemente familiar.

En ese momento no le reconocí, pues era poco lo que yo recordaba de mí hermano, eso sin contar que el había cambiado por haberse convertido. Me habló con su voz de arcángel, y me imploró que no gritara. El sabía que yo era su hermana, desde luego. Se acercó y me observó atentamente, tanto como yo lo hacía con él. No había una sola imperfección en su rostro, todo en él era cautivante.

En ese momento mi madre habló desde adentro. El ángel se asustó y salió corriendo a una velocidad imposible.

Me dejó allí, soñando despierta con un mundo del cual no tenía idea.

El instinto me dijo que eso era algo que no tenía que compartir con mi madre.

Ese día permanecí toda la tarde pensando en el chico que había visto.

Admiraba su belleza, era para mí la perfección absoluta. Aun así, jamás me sentí atraída por él. Había algo que me lo impedía, seguramente algo en mi inconciente me decía que era mi hermano.”

Se carcajeó, y sonó como la más hermosa de las sinfonías, jamás compuestas por el hombre.

“Por la noche, soñé que estaba en el bosque, corría descalza entre la arboleda. Brillaba un sol mortecino, que estaba por desaparecer en el horizonte. La poca luz del ambiente, se filtraba con pereza entre los huecos de los árboles, y le daba un matiz fantasmagórico a la escena. Caminaba sin rumbo, en la intemperie, buscando algo, aunque no sabía exactamente qué. No sabría decir si era consciente del tiempo en el sueño, pero de repente la luna brilló con todo su esplendor plateado, alzándose, majestuosa, sobre mí. A medida que me adentraba en la espesura del bosque, los árboles se acercaban más y más el uno al otro, dificultando mi paso. El silencio de la noche, entonces, se vio interrumpido por un ruido a mis espaldas. Giré, asustada, y ahí estaba él. Su piel brillaba. Me miraba con los ojos cargados de tristeza. Pero no era exactamente como lo había visto esa tarde. Su rostro, en mi sueño, me resultó demasiado conocido, pero no tan perfecto como la primera vez que le vi. Me habló, pero no con aquella voz de arcángel sagrado, sino que sonó como un eco lejano, perdido por la distancia y el tiempo. Y entonces lo comprendí, la barrera del olvido se derrumbó en mi cabeza y lo reconocí de inmediato.

Enseguida el sueño terminó y me encontraba en mi lecho. De vuelta en la realidad.

Corrí hacia la estancia de mi hogar, con una vela en la mano mientras la oscuridad me envolvía. Sobre la chimenea, ennegrecida por el descuido, estaba el cuadro que buscaba. El de Raphael. Su retrato había sido pintado poco tiempo antes de desaparecer.

Cuando era humano también había sido un hombre hermoso. Al igual que nuestro padre o Filippe.

Siendo niña acostumbraba ver su pintura. Pero cuando crecí y el dolor era tan fuerte como para afrontarlo, dejé de mirarlo, para que todo el sufrimiento pasara desapercibido, para mí y para mamá.

Ahora, que volvía a prestarle atención, pude reparar en las similitudes. Pero había algo que no encajaba. Raphael debería tener en ese momento cerca de cuarenta años. Sin embargo, aquel joven no superaba los veinte. También estaba la cuestión del cambio físico. Raphael había sido precioso en vida, pero la persona que había visto era perfecta, la belleza materializada en un hombre.

Me quedé pensando en todo aquello esa noche. Intentando que todo cobrara sentido, pero sin llegar a una conclusión realista.”

Su semblante quedó congelado en una mascara de conjeturas. Daba la impresión, que aún hoy, doscientos años después, todavía lamentaba los acontecimientos que la habían llevado a ser lo que era.

Pensé instintivamente en mi tía Rosalie.

Raphael la miraba, y sus ojos reflejaban culpa. Como si todo se hubiera originado a partir de su aventura con Julia.

Tal vez era verdad.

¿Pero acaso alguien tiene la certeza de como sería la vida si no hubiéramos tomado las mismas decisiones que nos llevan al presente? Era fácil culpar a los demás por los errores que cometieron, pero no tanto reflexionar sobre los propios. Malenne parecía la clase de persona fuerte con la que no te gustaría tener problemas. Todo su ser te intimidaba. No solo por su belleza, sino por su personalidad.

¿Te gustaría no ser una vampiresa Malenne? Pregunté algo asustado por su respuesta.

No es eso Reneesme, solo que ya ha pasado tanto tiempo, y sigo igual. No he cambiado en todos estos años y no lo haré por toda la eternidad. Tengo a mi hermano, pero eso es todo que tendré. No quiero separarme de él. Es lo único que conozco, lo único que sé que es seguro. Todo lo demás me es desconocido. No podría abandonarlo para encontrar ese algo que complete mi existencia. Solo me queda conformarme con lo que me ha tocado

¿Cómo terminaste convirtiéndote? – Pregunté entonces, ya que sabía que esa era la única pregunta importante en toda esa cuestión.

La historia sigue, Nessie, y viene la peor parte. Dijo Raphael.

Malenne continuó.

“Esa noche esperé en mi alfeizar. Sabía que iba aparecer. Y cuando dieron las dos, se cumplió mi predicción. Se coló por el hueco de mi ventana con una agilidad increíble. Con la misma velocidad y gracia, se sentó en mi cama.

Mi rostro no denotó emoción alguna. Solo me resigné a evaluarlo una vez más. Era él. Raphael. Mi hermano.

Dijo mi nombre, se acercó y me tocó la mejilla con su mano fría como un témpano. Su piel era suave y dura.

Me abrazó estrechamente, con una gran calidez, pese a su baja temperatura. Me acarició el pelo y comenzó a cantar una canción que me resultó vagamente conocida. Otro eco en los recuerdos de mi infancia.

¿Raphael? Susurré confundida, en shock.

Sí, Malenne soy yo.

No entiendo, ¿que haces aquí? ¿A donde te fuiste? ¿Por qué has cambiado tanto? Tenía miles de preguntas para hacer, todas salían torpes, perdiendo algo de lógica.

Tranquila, ya habrá tiempo para hablar. Murmuró en la oscuridad.

Hablamos toda la noche, me contó su historia y luego le dije todo lo que había pasado. Cuando me confesó que había sido él quien acabó con la vida de papá me agarró un ataque de histeria, que apenas pude sofocar. Aunque no tenía sentido guardar rencor por eso, ya había pasado mucho tiempo.

No podía salir de mi asombro ante la explicación. Los vampiros existían, y mi hermano era uno. No sabía si la idea me resultaba asombrosa o perturbadora. Los sentimientos en mi pecho eran diferentes, y se estaban expandiendo por todo mi cuerpo.

De nuevo en sol comenzó a alzarse sobre nosotros, y como no había ya una sola nube en el cielo, la luminosidad del ambiente se deslizó por la ventana. Fue entonces cuando la piel de hielo de Raphael comenzó a brillar. Su belleza se multiplicó por cien.

Me dijo que debía irse antes de que nuestra madre lo viera, pero que volvería esa noche para poder conocernos mejor. Era todo lo que teníamos en el mundo, el uno al otro, pues mamá ya no estaba más presente para nosotros.

Se alejó una vez más de mí, y desapareció sin dejar rastro.

La noche siguiente volvió y me mostró todas sus habilidades. Observaba atónita cada una de sus demostraciones, parecía que no hubiera nada incapaz de hacer. La oscuridad nos dejaba demasiado rápido, y el sol asomaba nuevamente por el horizonte con una velocidad vertiginosa.

Comencé a vivir al revés. Dormía de día y despertaba cuando el sol se ocultaba. No cumplía con mis ocupaciones, ni ayudaba a mi madre.

Así pasaron unos meses.

Un día de primavera desperté alrededor de las tres de la tarde. Estaba sola en casa. Busqué a mi madre por el jardín, pero no la encontré. Corrí al mercado, pero no estaba allí. Me desesperé y no tenía idea de donde estaba Raphael, pues siempre llegaba cuando brillaba la primera estrella.

Eran cerca de las seis cuando no tenía otro lugar para buscarla. Entonces, desesperada, corrí hacía el desván, el único lugar que me faltaba por mirar, y el menos probable donde podría encontrarla, pero allí estaba ella. Fue el peor momento de mi vida.

Estaba colgada de la viga de contención de la casa. Se había ahorcado. A sus pies solo había una nota que decía:

Sí se puede ser feliz.

Inténtalo, aunque yo me haya rendido...

Perdón por haberte mantenido presa de mi egoísmo.

Te amo.

Si tan solo tuviera una oportunidad de hablar con ella, me gustaría preguntarle que la llevó a tan trágico desenlace. ¿Acaso fue un error mío? ¿Merecía la soledad que me había ganado?”

No pude evitarlo, las lágrimas comenzaron a brotar desenfrenadamente de mis ojos. No podía imaginar su pena. Si me madre muriera, mi vida terminaría en ese mismo instante, pues no concebía la idea de un mundo sin ella, o sin mi padre. Tan pronto como cruzaran al otro mundo, haría lo posible para acompañarlos. Su dolor llegó a mi pecho, retorciéndolo con saña. La opresión de su mirada me quitó el aliento. Ella observó mis lágrimas, tal vez extrañada de que fuera capaz de llorar. Ella no podía, al igual que todo vampiro.

“Abandoné mi hogar. No podía permanecer un segundo más en ese sitio cargado de mala suerte, desdicha y desesperanza. Estar ahí tantos años había sido la peor decisión de mi vida. No haberme marchado cuando tuve la oportunidad, o haberme dejado dominar tan sumisamente por mi madre era lo que me había atado a la casa Blancquarts más de lo necesario.

Corrí por el sendero que salía de la cuidad. En el camino todos me observaron, tal vez percibieron mi aire desquiciado cuando les pasé en frente.

No había mucha gente en la calle, desde ya. Pero la poca que había no era muy agradable, o por lo menos no lo parecía.

Faltaba poco para que anocheciera, Raphael estaría por llegar, pero no me importó, sabía que si quería, podía localizarme con facilidad. Aunque no me encontrara en casa. Me adentré más y más en el bosque, lo cual fue un error, pues no lo conocía para nada. Jamás hubiera salido de él sin ayuda.

Luego de que la luna se hubiera alzado sobre mí, encontré un río. La desesperación todavía me consumía, y la culpa y las lágrimas nublaban mi visión. Fue en ese momento de locura en que tomé la decisión que me condujo a lo que soy. No sé porqué salté hacia el agua sin importarme que no supiera nadar, sin importarme que la corriente era muy fuerte, sin razonar que estaba sola y que nadie podría ayudarme a salir de él.

Viva.

La fuerza del agua se tornó insoportable, me arrastraba como si fuera de papel, no importaba que, aún consumida por el dolor, intentara resistirme a ser llevada por la corriente. Raphael no aparecía, y no es que contaba con eso particularmente, pero cuando la esperanza de sobrevivir se extinguió en mi pecho, todo en lo que pude pensar es en que hacía tan poco que lo había recuperado y que, indudablemente, ya lo estaba perdiendo nuevamente.

En el momento en que ya no pude distinguir las copas de los árboles del cielo que se alzaba sobre mí, comprendí que hacía tiempo que nadaba a la deriva. Tenía los pulmones llenos de agua, el cuerpo entumecido y cada segundo que pasaba la vida se separaba de mí ser. Cerré los ojos y me encomendé a Dios, esperando que mis pecados no fueran lo suficientemente graves como para no permitirme ir al paraíso. Quizás allí me esperarían todos. Quizás papá, mamá, Virgine y Fillippe estuvieran deseosos de que me uniera a ellos...

Mi último recuerdo humano fue sentir como la noche fresca arrojaba una brisa sobre mis mejillas, pero no contaba con la fuerza para resistirme más, entonces me dejé llevar por una fuerza mística, o al menos eso fue lo que creí.

Lo siguiente fue un dolor agudo, las llamas del infierno dentro de mi cuerpo. Y una agonía que no parecía darme tregua.”

Y el recuerdo de la transformación llenó su rostro perfecto.

Raphael habló nuevamente, terminado el triste relato:

Esa es toda la historia, Reneesme. La encontré prácticamente muerta en la orilla del río, muy lejos de Paris. La corriente la había arrastrado muchos kilómetros. No sabía que hacer, y reaccioné a lo único que podía salvar su vida. La mordí, y aunque no lo había hecho desde hace años, y era más probable que la matará, funcionó. Cuando comenzó a retorcerse de dolor, supe que la había salvado. O la había condenado a acompañarme por el resto de la eternidad. Terminó el vampiro.

Abandonamos la cuidad cuando tuve el autocontrol suficiente como para que podamos viajar. – Prosiguió su hermana – No fui tan fácil de aprender como Raph. Maté a muchas personas hasta que pude dominarme. ¡Incluso su punto de vista me pareció estúpido, una vez que experimenté la sed! ¿Por qué tenía que resistirme al placer que experimentaba al probar la sangre? ¿Por qué conformarme con un puma o un ciervo? ¿Acaso los humanos no se matan entre ellos todo el tiempo? ¿Acaso no había crecido en medio de una guerra donde no había más que muerte y devastación? Una en donde nadie era victorioso, y la única que resistía, implacable, era la muerte. ¿Qué tenía de malo que reclamase unos cuantos mortales para mí?

Pero con el tiempo la culpa comenzó a eclipsar mi estado de ánimo, máxime si mi hermano tenía una forma de vida tan diferente a la mía. – Reflexionó un momento – El don que heredé de esta nueva condición comenzó a aparecer. Y a pesar de que no fui consciente desde el principio del poder con el que contaba, en cuanto lo descubrí supe que no era uno común. Ni siquiera en esta vida podía jactarme de ser normal. Siempre tenía que luchar contra lo que no quería ser. El poder de dominar a los demás no me atraía en lo más mínimo, sin embargo estaba ahí. Tal vez se debía a que toda mi vida humana me dejé gobernar por los demás, quizá esta sea mi revancha.

Pero no la quiero.

Solo he utilizado el poder en ocasiones donde no me ha quedado opción y otras en plan de diversión, pero nunca para lograr objetivos egoístas. – Concluyó

Su rostro cincelado estaba confundido. Escucharlos terminar su historia me resultó shockeante,

Era una verdadera trama. Dolorosa, confusa.

Es una historia muy triste, chicos.

No podía decir nada más. Los entendía, pero ponerme en su lugar solo lograba que les tuviera lástima, y estaba segura que eso no era lo que ellos querían, ni lo que necesitaban.

Mi propia vida me pareció algo demasiado simple.

Sí, había enfrentado momentos difíciles, pero mis padres habían estado allí para defenderme, e incluso para morir por mí, si era el caso. Nunca me habían fallado, ni lo harían, de eso estaba más que segura. Cualquier problema o discusión con ellos se me tornó absurda, una broma. No tenía idea del mundo que se cernía más allá de Forks. Era consciente que la maldad podía estar presente en todos lados, pero no tenía la experiencia para entenderla completamente, ni la fortaleza para luchar contra ella.

Raphael y Malenne era lo suficientemente mayores para comprender todo eso que ignoraba, tenían también todo su dolor como experiencia.

Estaba segura de algo. Eran seres hermosos. No solo físicamente, eso era evidente. Tal vez un poco oscuros, pero buenos.

Y con ellos podía ser yo misma.

Nada de incógnitas ni ocultamientos.

Solo Renesmee, como en Forks.



IR A CAPITULO ONCE

42 comentarios:

Pabli.sanz dijo...

Chicos por favor! dejen sus comentarios!
son muy importantes para mi!

Pabli

Anónimo dijo...

HERMOSO.........!!!!!!!!!!QUIERO EL PROXIMO YA..!!!!!!!aunque no comprendi la relacion entre el titulo dal capitulo y el texto pero igual me encanto...!!!!

Maria Betania dijo...

muy triste pabli pero super bueno... =)me encanto la historia de melanne y raphael...=)

Anónimo dijo...

super interesante!! me gusto!! y cada vez quedo mas interesada y metida en la historia!! ya quiero leer el proximo!! jiji!! =)

Anónimo dijo...

muy drámatica la historia de estos dos hermanos vampiros...estoy de acuerdo con el primer "anónimo".....pero supongo que es por la creadora de Raphael.....aunque no era un -amor verdadero- supongo....=) esta muy chevére e interesante (nuevos amigos wiii!) sigue publicando y ojalá sea mas seguido ...eso de esperar una semana es muuuchoo tiempooooo!! xDD.....que siga volando la imaginación >VANG<

Fran Sazo dijo...

Pabli, yo si entendí el titulo del capitulo y dejame decirte qe me encanto, el unico problema es qe ya qiero el proximo, las ansias me consumen jaja! Sigue así mira qe como te digo siempre, lo qe haces me fascina! Exito y fuerza para seguir con esta maravilloza historia!

TZIPANI dijo...

Me encanto el capitulo aunque yo tampoco entendi bien que tiene de relacion el titulo con el capitulo, aunque ya me lo imagino, espero con ansia que publiques el siguiente mas rapido que pronto !!!!escribes super chido sigue asi y te aseguro que seras famosisimo!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

Me encanta!!!!!!!!!!! Espero no que no te demores tanto tiempo para el próximo; me encanta como logran imaginar tantas cosas,como nos llevan a un siguiente nivel y a una necesidad de seguir leyendo... muchas felicidades!!!!!!!!!! tienes muchisisismo talento... y ¿te demoras en el siguiente? ya estoy queriendo leer mas!!!!!!

Anónimo dijo...

esta genial no pudo esperar para leer el siguente,felicitaciones por esta obra tan hermosa.

MariiJoo'*~* dijo...

Pabli tiene Dmaziiado talento! Mee enknta tu novela...!
Aunqe, la vrdad, no he podido leer la saga d Crepusculo, me enknta tu noovela! Ya qiiero leer el proximo capiitulo!
Y esperoo podr leer la saga de Stephenie Meyer (:

Perooo sta es, dfinitivamnte, una d las mejores obras qe he leiido!
Tienes dmaziado TALENTO! <3

Anónimo dijo...

bueno por fin iegue al dies....despues de dos dias jajajajaja
no se que me paso ....ke no sabia sobre ti... pero bueno...
gracias por publicar esto.... de verdad :D
y como para cuando crees que este el 11 jejeje n_n
cuantos son????
eres de verdad muy talentoso amigooo en definitiva.... exelnte trabajoo :D

bianka

Anónimo dijo...

muy pero muy buena la historia cada vez se pone mejor felicidades pero en verdad me encantaria que explicaras con claridad el titulo :) se tiene una idea pero no se sabe en realidad que quiere decir con la historia porque la cradora de raphael no lo queria en realidad

Anónimo dijo...

Hola! emm.. yo no estoy leyendo la historia, solo la estoy copiando y guardando en un archivo para leerla mas adelante (espero no te moleste), todavia no lei amanecer y quiero hacerlo cuando salga la peli, si es q me aguanto las ganass, xq no quiero q llegue el final :( ..
pero he leido algunas partes y escribes muy bien! aunqe debo admitir q extraño la historia ed-be .. no se como es la trama, solo espero q no me la enamores a nessie de otro q no sea jacob :P jaja
bueno, segui escribiendo nomas q vas excelente! :) un beso enorme
Julii

sara2marce dijo...

Que triste... :(
Pero muy buena historia!!
Como siempre espero la próxima!!!

candy XD dijo...

me ancanto...
como siempre te he dicho eres muy bueno..
pero te tardas mucho en subir los capitulos..
sube pronto los capitulos...me enacantan!!
=)

Anónimo dijo...

Espero ansiosa el proximo capitulo...

Anónimo dijo...

esta novela es sencillamente estupenda!!!,, ya estoy impaciente x leer el proximo capitulo.
estoy segura de que si conocieras a Stephenie Meyer te daria la oportunidad de publicar esta novela...

Maria dijo...

muy bueno te felicito he leido otras continuaciones de amanecer pero esta es la q mas se parece a la saga conservas su esencia me gustaria leer el proximo capitulo... :D

Anónimo dijo...

buenisimo como escribes, me encanta.. la verdad es que tienes mucho talento!! estaria buenisimo que hicieran las peliculas de esta continuacion.. sigue asi.. espero con ansias el proximo capitulo..
Gime

Anónimo dijo...

Esta bueno, es trajica, igual que casi todas las historias de vampiros sin opción :S
Aunque no entendí por que el titulo, no le veo la relacion pero igual me encanto, Dale por el otro

eliana jurado dijo...

estubo buenisimo, no entendi el titulo pero estubo mui lindo espero con ansias el capitulo 11 !!!!

Anónimo dijo...

ya kiero el proximo capitulo!!!!!!
cuando se publica??

Alisbeth Montiel dijo...

Te felicitoooo, esta muy bueno este capitulo. Ya estoy anciosa del otro. Me encanta tu novela

Anónimo dijo...

Me encanta como hiciste la novela con la misma magia que amanecer! pero por favor no tardes tanto en publicar otro cada vez quiero leer mas y mas de esta linda historia! :)
eres un gran escritor! :D

Anónimo dijo...

Muchas Felicitaciones, espero que pronto puedas publicar el siguiente capítulo porque realmente creo que todos lo queremos leer, se ha convertido en una necesidad..
Saludos.

Anónimo dijo...

te felicito pabli!
este capitulo me encanta!
y no importa q tarde en subirlo...tu fan numero 1 espera!
<>

Anónimo dijo...

felicitaciones
me agrado mucho leer todo lo avanzado
espero que acabes pronto para saber que sucede con reneesme

Meel dijo...

Hola Pabli! mira, te has ganado nueva lectora :) la verdad me pase toda la noche leyendo los capitulos, y puedo decirte que quedé encantada! Ya espero leer los próximos. Espero subas pronto alguno ^^

Anónimo dijo...

magnifica narracion de la historia de ambos vampiros lyon

Anónimo dijo...

yo tengo una pregunta porque ese titulo porque LA LEONA SE ENAMORO DEL CORDERO la verdad no le veo sentido aunque escribes muy bonito gracias

Anónimo dijo...

Yo entendi q la leona era Julia y el cordero Raphael...me encanta! hace 2 dias q toi leyendo y simplemente me encanta! muchas gracias x tomarte el tiempo y x el esfuerzo!!

Anónimo dijo...

Aaaa Bueno Asi hasta depronto!!

Anónimo dijo...

es muy bueno tu libro en el calmo mi incertidumbre y la espera por la nueva peli de la saga gracias..........

Anónimo dijo...

La historia esta genial...
me muero de ganas por saber el final de la historia.
que pasara con los vampiros nuevos?

Anónimo dijo...

HOLA...LA VERDAD NO SABIA DE LA EXISTENCIA DE ESTE LIBRO...PUBLICADO POR TI...PERO TENGO UNAS GANAS DE SEGUIR LEYENDO.....SOY LECTORA IMPULSIVA.....Y ESTO ME A LLAMADO MUCHISIMO LA ATENCION..... TE FELICITO....=)... holly

Isabel Ng Wu dijo...

k historia mas hermoosaaa!!!
aunk fue triste!!!
:'(
la veo mas trist k la rosalie!!!
:'(

Lisy dijo...

Pabli, tus descripciones tan detalladas me van asombrando cada vez mas.Tu historia esta tomando matices encantadores y la estas equilibrando ya que tiene de todo sin dejar de ser limpia como las de la saga de Crepusculo.
Admiro tu trabajo PABLI!
Besos y abrasos con cariño,

LISY

marisa dijo...

fantasticos capitulo tanto el 9 como el capitulo diez fasinantes te mereces toda la admiracion de tus lectores....

Anónimo dijo...

me tienes ke decir como hiciste ke esas palabras siguieran el ,ouse!
eso me encanta! al igual ke la novela! esta increible!

Anónimo dijo...

que puedo decir...
INCREIBLEMENTE BUENOOOOO¡¡¡¡

marieglys dijo...

demasido bueno aunq la historia de raphael me parecio un poco parecida a la de carlise y la d malena a la de edward!!!! pero aun ai muy buena!!!

Anónimo dijo...

totalmente atrapada por esta historia muyyy buena... kt